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pepe-cerda

Un par de coplas

Hay una coplilla que dice así:
“Debajo de un árbol sin frutos, me puse a considerar: ¡Que pocos amigos tie quien no tie na que dar”.
Esta es complementaría de otra, que le gustaba mucho a Unamuno y que citaba con frecuencia, que reza:
“Cada vez que pienso que me tengo que morir, me tumbo en el suelo y me jarto de dormir”.
Sartre lo contó un poco más largo, pero por ahí iban los tiros.
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3 comentarios

felix -

Y no olvide usted esta, maestro:
"Entrecavando patatas te vi la braga / como era colorada se espantó el macho"
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Anónimo -

Lo que muestra que la copla es una maravilla poética en la que, en treinta y dos sílabas hay que decir -se puede decir- todo.
"Dejé un amor en el aire
y el viento, me lo quitó.
Al próximo he de guardarlo
muy junto a mi corazón"
(Resumen de una larga historia de amor, y no busquemos tres pies al jodío gato)
May
(May)

Anónimo -

¿Qué es lo quieres saber, Pepe?. ¿Que también yo me despierto en mitad de la noche aterrado por la idea de la muerte?. ¿Que me persigue recurrentemente desde niño, mucho antes de que D. Hirst se decidiera a disecar en formol a su tiburón, la lúcida percepción de la imposibilidad ontológica para un ser vivo de concebir la no existencia?. ¿Que todas mis tentativas artísticas no son más que un vano y ridículo intento de trascender a la parca?. ¿Que al despertar la mañana siguiente soy capaz de olvidarlo todo?. ¿Que de un tiempo a esta parte comienzo a vislumbrar que la muerte no es sino el ineluctable reverso natural de la vida y que es absurda tanta angustia, a pesar de lo cual no consigo librarme del todo de ella?.
Pues ya lo sabes.

(io)
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