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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007. Resumen
05/09/2007Amor filial.Bar Millán. Calle Pignatelli. Mil novecientos ochenta y cuatro. Pepe Bofarull y yo tomábamos café en un descanso del trabajo. Pepe Bofarull es maestro serígrafo y tiene el taller al lado. Pepe imprime series de serigrafías a partir de originales que, tras ser numeradas y firmadas, se intentan vender por ahí. En el bar, a nuestro lado, un hombre de mediana edad apuraba un carajillo. Dejó unas monedas en la barra y se marchó. El dueño del bar nos dijo: -¡Menudo pájaro! Nosotros no le respondimos, pero por la expresión interrogativa de nuestros rostros continuó contándonos.
-Resulta que vivía con su madre aquí al lado y un día al llegar de trabajar, porque eso sí trabajador y cumplidor como él no hay otro en el barrio, su madre le había preparado unas lentejas con chorizo para cenar. Mientras el cenaba viendo la televisión su madre se sintió mal. -¡Ay!, hijo mío que mal me encuentro. Voy a sentarme un poco en el sofá a ver si se me pasa. El continuó engullendo las lentejas. Después se sentó en otro sillón y se quedó un rato adormilado. Cuando se levantó para irse a la cama se percató que su madre estaba inmóvil con los ojos y la boca muy abiertos. Al tocarla descubrió por la temperatura que había fallecido. Se fue a dormir y a primera hora, antes de ir al trabajo, llamó por teléfono al ayuntamiento. -Ya harán el favor de venir a buscar a mi madre que se ha muerto. A la noche siguiente, aun a pesar de que había dejado la puerta abierta para facilitar el trabajo a los del ayuntamiento, su madre seguía dónde la había dejado. -¡Vaya servicio...!. Aún quedaban lentejas del día anterior. Son más ricas de un día para otro. Cenó viendo la televisión y se fue a dormir. Al día siguiente volvió a llamar al ayuntamiento. No le habían hecho caso porque el que habló con él pensó que se trataba de una broma. -Oiga. Mire llamé ayer para decirles que viniesen a buscar a mi madre que había muerto y ahí sigue en el sofá tal y como se quedó. Ahora hágame caso que va en serio: o vienen a buscar a mi madre o esta noche la saco a la basura. El del ayuntamiento al ver que iba en serio le dijo que le mandaba a los de la sangre de cristo a recogerla, pero que tenía que haber alguien en casa, que si no, no podían entrar. Que tenía que ir un forense, etc, etc. -Si pa perder horas de trabajar estoy. De eso nada. Yo ya le digo o esta noche se la han llevao o la sacaré a la basura. El del ayuntamiento cada vez más preocupado por la imagen de la abuela en el cubo de la basura, llego al siguiente acuerdo con el. -Mire nosotros como no podemos entrar en su casa sin que esté usted le dejamos el ataúd en el rellano. Usted la mete dentro y lo vuelve a dejar dónde estaba y nosotros ya nos haremos cargo. Y así se hizo y no perdió horas de trabajar.
06/09/2007De la calle escopetería, del amar y del fumar.El taller de serigrafía Pepe Bofarull está en la calle Escopetería. Ahora es una calle más o menos tranquila, pero hace unos años era la que elegían los yonkis para pincharse la heroína que compraban al lado o las putas de la calle del caballo para aliviar a sus clientes en sus vehículos si los tenían o a pie si no los tenían. Pepe soportaba todo aquello con relativo buen humor y con un estoicismo admirable. El taller de Pepe es, y era, la única casa habitada de la calle que, aún a pesar de estar a escasos cien metros del Gobierno de Aragón, hasta hace bien poco estaba sin asfaltar y con restos de un bonito empedrado de cantos rodados. En el escalón de la puerta del taller de Pepe era el único sitio dónde sentarse y frecuentemente te encontrabas con alguien con una jeringuilla chorreante en el brazo, o la pierna, o el cuello, o bajo las tetas si era chica. Pepe ha retirado varios muertos en estos años. Pero ha seguido ahí y ahora está bastante tranquilo. Aún a pesar de soportar todo esto durante décadas Pepe pagaba un alto impuesto de actividades económicas por estar en una calle céntrica. Ironías de los no sometidos al dulce y seguro orden funcionarial. Los que frecuentábamos aquél taller ya estábamos hechos al macabro espectáculo que se veía de vez en cuando si nos asomábamos a la ventana y procurábamos tomárnoslo con el humor necesario para soportarlo y no deprimirnos, y largarnos de ahí, que es lo que apetecía. Si Pepe resistía, nosotros también. Tuvo algún problema con señoras de la buena sociedad Zaragozana que hacían sus pinitos como artistas estampando allí y que llegaban pisando con sus botas de Prada las jeringuillas y condones usados que alfombraban la calle. Pero por lo general lo que hicimos para exorcizar el ambiente, Pepe en especial, fue desarrollar un humor macabro sobre el asunto. Un día, mientras imprimía, me contó esta historia de amor: -Lo de ayer ya fue la hostía. Mientras esperaba a que se secarán unas pantallas me asomé a la ventana para fumarme un cigarro y en estas: veo a una profesional del amor apoyada en la pared con las manos y ofreciendo su culo en pompa al cliente cincuentón y barrigón que, con los pantalones puestos y la bragueta bajada, ensartaba a la señorita que tenía la falda remangada. Ël la asía por las caderas y se meneaba ritmicamente sin demasiado entusiasmo, mientras le iba dando caladas a un cigarro faria que sujetaba entre los dientes. En estas, se le apaga y saca un mechero del bolsillo para encenderse la faria mientras sigue culeando.La imagen era la hostia, no me la puedo quitar de la cabeza.¡El tío dándole al mete saca e intentando encenderse la pava de la faria a la vez!. Atinar con el mechero en la punta del cigarro sin parar de cabalgar tiene su dificultad. Al final se la enciende y con el trajín le cae una brasa en el trasero de la chica que comienza a chillar e insultar al cliente, con toda razón, no deja de ser una falta de respeto. O se fuma, o se folla.
07/09/2007Otro año más.Hoy es mi cumpleaños. Tal día como hoy hace cuarenta y seis años dicen que nací en un pueblo de Huesca llamado Buñales.Parce ser que llegué al mundo allí por casualidad ya que ví la primera luz con sólo siete meses de gestación y , lógicamente, pillé a mi madre desprevenida que estaba pasando unos días con la suya, mi abuela, que vivía en ese pueblo con mis tíos. Tengo la impresión de no haber hecho gran cosa en esta vida, al tiempo que, cuando paso revista a las cosas que me han pasado, constato que la tengo bastante completita, que no hay huecos de tedio significativos. El problema es que de mí vida me acuerdo, pero no sé dónde está, ni me vale ahora de gran cosa. Lo dicho, que hoy es mi cumpleaños.10/09/2007Poesía.Por fin alguien me explica con difusa exactitud (como se han de explicar las cosas importantes y complejas) que es eso de la poesía. Se trata de José Moreno Villa en su autobiografía titulada “La vida en claro”. Leo en la página 56: “Las musas detestan a los que se creen poetas por haber llegado con jadeos y suma fatiga a escribir un soneto o unas décimas. Todas las explicaciones serán pocas para convencer a ese desdichado de que la poesía, o secreción de las musas, es cosa mucho más fina, sutil y deliciosa que todo eso. Es algo que viene a uno como el efluvio del espíritu santo, no que sale de la retórica, los preceptos y las formas consagradas. La poesía es saber, sí, pero saber enlazar, relacionar, fundir con lo que se llama gracia-gracia espiritual- lo que jamás se había conectado. Es llevar a la conciencia ajena el vislumbre de una realidad no constatada por otro camino que el de las afinidades profundas. Es poder sostener en vilo, mediante ese modo de caminar pensando, el alma ajena incapaz de expresarse cumplidamente. Por eso es ante todo, verbo. Verbo feliz, acierto verbal. Lo cual no tiene nada que ver con las bellas palabras. Con las más bellas palabras de Rubén Darío, un sujeto incapaz haría un poema calamitoso.” Después de leer esto yo añadiría una afirmación y es esta: me atrevo a afirmar que el humor, el de verdad, es un hermano menor y un poco díscolo de la poesía. Pero no me hagan mucho caso que yo por afirmar afirmo cualquier cosa.12/09/2007Soy tonto.Soy tonto. Está claro, esa es la única explicación para mi vacía charlatanería, sin objeto ni intención y que lejos de favorecerme me perjudica claramente. Cuando miro a mi alrededor veo que los demás suelen estar callados y expectantes a que algo que les pueda favorecer ocurra o a que puedan influir para que ocurra. Sólo entonces comenzarán a decir o a actuar. Pelotearan obscenamente al poderoso, cómo si los otros no estuviésemos presentes, o harán ostentación de sus opiniones absolutamente subordinadas a sus intereses o a lo que su interlocutor quiere oír para congraciarse con él. Yo suelo hacer lo contrario, supongo que por estética, o por no haber matado a mi padre a tiempo o porque soy tonto. Lo soy porqué no me lo pregunto cada mañana y actúo como si no lo fuera que como no sé que lo soy, lo soy todo el rato.13/09/2007Triunfar en sociedad.Debía de ser el otoño de 1984. Había quedado, como cada mañana desde hacía un par de semanas, con Ignacio Mayayo para ir al gimnasio de Ismael; el “Saunas Club”. Aún no se había popularizado eso de ir al gimnasio, es más, aún no iban ni los pijos, eso vendría unos años más tarde. Al gimnasio en aquella época iban los que entrenaban para ser culturistas, o boxeadores, o luchadoras de lucha libre femenina sobre barro a las tantas en discoteca (como “la ruda catalana” o “la peligrosa oriental” dos de nuestras amigas de gimnasio de aquella época), en definitiva: se iba para ser alguien distinto al que se era, para ser otro. Por ejemplo: si uno trabajaba de chico de los recaos iba al gimnasio para ser el campeón del mundo de los pesos ligeros; no como ahora que se va para ser el de siempre, para mantenerse “en forma”. En esa actitud, la de soñar con ser otro, se podía ver el daño que había hecho en los cerebros de mi generación la lectura compulsiva de tebeos de superhéroes de la Marvel, a los que casi todos nosotros queríamos imitar. El alfeñique convertido en forzudo en un plis plas. Pero no era nuestro caso en aquél momento. Íbamos al gimnasio porque estábamos atravesando una situación sentimental transitoria; es decir: porque habíamos sido abandonados por sendas novias al unísono. La mía se había largado con un actorcillo de provincias con pretensiones que pretendía triunfar en Madrid y la suya... Bueno, lo de la suya era peor... Mientras levantábamos pesas, en aquellos aparatos hechos por el herrero del barrio y pintados con Titanlux de colores chillones y llenos de churretes, solíamos intercambiar, entre gemido de esfuerzo y sonido gutural, frases como estas: -Será mala zorra. Mira que largarse con el pringao de (piiiiiii) Y él, mientras hacía bíceps. -Calla, calla, que peor es lo mío. ¡Mira que largarse con un maricón! En efecto; la novia de Mayayo en aquél entonces había reconvertido a un amigo homosexual a la heterosexualidad y se había largado con él. Y mientras la reconversión sentimental se producía Mayayo no sospechaba nada por la condición sexual del ciudadano. Es más, veía con toda naturalidad que se echasen la siesta en la misma cama mientras él dibujaba las plumillas que le hicieron célebre en aquella época. Por eso andaba ahora, abandonado y en el “Saunas Club” a las nueve de la mañana, doblemente cabreao, por lo de la novia y por lo de no enterarse de nada, y casi alentar la relación. Mayayo vestía una ropa de deporte de colores, de todos los colores. Camiseta violeta-amarillo-naranja-rosa. Pantalón verde plástico y marrón. Zapatillas amarillas... En fin un cuadro. Una mezcla entre el estilo de patio de cárcel y el de los que asustaban disfrazados de diablos en el tren de la bruja en las ferias. En fin un cuadro. A Mayayo se le daban muy mal entonces tres cosas: las plantas, los colores y las chicas. Las plantas porque leía todo lo que caía en sus manos sobre el cultivo de las plantas de interior, y las abonaba con todo lo que aconsejaban y estaba todo el día con el atomizador echándoles agua que dejaba reposar para que se le fuese el cloro, hasta que las mataba. Los colores porque disponía en perfecto orden cromático todos los colores que vendían en el mercado y mezclaba un poquito de cada uno en la paleta hasta que conseguía un color mierdín tirando a rojo, o a azul, o a lo que tocase que aplicaba primorosamente en el lienzo. Lo de las chicas se puede deducir de lo explicado anteriormente. Así iba vestido Mayayo aquél día del otoño de 1984. Iba vestido como siempre pero aquél día me di cuenta. Resulta que al salir del gimnasio al medio día le dije que me habían invitado a comer y él poniendo una cara mezcla de desolación y enfado me dijo: -¿Y yo con quién como? Me quedé un instante perplejo, como dándome cuenta de la descortesía que estaba cometiendo, no podía dejar comer solo a mi amigo en una situación de desamparo emocional como la que estábamos viviendo. Un instante más tarde me sorprendí diciéndole: - Es verdad, vente conmigo. Mientras nos dirigíamos al restaurante dónde había quedado para comer fui recordando quién y porqué me había invitado. Resulta que los suegros de mi hermana (sabedores de mí situación sentimental transitoria) celebraban algo así como su aniversario de boda, o algo parecido, en un restaurante principal de la ciudad y habían decidido invitarme. Invitarme a mí, no a Mayayo al que ni siquiera conocían. “Bueno, da igual”, pensé ya se lo presentaré. Al llegar al restaurante, casi una hora tarde y con todos esperando, comprendí el alcance de la situación. Todos endomingaos con sus mejores galas, una mesa larga con vajilla de lujo, una silla vacía: la mía. Y yo de pie con Mayayo al lado, vestido como recién salido de la pista del Circo Price, con unos corronchos blanquinosos de sudor en el pecho y axilas. Mi Madre y hermana mirándome con cara de”pero cuando vas a dejar de dar la nota”. Mi padre y el suegro de mi hermana que se levantan y nos dan la bienvenida calurosamente y piden a los camareros que traigan otro cubierto. Mayayo se sienta y mi padre empieza a glosarle: -Ignacio es un estupendo pintor y amigo de Pepito (aún me llaman Pepito), etc, etc., Da más explicaciones de las necesarias para intentar disolver la violencia del momento. Mayayo no dice nada ni se siente violento en absoluto. Nunca ha estado muy atento, ni le han interesado lo más mínimo el resto de los seres humanos. Le sirven un consomé que engulle dando unos sonoros sorbos sin haber prácticamente saludado a los demás. Tenía apetito después de estar toda la mañana en el gimnasio. Yo empiezo a tomar conciencia de la preocupante situación. La señora de al lado, amiga catalana de los suegros de mi hermana le pregunta con un fuerte acento, más que nada por hablar de algo: -¿No será Usted familia de los Mayayo de Cambrils, los fabricantes de tuberías, que da la casualidad tienen un estupendo velero atracado al lado del nuestro.? Mayayo le responde. -No señora, no. -También tenemos otros amigos en el círculo ecuestre que descienden de Zaragoza y que también se llaman Mayayo. Dirigiéndose a su marido. -¡Jordi!. ¿Cómo se llaman de nombre de pila los Mayayo del club hípico? -Creo que Jauma y Montse. Mayayo dice. -Pues no señora no les conozco. -A mí es que me suena mucho su apellido. Y entonces Mayayo se arrancó a dar explicaciones. - Señora sabe de qué le va a sonar. De que reulta que soy primo hermano de Ángel Emilio Mayayo, al que acaban de acusar de matar y descuartizar a la mujer de Salomó. Ciertamente era un tema de actualidad aquél año. No se hablaba de otra cosa por la radio y la televisión. Fue lo que se llamó el síndrome de aceite tóxico o el caso de la colza. Enrique Salomó, un almacenista de aceite, era el acusado en aquél momento de haber adulterado el aceite de colza que vendía y estaba en la cárcel. Su mujer, María Teresa Mestre, había sido asesinada, supuestamente por el primo de Mayayo.Otra cosa es que fuese un tema adecuado de conversación para una comida de ese tipo. La cara de estupefacción de la Señora era indescriptible. Estupefacción que Mayayo confundió con interés, así que siguió contándole, sin ahorrarle los detalles escabrosos, como le habían acusado a su primo de congelar el cadáver antes de cortarlo, como el veneno indetectable que había causado tantas victimas había sido creado aparentemente por casualidad, como creía en la utilización de su primo por redes mafiosas y ocultas de las multinacionales etc, etc.. El incomodo silencio del resto de los comensales Mayayo lo volvió a confundir con expectación y siguió alargándose...Esta vez dirigiéndose al resto de la mesa y monopolizando la conversación. En fin, un desastre.
Desde entonces cada vez que quiero triunfar en sociedad procuro ir con mi amigo, maestro y sin embargo profesor: Ignacio Mayayo y casi nunca defrauda. 16/09/2007De la delicadeza.La delicadeza es una impostura reservada sólo a determinadas clases sociales. Cuando los pobres la quieren ejercitar el resultado suele ser desastroso. En el “barrio del gancho”o mejor “parroquia del gancho”, el que los tardo socialdemócratas mas tarde llamarían “casco histórico” y los neoprogres “casco viejo”, la delicadeza era sustituida por un delicioso y bestia humor negro. Por ejemplo en el Bar Fede de la calle Bogiero, hace unos lustros,desayunaban todos los días el Bonito y el Filete Ruso. Al Bonito le llamaban el Bonito no por lo guapo, sino por unas enormes escamas que le producía una soriasis que casi le tapaban la cara y que a veces, si se rascaba caían sobre el mostrador o el cortao que se estuviese tomando, sin que esto extrañase o produjese repugnancia alguna al resto de los parroquianos, al contrario se hacían chanzas al respecto, y algún parroquiano le podía pedir algún trozo de la gigantesca caspa para “echarle unas medias suelas a los zapatos”, para gran algarabía general. Lo del Filete Ruso era, según se contaba, consecuencia de que de pequeño se cayo al brasero y al rato lo sacó un perro y terminó por darse vida. Esto, aparte de perder las piernas de las rodillas para abajo, le había dejado una textura en la piel que se parecía mucho a la de las hamburguesas, o filetes rusos como se llamaban entonces a las albóndigas aplastadas. No se sabe por qué razón las pestañas le habían crecido exageradamente y parecían postizas, lo que le daba un aspecto muy coqueto. Mi amigo Pepe Usón, habitante del barrio desde siempre, cuando entraba en el bar después de saludarles los presentaba de un modo singular: Refiriéndose al Filete Ruso, por ejemplo, decía en voz alta de modo que fuese audible por todos los parroquianos incluido, claro está, el aludido. -A este hijo puta, lo que más le gusta es operarse. Si me dieran a mí la mitad de la pasta que se ha gastao la seguridad social en él pa dejarlo así me compraba un mercedes. Para gran chanza general, incluido el aludido. Y seguía diciendo. -Anda con los muñones porque quiere, menudo par de piernas de duraluminio y plástico que tiene en casa, pero no se las pone porqué dice que le rozan. No es poco señorito. Y así hasta el delirio de la barbaridad. Y así se pasaban las tardes tan ricamente. Las clases mas distinguidas lo que hacen con sus tullidos es ingresarles en sitios dónde no se vean y alicatados hasta el techo con baldosines blancos e iluminados por la macilenta y blanca y gélida luz de los fluorescentes de residencia; y allí vegetan tristísimos hasta su muerte. Puestos a ser tullido es mejor el bar del Fede que la residencia, se lo aseguro. Aunque si lo que se prefiere es la delicadeza, nada como la de las enfermeras, que les han dicho que para empatizar con el enfermo es mejor tratarles de tú y darles conversación al tiempo que les practican una colonoscopia, o lo que es lo mismo: al tiempo que les meten una manguera por el culo. - A ver José, aguanta un poco que ya terminamos. ¿De dónde me has dicho que eras? Y el paciente con voz crispada, apretando los dientes y con los ojos inyectados en sangre responde. -¡D¨Alfamén, caguenlasostia! Aunque, ahora que lo pienso, no estoy muy seguro que esto se trate de la verdadera delicadeza. 20/09/2007Soneto.![]() Parece ser que a Agustín de Foxá le puso los cuernos un señorito andaluz de su época, un Domecq para más señas, que le inspiró este singular soneto, en el que se queja de los nuevos ricos que “en lugar de escudo tienen una marca registrada”. Por extemporáneo y políticamente incorrecto, no me resisto a compartir con ustedes.
A los Domecq. Horda del sur que ceceante y boba llegasteis con pelo de la dehesa a tutear estúpidas marquesas que a cambio de banquetes os dan coba. Monarcas del erupto y la tajada representantes de la baja Andalucía que presumís de genealogía y es vuestro escudo una marca registrada. Forman vuestro cortejo de adulones chulillos, prostitutas, maricones, el cuerpo diplomático y Cortés. Símbolo de la España en pandereta id con vuestro dinero a la puñeta ¡oh!, Borgias de los vinos de Jerez. 29/09/2007Durru.![]() Mi perro ha muerto. Ayer cuando volví de viaje encontré en el corral el agarrotado y acartonado cuerpo que animó hasta ayer por la mañana. Era alguien muy especial. Yo le quería con toda el alma. Él a mí también. Ahora vuelvo cansado de enterrarle en lo alto de una loma de los Monegros desde la que se divisa el mundo.30/09/2007De lo que fue y lo que és.Nada de lo que fue existe. Sin embargo nuestro pasado condiciona todas las decisiones que creemos tomar en libertad. A esta cualidad humana suelen llamarla "experiencia" pero en realidad se trata de "escarmiento", que para nada sirve, pero por lo que pagan más cuando ofrecen un trabajo. Imprescindible: experiencia, rezan los anuncios por palabras de los periódicos. Como si supieran lo que quieren, como si supieran lo que ofrecen. Como en las reuniones de ex alumnos veinticinco años después en las que nadie és quien era. El que era sólo existe ya en nuestra memoria. Sólo la conmiseración hace posible que no se estalle en carcajadas al ver al guapo y cachas de la clase, al que se ligó a la mujer de tus sueños, convertido en el calvo, gordo y barrigón de hoy. Tantos años odiándole en secreto para esto, para tan poca cosa. Como en la cultura libresca en la que todo lo que emociona ni siquiera ha pasado, sólo ha sido inventado por un pajillero de imaginación delirante para ser alguien conmoviendo a modistas. Como si fuésemos algo parecido a lo que fuimos cuando aterrados por nuestro futuro vestíamos el ajustado traje de nuestro cuerpo de veinte años; cuando ellas nos desdeñaban por nuestra falta de experiencia y de dinero. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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