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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007. Resumen
Ascensión a los muros.![]() Hoy he tenido el privilegio de subir a los andamios que han colocado para la restauración de la cúpula pintada al fresco por Goya en la basílica del Pilar de Zaragoza. Ver de cerca las enormes figuras pintadas hace más de doscientos años por Don Francisco me ha producido encontradas sensaciones. Por un lado la de estar cometiendo algo incorrecto, obsceno. Estas imágenes no fueron pintadas para ser vistas tan de cerca ni con la violenta iluminación de los focos halógenos empleados por los restauradores. Del mismo modo que no es aconsejable el ver con un microscopio los ácaros que habitan en las pestañas de la más bella de las mujeres. Es una cuestión de escala y de distancia, como casi todas las cuestiones que en el mundo son. Goya jamás vio su trabajo, y mucho menos mientras lo hacía, tan alumbrado. O lo que és lo mismo: él no pintó, puesto que no vio (y los que pintan son los ojos, y no las manos) lo que yo he estado viendo hoy. Le imagino pintando aterido de frío y al tentón, y a la luz de velas centelleantes o de temblorosas lámparas de aceite. Psicológicamente disminuido por las críticas de su cuñado y del Cabildo. Se nota mucho que tenía muchas ganas de terminar cuanto antes, de salir huyendo. Se nota también que no era un especialista decorador al fresco y que pintaba “como podía”, con el arrojo de sus treinta y seis años vividos con coraje, sin que nada se le pusiese por delante. Yo no he visto la tan publicitada “soltura”en la ejecución, más bien he visto rabia, la rabia de resolver “por cojones” algo que se le torcía. “Soltura “es la feliz y exacta levedad de los dibujos de Rembrandt, pero en este caso se trata de lo contrario: son feroces restregones con escobas, como alaridos, contra el húmedo muro. Se comete el error al ver estas pinturas de relacionarlas con la accion painting del expresionimo abstracto americano, o del expresionismo a secas, o el desdibuje Picasiano, o de cualesquiera modo de pintar que se le pueda relacionar aunque este se haya impuesto cientos de años después de cuando él pintó la cúpula. Esto hace que lo presenten como un visionario capaz de adelantarse a su época, cosa que les gusta mucho a los historiadores, pero pensar esto me parece una tontería que no explica en absoluto la cuestión. Él lo que quería era tener éxito, y para esto tenía que pintar como Velázquez y que los frescos le saliesen como a Tiépolo, pero no le salía ni una cosa ni otra. Otra cosa que se nota es que los bocetos a los que debe ceñirse no son exactamente suyos. Me explico: su cuñado Bayeu era el director de la decoración de la basílica y no es extraño pensar que impusiera, no sólo la iconografía, sino la “manera” de tratar pictóricamente la cuestión. Yo, incluso tiendo a pensar, que los acaramelados bocetos de Goya que se conservan en la sacristía del templo se parecen demasiado a los del propio Bayeu que se exponen al lado, y que no es descabellado que el propio Bayeu corrigiese algunos defectos de su chapucero cuñado, por el bien del encargo. Pero yo soy muy mal pensado. No obstante esto explicaría la “mala gana”genial, pero “mala gana”, con la que están ampliados y traducidos a pintura mural. No usa el esgrafiado para pasar los dibujos al muro, como solía ser habitual, sino que el dibujo esta calcado con la ayuda de un punzón que al pasarlo sobre el dibujo araña el muro todavía sin fraguar. No están ni la mitad de las figuras calcadas de esta forma lo que permite suponer que la mayoría se acometieron directamente, sin dibujo previo. Que calcó solo las principales, para hacerse una idea de la escala y que luego intercaló las restantes. Realizó la obra en cuarenta jornadas, o lo que es lo mismo, pintó “al fresco” sólo cuarenta días, comprendidos entre diciembre de 1780 y marzo del 1781 que es el tiempo en el que ejecutó la obra, aunque “repintó” en “seco” (cosa no muy ortodoxa en la época) muchas de las figuras. El tiempo que empleó en la realización de la obra es extraordinariamente breve para una obra de estas características, lo que nos permite suponer una condición física y psíquica fuera de lo normal. Aún le quedaban muchos años de vida y de pintura para demostrar de lo que era capaz, pero eso él no lo sabía entonces.Viaje a otro mundoAyer estuve en Francia, en Urdós, en el Valle del Aspe, en la Francia colindante con Aragón, nuestros vecinos de arriba. Es incomprensible para mí el poder que siguen ejerciendo las fronteras y la televisión trabajando al unísono para conseguir que una raya imaginaria separe dos mundos de un modo tan tajante, tan definitivo. Ahora se pasa por un túnel, el del Somport, y queda muy cinematográfico, como de túnel del tiempo. Se deja España plagada de promociones urbanísticas que recrean lo que el imaginario Madrileño, o el arquitecto de turno, o la normativa de la comarca, entiende por poblados pirenaicos: con su piedra “caravista” versión “Exin-castillos”, con sus contraventanas de PVC, con sus parkings y el letrero de la urbanización en forja artística...Se penetra en el túnel, claustrofóbico y monótono, y se renace en otro mundo, en otro país, en otra lengua, en otro tiempo. Sí, en otro tiempo, o por lo menos en la impresión de tiempo detenido que produce que en los pueblos del otro lado nada haya cambiado desde que yo los conozco, y va ya para treinta años desde que pasé, excitado y expectante, la frontera por vez primera.De la ventana, del muro y de la pintura.![]() He estado viendo algunos cuadros de Tapiés y me han venido unas cuantas ideas a la cabeza. Se podría convenir que la obra de Tapiés en lugar de “figurar” la realidad; “es” la realidad. Para figurar la realidad y para ventana imaginaria, en nuestra época, ya tenemos la televisión. Por eso los cuadros, y los objetos artísticos en general han de ser una realidad en sí misma. Pero una realidad evocadora e inquietante, porque para realidad en “sí misma” ya tenemos el aparato receptor de televisión o la fregona. Además de todos los cuadros del mundo que son en sí mismos, cómo mínimo, un objeto real. Pero a lo que vamos: para mí los cuadros de Tapiés no son cuadros abstractos, viene a ser cómo si hiciese realismo pero a escala uno-uno. Su aportación consiste en “tapiar”(por algo se llama Tapias) la ventana imaginaria que se abrió para el arte en el Renacimiento. Esa ventana se abrió para representar el mundo; para mirar otra cosa distinta, y generalmente “ideal”, de lo que se veía desde la ventana “real” de la casa. La ventana renacentista, usada en pintura durante cuatro siglos, es sustituida (en su caso y en el de muchos otros) por el muro, por lo plano, por lo sin perspectiva, y por lo tanto sin engaño, sin trampa para el ojo, sin ensoñación posible. Es cómo si se nos dijese: “-esto es lo que hay” No obstante; una vez tapiada la ventana araña sobre el mortero recién puesto, o pone la mano, o el pie, como en el paseo de la fama de Holliwood ; o escribe unas cifras, o marca con una cruz, como los árboles que han de ser abatidos, en definitiva: deja la marca de cantero, tal y como lo hacían los constructores de catedrales o garabatea algún signo que evoque lo rupestre; lo primigenio, lo auténtico. Se trata de conseguir, de que se note, que notemos, que el que ha tapiado la ventana es él. Que podamos reconocerle como autor y que la obra nos evoque lo que nos tenga que evocar, como es común a toda obra con pretensiones artísticas. Dice que le interesa mucho el arte Zen (aunque, que yo sepa, nunca ha estado en un monasterio budista pasando una temporadita). Pero esto es un asunto espiritual del que no se debe dudar; de lo que no cabe duda es de que lo que le interesa, y mucho, son los "zéntimos".Al contrario de la opinión más generalizada, la de que es una artista revolucionario y rompedor, para mí es un artista absolutamente clásico y rancio. Me explico: Los medios empleados para su expresión han sido siempre los tradicionales: grabado, litografía, dibujo sobre papel, lienzo, óleo, tinta, arcilla, yeso, etc. Cuando incluye algún objeto en su obra este deberá estar suficientemente ajado para que subliminilmante se asocie con una reliquia arqueológica y museable.Los objetos resultantes de su trabajo, ya sean cuadros o esculturas, son perfectamente ornamentales, decorativos, y se emplean para lo mismo que las obras de los artistas clásicos: conmemorar, prestigiar la casa del poderoso, adornar, ect. El conjunto de su obra consiste en objetos perfectamente almacenables, conservables, transportables y por lo tanto: comercializables. Se publica un catálogo razonado de toda su obra fotografiada en varios tomos, para que quede claro lo que es y lo que no es, o lo que es lo mismo, lo que vale y lo que no vale. Un poco como los catálogos de sellos que emplean los filatélicos.No es, sociológicamente hablando, una artista muy distinto de lo que sería su antípoda, de lo que fue Sorolla en su época. Ambos son artistas deseados y adorados por la burguesía de sus respectivas épocas; Ambos tienen su museo personal y ambos han conocido el éxito fuera de sus fronteras. De lo cual me alegro.Hay una cosa que les diferencia y es la cara que pone el uno y el otro cuando les fotografían. El uno pone cara de cabreo, cómo si le debiésemos algo por el intenso sufrimiento que ha padecido por nosotros, y el otro posa sonriente y feliz disfrutando del éxito con sus amigos y su familia. A mí la teatralidad de las fotos del primero siempre me ha parecido muy cómica, esa cara de indio tomando bicarbonato, no se justifica a no ser por un estreñimiento crónico. Es una actitud muy eclesiástica, y por lo tanto muy eficaz para convencer, a los que no se lo toman a cachondeo como un servidor. A los hechos me remito.Y es que hoy los tiempos, aunque adelanten que es una barbaridad, son los de siempre.GripeHe estado enfermo, el médico me ha dicho que con gripe, con la gripe paralizante y excesiva de este año. Cuatro días temblando de frío y calor a la vez , sin poder leer, ni oír la radio, ni pensar, ni ser otra cosa que, estrictamente, un enfermo. Esta gripe, la de este año, como los trabajos en la administración, exige dedicación exclusiva. Hoy estoy un poco mejor. Y me he puesto a escribir esto para ir haciendo algo, poco a poco, no sea que la gripe se despierte y me ponga en mi lugar. Acabo de colgarle el teléfono a mi amiga Araceli Alonso de Guillaume, que me ha recordado que hoy cenaba con ella en su casa, en su casa de París, tal y como quedé hace más de un mes, y yo en Babia. Y es que me he pegado una semana sin encender el ordenador, ni coger el teléfono, ni comunicarme con nada que no fuese el deseo de recuperarme, de volver a ser yo. Lo peor de perderme la cena de hoy en París es que cenaba, además de con Araceli y Patric, su marido, con Francoise Gillot, ni más, ni menos; con la única de las mujeres de Picasso que le mandó a freír espárragos (ya saben la de la foto de Capa en la que Picasso porta la sombrilla). Tenía muchísimas cosas que preguntarle, cosas irrelevantes e importantísimas para mí. ¡Que lástima!. Maldita gripe....cuanto va de necio a locoMi amigo Juan Alonso, sabedor de que no sé que es eso de la poesía, me envía estos versos de Góngora como “instrucciones”; o como manual de uso; o como espejo; o como lo que a mí me parezca.
Van pues: ¡Qué necio que era yo antaño, aunque hogaño soy un bobo; mucho puede la razón, y el tiempo no puede poco!
A fe que dijo muy bien quien dijo que eran de corcho casco de caballo viejo y cascos de galán mozo. Serví al Amor cuatro años, que sirviera mejor ocho en las galeras de un turco, o en las mazmorras de un moro. Lisonjas majaba, y celos, que es el esparto de todos1 los majaderos captivos que se vencen de unos ojos. De esta dura esclavitud (hace un año por agosto) me redimió la merced de un tabardillo dichoso. A este mal debo los bienes que en dulce libertad gozo, y vame tanto mejor cuanto va de cuerdo a loco.
No rompen mi sueño celos, ni pesadumbre mi ocio, ni serenos mi salud, ni mi hacienda mal cobro. Tengo amigos, los que bastan para andarme siempre solo, y vame tanto mejor cuanto va de cuerdo a loco. Salgo alguna vez al campo a quitar al alma el moho y dar verde al pensamiento, con que purgue sus enojos. En mi aposento otras veces una guitarrilla tomo, que como barbero templo y como bárbaro toco. Con esto engaño las horas de los días perezosos, y vame tanto mejor cuanto va de cuerdo a loco.
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pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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