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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007. Resumen
NegociaciónLlamo a un ciudadano que tiene un cuadro mío en su empresa hace tiempo y, por una serie de circunstancias que les ahorro, no lo ha pagado, ni parece preocuparle. Me dice por el teléfono: -Pásate mañana por mi oficina y discutimos el precio. Yo, me quedo atónito y mosqueao, y pienso, “cómo que discutimos el precio”, si el precio ya se lo di y no puso la más mínima objeción, ni cabe ponerla a estas alturas. Me ha recordado un sucedido real ocurrido allá por los ochenta cuando le dejé la casa que ocupaba en la calle Prudencio a un amigo mientras yo vivía en Madrid. El piso era un tercero izquierda, qué sumándole el entresuelo y el principal se ponía en un quinto sin ascensor. Un día al amigo que le había dejado la casa le propusieron la venta de una cocina alemana de acero inoxidable y de última generación. -Está apenas usada. Mis padres tienen que vender el piso y es una pena dejarla ahí. Mi amigo le responde: -Pues nada tráela mañana. Al día siguiente el esforzado vendedor resoplaba con la cocina sobre su espalda mientras subía los interminables escalones de los cinco pisos sin ascensor. El corazón le palpitaba como si quisiese salírsele del pecho, el sudor empapaba su camisa y le escocía en los ojos. Con cadencia paquidérmica subía uno a uno, y trabajosamente, los ciento cinco pinos escalones que le llevaban hasta el comprador. Por fin en el rellano llama al timbre la puerta se abre, y mi amigo le dice al sudoroso vendedor. -Instálala, no sea que no funcione. El esforzado vendedor la lleva por el largo pasillo hasta la habitación dónde debía instalarse. Retira la vieja. Mi amigo le dice. -¡Uy!,¡ Madre mía!. Que cantidad de inmundicias se acumulan debajo de las cocinas. ¡Claro cómo no se mueven nunca!. Anda pásale la fregona que para días se ve en otra. El esforzado vendedor pasa la fregona antes de colocar la nueva cocina. La instala. Todo funciona correctamente. Mi amigo le pregunta: -¿Cuánto quieres por la cocina? El esforzado: -Dame veinte mil pesetas. Mi amigo: -Treinta mil te doy si te la llevas. Y allí se quedó la cocina, y allí debe de seguir estando. Neotratantes Ayer arreglé lo del cuadro sin negociar, (¿porqué le llamarán "negociar" a "regatear"?).Cuando mi interlocutor vio que mi postura era real e intrínsecamente firme, que no pensaba ceder ni un ápice y que le mandaba el camión a recoger el cuadro, replegó velas y pagó. Pero todo esto es muy desagradable, no hay nada más desagradable para mí que el regateo y sobre todo después de que las cosas estén claras, cuando ya no se vale. Es el: "si cuela, cuela" del "jeta" de la pandilla, pero disfrazado con traje de Hugo Boss y "peluco" fardón. Lo inaudito es que en nuestra cultura este tipo de personaje está socialmente bien visto, y muy valorado por las estructuras empresariales. Es lo que llamaba Airrortua (se acuerdan, aquél ingeniero vasco que se fue de la Opel a la Wolsvagen y la lió) reducción de costes. La cosa, el Master of Buissnes Administration, la gramática parda de la gestión consiste en cobrar pronto y muy caro lo que el ejecutivillo vende a sus clientes y no pagar nada que no sea requerido por la fuerza, o judicialmente por sus proveedores. Eso es todo. Lo único que hace falta es que el mono sin pelo que esté dentro del traje de Hugo Boss, tenga el "cuajo" suficiente para ser déspota con el débil y servil con el poderoso ;y el "cuajo" de desdecirse las veces que haga falta de la palabra dada con solemnidad. No cumplir la palabra dada en los tratos en tiempos de mi abuelo, descalificaba automáticamente al tratante. Desgraciadamente hoy ocurre lo contrario: es precisamente la cualidad de incumplir los tratos lo que hace valiosos para sus empresas a estos zangolotinos y anoréxicos neotratantes de hoy que se llaman a sí mismos hombres de negocios. No consigo prestarle atención.Soy incapaz de prestarle atención. Su voz me suena como la de los escolares cantando la tabla de multiplicar, como la máquina de coser a pedal de mi madre, como el átono canto del cura en la misa, como los partidos de fútbol oídos por la radio con la angustia de los deberes sin hacer el domingo por la tarde. No puedo prestarle atención, y mira que lo intento. Le oigo, pero no consigo saber de qué me habla. Sólo le veo gesticular, mover los labios, como en las películas de cine mudo. Disimulo, pongo cara de interés, hago como que le escucho... Pero no; no consigo prestarle atención. Hoy como cada día lo volveré a ver, y como cada día me contará no sé qué y yo le atenderé sin enterarme, como cada día... De la experiencia y la erudición.![]() Le oigo esta frase a Rafael Azcona en el transcurso de una entrevista televisada con David Trueba: -Me interesa mucho el cine que viene de la vida y no me interesa nada el que viene del cine anterior, cosa que veo cada vez más frecuentemente. ¡Exacto!, esa es la cuestión; eso es lo que pasa con la inmensa mayoría de las producciones artistico-culturales de los últimos tiempos. El arte, cuando se nutre sólo del arte, viene a ser como el Barón de Munchausen que pretendía volar tirándose hacia arriba a sí mimo de sus orejas o como Don Quijote que todo lo que creía que le había ocurrido “sólo” lo había leído. El cine habla del cine, la pintura de pintura, la literatura de literatura y “las prácticas artísticas contemporáneas” (por parafrasear a la inefable Catherine Millet) hablan de sí mismas sin que prácticamente nadie les haga puto caso, pero esto, lejos de preocupar a los hacedores, es precisamente la prueba irrefutable de su calidad y por lo que han de ser subvencionadas por los poderes públicos, como los osos pandas. El problema fundamental de los nuevos cineastas, o escritores, o artistas es que confunden experiencia con erudición, que viene a ser como confundir el orgasmo simultáneo con el amor correspondido. No será lo mismo la mirada sobre la guerra de John Ford o Berlanga después de participar en la Guerra Civil Mejicana o la Campaña de Rusia respectivamente, que la de Tarantino o Amenabar que todo lo que saben de la guerra es porque han visto todas las películas de ese género y se saben de memoria el nombre de todos los directores y actores que las hicieron. Los que hablan de cosas porque les “han pasao” no lo hacen ni de lejos como los que lo hacen porque lo “han leído”. Y yo, como mi admirado Azcona, prefiero a los primeros. Murga y comentario en una cena.Murga. Poner cara de avinagrao y de haber pasado calamidades para ser autentico no hace que la obra de un artista sea mejor. Es más, este tipo de estreñido moral suele hacer una obra deplorable, pero como sufre mucho y como lo hace por nosotros (la humanidad entera) se le debe un respeto y no hay que decírselo, que es muy sensible y puede ocurrir una desgracia. El problema viene cuando este tipo de persona errada no se corta un pelo en juzgar e injuriar a los demás de su imaginario oficio, a los que lo ejercen de verdad, a los que son lo que él sueña y nunca será; que considera inferiores desde la fortaleza que le da su debilidad y les reprocha su falta de autenticidad. Entonces es cuando hay que contar hasta cien, pensar que no lo hace con mala intención, que ha sido un momento de ofuscación y no darse por enterao. El artista errado suele confundir el silencio con la prueba de que ha dado en el blanco con sus diatribas, y se auto afirma, y se envalentona, y vuelve a dar la murga. Cree que los verdaderos culpables de su fracaso son todos sus contemporáneos que además han hecho trampas al no ir por el lado más salvaje de la vida como él. Vuelta a contar hasta cien, a no darse por enterao, a ver si se le pasa. Cena. El otro día cené con unos destacados personajes de mi ciudad, uno de ellos me dijo que tenía un amigo que coleccionaba cuadros y le había dicho que: -Los cuadros hay que comprarlos siempre en galerías porqué si no, no se revalorizan. Y yo le pregunté. - ¿Y quien le ha dicho esa bobada? Y él me contestó: - Un galerista Iba a explicarle que: Picasso o Dalí no tuvieron jamás una galería y que no les fue mal. Que en nuestros días Jeff Koons o Kieffer tampoco la tienen en el sentido estricto del asunto. Que una cosa es tener representantes para que te dejen en paz y otra cosa es que los representantes tengan la clave de lo que vaya a pasar a la historia del arte y de lo que no. Pero no lo hice. Lo que me pareció inaudito es que personas significadas en sus distintos ámbitos profesionales, como las que compartían conmigo aquella cena, crean bobadas malintencionadas como esta y más cuando el que se las cuenta es el propio comerciante que obviamente lo único que pretende es que se compre en su tienda y no en otro sitio. Inaudito.Olvidada certeza.![]() Hoy he tenido íntima conciencia de una, de tan obvia, olvidada certeza; y es esta: hace casi cuarenta y seis años que estoy en el mundo. Hoy, alrededor de las seis de la mañana, en un hotel de Urdós, en la Francia vecina, me ha despertado un sueño, el sueño de mi vida a cámara rápida. He abierto los ojos y me he sobrecogido con la imagen de la ladera arbolada a la luz de la luna que enmarcaba la ventana de enfrente de la cama. Sin ninguna razón para ello, me ha parecido una imagen terrible, aterradora, la imagen del implacable paso del tiempo. Lo he sentido en la carne y me he desvelado. He pensado que hace ya más de dos años, casi tres que escribo en este estúpido blog, que hace ya diez que moría Lady Di en el puente del alma y yo dejaba París; que hace diecinueve que salí de la Casa de Velázquez de Madrid, que hace veinticinco que pintaba aparatos de feria en el polígono industrial Cobo Calleja, entre Pinto y Valdemoro, cerca de Madrid, que hace veintisiete que entraba aterrado en el cuartel de aviación para hacer la mili, que hace treinta y uno que me recomendaron no seguir en el colegio de los Escolapios de General Franco, que hace treinta y nueve que volvía con mi familia de Torremolinos y que hace unos cuarenta y tres de mis primeros recuerdos, que son paseos con mi abuela por los jardines del hospicio, hoy Diputación General de Aragón. He pensado que dentro de muy poco me harán una inoportuna e impertinente fiesta sorpresa para festejar mis cincuenta y han pasado fugaces por mi mente todas las fiestas sorpresa para cincuentones a las que he asistido, que ya van siendo unas cuantas, y he sentido un pellizco en el alma. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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