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Resumen

01/05/2007

¿Hoy es ayer; o es ya mañana?

Cuando mi sobrina era una niña, hace de esto ya algunos años, recuerdo que me formuló una pregunta que desde entonces anda dándome vueltas por la cabeza.

 

Es, y era, esta:

 

-¿Hoy es ayer; o es ya mañana?

 

Es seguramente la pregunta más pertinente que un humano pueda hacerse.

 

La que me hago yo hoy es hija de aquella.

 

-¿Soy lo que fui o lo que seré?

 

La respuesta a esta imbecilidad masculina es obvia:

 

- Ninguna de las dos cosas. Eres tantos como gente que te observe. Lo único que puede afirmarse a ciencia cierta es que eres un idiota que trata de disimularlo.

 

Los humanos varones pasamos media vida añorando impacientes el futuro que no llega, para un instante después de conseguir aquello que anhelábamos, desear volver a ser el inseguro y aterrado joven que se fue.

 Lo de las hembras es otro cantar. No es casualidad que fuese una hembra la que me formulase la primigenia pregunta a la edad de seis años. Las mujeres saben exactamente lo que es la realidad a cada instante, por cruda que esta esa. Saben desde muy jóvenes que el futuro no es otra cosa que decrepitud y muerte. Lo quieren todo, y ya , y para siempre. Y no anhelan el futuro como los torpes y soñadores varones, saben que nuca serán tan poderosas como hoy.

POSDATA Y ANUNCIO.

El jueves día tres inauguro una exposición en la Galería Carlos Gil de la Parra a la que estan invitados todos los lectores de este blog.

Paseo de la Constitución 28, Zaragoza, a partir de las siete de la tarde.

Saludos.

01/05/2007 10:42. Autor: pepe-cerda. #. Hay 2 comentarios.

11/05/2007

estos días...

Hace tiempo que no escribo. Llevo una vida muy ajetreada...!yo que me metí a pintor para no trabajar!.

Esta última semana ha sido de locura, el viernes pasado inauguración de Kounellis en Binefar, no es broma; Kounellis y Binefar he dicho, sí han leído bien. Expuso en la Fundación Alcort propiedad de mi amigo, el inefable Miguel Ángel Córdoba. Acto de inauguración con palabras de Miguel Ángel y Fernando Castro Florez, autor de un texto en el catálogo, moderados por un locutor de radio local. La exposición anterior fue la mía y ya pasé por el trance de la liturgia de la presentación. A las tantas vuelta a Zaragoza, cena y copas. Me quedé con Fernando Castro y Javier Lacruz, también inefable bicho raro y amigo.

El lunes viaje a Lerín, Navarra, cuna de mi buen amigo José Luis Ona, estupenda comida, estupenda vuelta por las Bardenas.

Miércoles y Jueves demostración en un centro cultural de Ibercaja dentro del ciclo: “Pintar a la manera de...”. Tuve que hacer un par de cuadros ante un centenar de personas, al tiempo que me filmaban y entretenía al respetable contando gracias y chascarrillos. Un poco como Arguillano pero en pintor. ¡Cuando me va a entrar el juicio y la sensatez en la cabeza!, en fin es mi carácter. Cuando me proponen algo a largo plazo suelo aceptar sin poner muchos impedimentos, pero claro, tarde o temprano llega la fecha y hay que apechugar...He de confesar que lo pasé bien y salí bastante airoso de la cuestión. ¿creo?. En cualquier caso ya voy teniendo una edad para hacer lo que me venga en gana.

Mañana más.
11/05/2007 12:36. Autor: pepe-cerda. #. No hay comentarios. Comentar.

16/05/2007

Mariano Naharro

El primer cuadro que vendí y cobré me lo compró Mariano Naharro Mengual.

Vender y cobrar son dos verbos muy bien diferenciados en el mundo del arte que suelen “conjugarse” en tiempos muy distintos y, al contrario que en otras transacciones comerciales, el uno no implica necesariamente al otro. Pero a lo que vamos.

Mariano Naharro ha sido un tipo injustamente olvidado en la historia reciente de Zaragoza. Mariano Naharro era anticuario y galerista.

En la sala de la planta baja de su galería de la Plaza San Pedro Nolasco expuso por primera vez, cuando quería ser artista, unos cuadros horribles, hechos con cajas de cerillas pintarrajeadas, Miguel Marcos, el patriarca actual de los galeristas aragoneses. Allí se hicieron multitud de exposiciones desde los primeros setenta hasta los primeros ochenta, recuerdo la de Antonio Cásedas, la de Duce, la de Antonio Fernández Molina y la de muchos otros.

Yo pasé allí mi adolescencia, desde los catorce años acompañaba todas las tardes a mi amigo Jesús Casero que trabajaba como aprendiz y “chico de los recaos” en la galería. Aún a pesar de no estar contratado yo  era, también, una especie de aprendiz adjunto. Nuestro trabajo consistía básicamente en llevar las piezas que compraban los clientes a sus domicilios, dónde nos solían dar suculentas propinas y algún Kas. Pero en lo que ocupábamos la mayor parte del tiempo era en rebuscar en los múltiples almacenes que Mariano tenía en los alrededores de su galería repletos de todo tipo de objetos maravillosos. Buscábamos alguna pieza que no se sabía muy bien dónde estaba, pero que debía de estar por algún sitio. Había miles de cuadros y dibujos, entre toda clase de cachivaches polvorientos. Me recuerdo fascinado descubriendo cuadros y dibujos originales de artistas que hasta entonces conocía sólo por reproducciones en las revistas.

En la época que yo le frecuentaba estaba especializado en pintura aragonesa de final del siglo diecinueve: Barbasán, Unceta, Pradilla, Gotor y muchos otros, eran los autores de las decenas de cuadros que pasaron entonces por mis manos. Muchos de estos cuadros los limpié, o les hice pequeñas restauraciones como dios me dio a entender.

Aproximadamente por aquella época, más o menos eran los años 1976 o 1977, fue cuando empezó su mala racha. Vendió algún cuadro falso, poco más tarde se separó de su mujer; Marisa, y comenzó su declive.

Pero aún mantuvo el tipo unos años.

Yo me alquilé una especie de buhardilla en 1978, que podría considerase como mi primer estudio, en la calle de la Cadena, 20-22 y él me facilitó lo necesario para amueblarla. En aquél año recuerdo una subasta que organizó en el Hotel Corona de Zaragoza. Nosotros Jesús y yo, dos crios de 17 años, transportamos las obras de la galería al Corona de Aragón en una isocarro de alquiler. De las que se alquilaban en las murallas romanas. Recuerdo que nos hizo jurar en una Biblia y que nos quedamos toda la noche en el Corona como vigilantes jurados. Nosotros encantados y excitados, ya que nos quedábamos en el Hotel acompañados de sus dos secretarias Luci y Purí, poco más mayores que nosotros. Nos pasamos toda la noche en vela consumiendo de todo lo que nos ofrecía el servicio de habitaciones nocturno del hotel. Al día siguiente la subasta: Mariano con el mazo de adjudicar la dirigía; nosotros muertos de sueño y con resaca éramos los encargados de sacar los lotes para que los viera el público. Recuerdo que había, además de Barbasan y los habituales pintores del diecinueve de la galería por aquél entonces, dibujos y cerámicas de Picasso, que no eran demasiado caros entonces, un soberbio retrato de Sorolla, y muchísimos cuadros y objetos más.

La verdad es que Mariano no estaba muy bien de la cabeza, como ya habrán ido deduciendo, pero a mí me encantaba como me trataba, como un pintor y con todo respeto, y el mundo que me dejaba entrever entre bastidores desde tan pronta edad me ha sido de muchísima utilidad en el trato posterior con los centenares de galeristas que llevo trataos.

En mi primera exposición individual, en 1982, me compró y pagó con gran prosapia delante de todo el mundo en el día de la inauguración el cuadro más grande.

Poco después cerro la galería y su aspecto se fue deteriorando. Me lo fui encontrando de cuando en cuando y cada vez que me lo encontraba, me proponía exposiciones en Tokio o Nueva York, en galerías de las que él iba a ser socio. Después de invitarle a comer algo, me pedía dinero, porque el cheque en Yenes que tenía en la cartera no se lo pagaban hasta el lunes.

Llegó a ser un indigente con traje y corbata raidos, y maletín lleno de papeles y fotos de cuadros, pero durmiendo en el albergue municipal. En esos años yo vivía en París y no supe nada de él.

Sus últimos años los pasó en el manicomio de Huesca. Vicente Badenes, el pintor de Huesca,  impartió un taller allí y fue el último que me dio noticias suyas. Hace un par de años me preguntó que si había conocido a un galerista de Zaragoza que se llamaba: Mariano Naharro. Le respondí que por supuesto que sí. Me dijo nadie hasta mí le había dado razón de ese loco que tan bien conocía la pintura, y los pintores. Vicente, suponía que deliraba cuando le contaba que había conocido a Picasso y a Dalí; y que había hecho exposiciones y que había tenido grandes cochazos; y todo lo que había sido su vida anterior.

En un permiso del manicomio se fue a Madrid y se tiró a las vías del metro.

Hoy he escrito su nombre en Google y sólo sale en el boletín oficial de la provincia porqué dejo unas multas sin pagar.

Descanse en Paz.

 

 

16/05/2007 00:26. Autor: pepe-cerda. #. Hay 4 comentarios.

20/05/2007

José Escoda

Acabo de entrar en el blog de Antón y en uno de sus artículos habla del Campo de concentración de Matahussen. Hay un enlace que te lleva a la página del amical de Mathaussen  de Paris y en esta página he buscado a mi amigo José Escoda.

No lo he encontrado. No sé de él, lo más probable es que esté muerto.

Pego esto que escribí de él hace unos años.

    

José Escoda

 

En París, al salir de mi casa, coincidía a manudo con el vecino de enfrente; un correcto y distante caballero de unos setentaitantos años. Nos solíamos saludar con un escueto:

 

 -“bon jour”.

 

Un día, al salir con el coche de mi casa un anciano fibroso y determinado, se puso delante del coche y  me espetó:

 

-“!Aragonés, es un español el que te habla!”.

 

Tarde en reconocerle como el correcto caballero de enfrente. No llevaba sombrero y sus ojos estaban más abiertos que de costumbre. Le invité a un café y me enteré de que: era catalán, de cerca de Reus,  debía haberse licenciado del servicio militar el 20 de Julio de 1936 pero... Estalló la guerra civil, combatió en Belchite, en Quinto, en Huesca...le hirieron, conoció a brigadistas que le regalaron monedas de distintos países y que fue el origen de la mejor colección numismática de Francia. Perdió la guerra, paso la frontera, lo internaron en los campos de concentración franceses, se alisto al ejercito francés, volvió a combatir en la línea de Maginot, fue hecho prisionero, le internaron en Mathaussen, aguantó cuatro años, fue del grupo de los que aún les quedaban fuerzas en 1945 como para arrebatar las armas a los alemanes y liberar el campo antes de la llegada de los aliados, tras recuperarse un poco marchó a los pirineos franceses para liberar España. Pronto se dio cuenta que lo de Franco iba para largo e inició su vida como civil.

En 1946, aprendió un idioma, se preparó unas oposiciones a la administración francesa las aprobó y olvidó para siempre su historia. Era tan tremenda que no se podía vivir con ella. Por eso no me saludaba en castellano.

Aquél día, cuando nos conocimos, le acababan de diagnosticar un cáncer de próstata y había decidido que volvía a estar otra vez tan cerca de su vieja conocida: la muerte, que podía otra vez, 40 años mas tarde, repasar sus vivencias. Por eso, a partir de aquél día, me habló en castellano.

En mí encontró el interlocutor que necesitaba, desoxidó su castellano y pasó a narrarme su ajetreada juventud. Lo hacía sin dramatismo, sin impostación. Al contrario lo hacía casi con humor, con cachondeo, se reía constantemente de las situaciones tragicómicas que narraba.. Pasaba casi todas las tardes y hablábamos un poco de todo hasta que entraba en una especie de catarsis y me contaba cosas terribles y significativas de sus experiencias.

José, Don José: era un hombre. Un hombre que al final de su vida quiso transmitir a otro, que afortunadamente fui yo, lo que de bueno y malo albergan los seres humanos sometidos a situaciones límites, tan límites que nadie acomodado en nuestro primer mundo de hoy puede imaginar.

 
20/05/2007 11:38. Autor: pepe-cerda. #. No hay comentarios. Comentar.

21/05/2007

Dejar, o no dejar huella; esa es la cuestión.

Mi amigo Félix Romeo ha encontrado a mi amigo José Escoda, más bien ha encontrado su estancia en Mauthausen. Es curioso las pocas huellas que dejan los hombres de vida legendaria en épocas convulsas.

Es por esto que la literatura, que es lo contrario a la literalidad, es imprescindible para que el olvido no sea total.

Cuándo pienso que hay más de cincuenta mil volúmenes sobre el cobarde de Picasso (Sí, sí: cobarde. Incrédulos lean como se comportó con su amigo Apolinaire en el “afaire” de las estatuas Etruscas del Louvre) y ni una línea sobre José Escoda, creo que la desproporción es una de las leyes fundamentales de la difusión de los hechos pasados.

En literatura, o historia novelada, o historia a secas, todos los “especialistas” corren prestos en socorro del vencedor.

 

Reproduzco los datos objetivos sobre el asunto Escoda:

 

Datos Personales

  • Nombre de la Persona:  ESCODA ESCODA, José
  • Nacido el:  23/01/1919
  • Población:  Lloar (El)
  • Provincia/Región/País:  Cataluña-Tarragona

Stalag o Prisión

  • Nombre:  XVII-A (Kaisersteinbruch)
  • Número de Prisionero:  -

Deportación

  • Fecha:  07/04/1941
  • Campo de Concentración:  Mauthausen
  • Primera Matrícula:  4626

Último Destino

  • Estado:   Liberado
  • Fecha:  05/05/1945
Lugar:  
21/05/2007 04:57. Autor: pepe-cerda. #. Hay 3 comentarios.

26/05/2007

Vicente

 

Vicente era  un hombre soltero y de Aisa, un bonito pueblo situado en el valle Pirenaico del mismo nombre. Por no andarnos con eufemismos era lo que por allá se llama un maciello o solterón. Se alimentaba exclusivamente de fiambre de cabeza de jabalí y vino rancio. Vestía siempre, en invierno y verano, una camiseta amarilla estampada con la efigie, mas bien el busto, perdón, los bustos, de Sabrina, (la cantante italiana que tuvo a bien enseñarnos a los españoles una de sus orondas tetas en el programa de televisión especial de nochevieja del 87, podría considerarse que Sabrina Salerno fue la mujer que más tiempo tuvo pegada a su corazón) pantalón de Tergal entre azul y gris y zapatos alpargatados de rejilla azul. En todos los años que lo frecuenté jamás le vi con otra ropa. Cuando se resfriaba, cosa que no ocurría casi nunca, rompía el hielo de una charca y metía la cabeza hasta que se le pasaba.

Vicente era un hombre fortísimo y una excelente persona. Le conocí allá por el año de la camiseta, el ochenta y siete, y enseguida simpaticé con él. Era, también, una especie de científico y filósofo. Todo le interesaba. Se sabía el número de teléfono y la dirección de todos sus conocidos de memoria; sabía un montón de palabras alemanas porqué se encontró un diccionario de alemán-español y se lo intentó aprender, y casi lo consigue, pero un perro le destrozó el libro.

 

Un día me dijo:

 

-“En Jaca hay un bar que se llama “people” y todo el mundo le dice “pipol”

Y no le faltaba razón.

 

Era muy educado; un día en casa de Carlos Bartolomé (de este ya les hablaré otro día, que también tiene su miga, ahora con contarles que había andado por Africa y que vivía en una casa aislada en el valle de Aisa, sin luz ni agua, ya les vale), como les decía: en casa de Carlos Bartolomé preparamos un arroz. Al lado de la cocina había un bote metálico en el que ponía: “Ojo, picante africano”.  No pude resistir echar un poco al guiso, lo propio hizo Carlos y otro tanto algún otro comensal. Cuando lo servimos tenía un aspecto estupendo y como teníamos hambre, la saludable hambre que produce la naturaleza, nos lanzamos a comer sin remilgos. La primera cucharada hizo su efecto al entrar en contacto con la mucosa de la boca Las glandulas salivares empezaron a segregar la mallor cantidad de saliva de lo que eran capaces Aquello era increíble, era como si se encendiese un soplete en la garganta. Un instante más tarde estábamos todos con la boca abierta contracorriente del arroyo que discurría al lado de la casa con la esperanza de que terminara el suplicio. Debimos estar así algunos minutos, al rato, un poco calmados, subimos a la explanada dónde estaba la mesa y atónitos descubrimos a Vicente que impertérrito se estaba terminando su plato.

 

-“Pero Vicente, como es posible...”

 

-” ¡ Hola!, A la primera ganchada se t¨enqueda a boca muerta. E luego to pa dentro”

 

Otro día me demostró como habían calado las enseñanzas de la no violencia ghandiana en el Pirineo.

Estábamos en las fiestas de Jasa bebiendo en el bar que montaban en la plaza, cuando un ebrio lugareño se encaró con Vicente.

 

-“M´an dicho que tú eres el más fuerte del valle, pero yo esta noche ti de dar un par  d´hostias qui ti he d´enderezar”

 

Vicente le replico:

 

-“Tú a mi no m´haces cosa  falta pa eso. Aguarte. Qui te vas a enterar”

 

En estas Vicente empezó a golpearse a sí mismo con el puño cerrao. Se golpeaba en el pecho y en el vientre con tal intensidad que el ruido que producía se hacía audible por encima del brutal sonido de la otra percusión que vomitaban los bafles de la orquesta del pueblo. El lugareño retador miraba entre atónito y agradecido el espectáculo, sabedor de que si Vicente le propinaba a él cualquiera de los golpes que se estaba dando a sí mismo, era hombre muerto.

 

Así resolvía Vicente sus problemas.

 

Un día se puso malo, metió la cabeza en la charca helada y no se le paso, fue a la médico del pueblo y le mandó al especialista, este le internó en el Hospital de San Jorge de Huesca y allí murió poco después.

   
26/05/2007 19:32. Autor: pepe-cerda. #. Hay 1 comentario.




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