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16/11/2004Ideas revueltas *Pretender hacer arte es un acto de extrema vanidad. Este hecho no soporta el más mínimo análisis, y mucho menos el auto análisis. Por esto hablar de tu propio trabajo es una de las mas duras pruebas de este oficio. Hay varios modelos de artista: el que se toma demasiado en serio a sí mismo y habla de sus obras casi en plural mayestático con un gran distanciamiento y prosapia, no le cabe la más mínima duda de que aquello es arte y así lo hace saber. Horrible. El que le habla al cuello de su camisa y hace ostentación de que sufre lo indecible. Mal. El descreído que procura ser chistoso. El peor de todos los modelos: Mi caso.*Es susceptible de ser arte cualquier cosa que se exhiba en una galeria de arte o cualquier cosa que se mire desde una perspectiva artística. *Leo en una entrevista a Antonio Gamoneda lo siguiente: “La poesía no es literatura. La literatura es una creación humana magnifica que reconocemos en la ficción, pero la poesía es una realidad por sí misma. En la poesía están nuestro sufrimiento y nuestro gozo, y ese vínculo vivo entre la poesía y la existencia hace que no sea ficción. Lo cual no significa que no haya poetas que se queden en la literatura, como tampoco significa que no haya poetas entre los escritores que trabajan en otros géneros” Hace tiempo que rondaba en mi cabeza una idea similar pero no acertaba a definirla. Si, esa es la cuestión: El objeto artístico es lo contrario a la ficción. Existe por sí mismo, es capaz de comunicar verdad del mismo modo que comunica la naturaleza con la única diferencia de que es creación humana. Fotografía y Pintura *Lo primero que hay que decir es una humilde y evidente verdad. Vamos, una perogrullada que por evidente es a menudo olvidada: La pintura y la fotografía son dos cosas distintas. Esta ha sido una de las cuestiones recurrentes desde la aparición de la fotografía; el lápiz de la naturaleza-Fox Talbot-, la fotografía picturalista, la pintura hiperrealista de base fotográfica... Pongamos por ejemplo al pintor más fotógrafo de todos los tiempos: Velázquez. Las Meninas no son la misma cosa que una reproducción fotográfica de las Meninas. Hay una intrínseca cualidad que diferencia la observación directa del cuadro de cualquier otra observación. También es cierto, que hay otra intrínseca cualidad de la fotografía original, estoy pensando en las fotos de Andrés Serrano, por ejemplo, no son la misma cosa reproducidas que observadas en directo. Pero aún así me atrevo a afirmar que la distancia entre estas distintas impresiones es mayor en el caso de la pintura que en el caso de la fotografía. Hay una cualidad mágica en el modo de ser de la mancha, en la armónica disposición de los colores, en la capacidad de figurar de los garabatos que acompaña al hombre desde su origen. Hay una cualidad memorialistica en el modo de ser de la fotografía, en el modo en el que se presentan nuestros antepasados ante nuestros ojos, la boda de nuestros padres, nuestra infancia olvidada, las novias perdidas... que ha modificado sustancialmente nuestro modo de recordar. *Pinto de foto porque no tengo, ni creo haber tenido nunca, imaginación. La única imaginación que me interesa es la infantil. Que en el fondo no es mas que la traducción del mundo que les rodea a un universo semántico propio. Hacen ostentación de su imaginación única y exclusivamente porque les hace gracia a los mayores. Y lo que ellos quieren, al igual que todos los creadores mas mayores, es hacer gracia por encima de todo. Me parece mas interesante la posición de intentar contar lo que ha pasado, lo que te preocupa, lo que has oído o te han contado; incluso lo que has soñado con insistencia. Pero lo que a mí me parece lamentable es hacer esfuerzos desde la consciencia para imaginar, con objeto de entretener a otros. Traducir a pintura cualesquiera cosa que se pueda ver y medir, soñar y recordar incluidas las fotos claro, ha sido mi ocupación fundamental desde hace algunos años . Quiero que cuando comience a pintar todos los datos estén ya en mi poder. Y que mi única preocupación sea hacer un cuadro con ellos. *Hay fotos que se pueden “traducir” a pintura y otras que no.- Cuando digo pintura me refiero a un modo de hacer atemporal, por entendernos: pintura es todo modo de hacer por medio de sustancias untuosas sobre una superficie plana que figure algo mas o menos reconocible o que emocione sin figurar nada. Pintura con mayúsculas, para mí, es especialmente todo modo de hacer que más se parezca al modo de hacer de Velázquez, el pintor más fotógrafo de todos los tiempos. Su contrario sería Goya que aún siendo el que desarrolla el reportaje de guerra como denuncia su modo de hacer es mas subjetivo que objetivo. Y aquí entramos de lleno en el concepto de la distancia tan importante en fotografía como en pintura. Velázquez pinta la distancia, no opina sobre lo que ve y Goya la cercanía - juzga y toma partido. – Las fotos que generalmente no se pueden traducir a pintura son las que no se han limitado a reproducir la realidad, las que la han interpretado. *Sé de un par de fotógrafos ciegos uno que andaba con Barceló y un amigo de Javier Baldeón: Paco Grande. Hijo de Grande Covian y primer marido de Jessica Lange, Eugen Backar. Libro de Tomasso *Decía Goethe”: hemos aprendido que hasta el ojo necesita de la imaginación para ver. *Fox Talbot es el autor del primer libro que reflexiona sobre la fotografía y que reproduce fotos allá por los primeros años de la segunda mitad del siglo diecinueve. El título: El lápiz de la naturaleza y su preocupación : el uso de la fotografía como medio artístico. Steigliz empieza con la fotografía picturalista y termina con la foto por sí misma. Asesinato de la realidad, *Sospecho que no es ajeno al pudor de reconocer el uso de la técnica fotográfica la idea de artista como médium acuñada en el renacimiento. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos lo que los demás esperan ver en nosotros y la importancia que le dan a las reliquias que producimos, tanto económica como socialmente. Si se sospechara que se ha sido ayudado por un medio técnico-usable por todos-el valor único e inescrutable del objeto artístico podría sufrir una merma. *Mi mayor preocupación como pintor ha sido más el “que” que el “como”. Mi modo de hacer ha consistido en atravesar largas crisis que han desembocado, casi siempre por imperativo bancario, en una nueva serie de acelerados nuevos cuadros. *¿El mundo es por sí mismo o porque es observado?. De esta paradoja nunca nos podremos evadir los humanos. ¿No puede ser mas exacto el mundo tal y como lo ve una mosca? ¿o una ameba? ¿o como lo siente un árbol? . Esto jamás lo sabremos. Lo que podemos afirmar es que para nosotros el mundo existe en la medida en que lo observamos con los medios a nuestro alcance. En este sentido una de las particularidades de los humanos ha sido la de figurar con los medios a su alcance en cada época y en cada cultura su mundo circundante. Una de las características del desarrollo ha sido la evolución de los modos de representar y de mirar. Un modo de mirar es sin duda la fotografía. Una de las características de la cámara fotográfica es que ve más de lo que el fotógrafo advierte. Cosa que jamás puede ocurrir en un dibujo o pintura, aquí solo habrá lo que el pintor halla visto, comprendido y traducido, por medio de su mucha o poca pericia, a pintura. Cierto es también que el espectador verá mas o menos de acuerdo a su nivel cultural, a su posición en el mundo, a su predisposición a ver. Pero no verá mas cosas de las descritas solo ampliara más o menos su significado. *Eso de que las apariencias engañan es una falsedad. Nada engaña menos que la apariencia. Otra cosa es que la torpeza generalizada para interpretarlas sea enorme. Nada tiene el hombre más profundo que su epidermis. Para ir mas allá hay que matar y diseccionar. Por esto el análisis raramente lleva a ningún sitio en hablando de cuestiones puramente humanas. Este, creo, es uno de los errores mas generalizados de nuestros tiempos. Es en esencia un vicio Cartesiano consecuencia de ver el mundo con los ojos de la ciencia y no con los nuestros. *La difusión de imágenes impactantes sobre la guerra civil española es consecuencia de un avance técnico: La cámara Leica de treinta y cinco milímetros. Estas imágenes tomadas directamente en el teatro de operaciones y reproducidas profusamente en los periódicos de la época impactaron en millones de lectores de todo el mundo. Impactaron de un modo nuevo, de un modo para el que el espectador no había generado los anticuerpos culturales necesarios para observar cualquier imagen creada por el hombre. Nadie podía dudar de su veracidad. La objetividad de un instrumento mecánico estaba fuera de toda duda. La publicidad todavía no nos había enseñado a dudar de todo. La guerra civil española es la primera que se ve en los periódicos. La guerra de Vietnam es la primera que se ve por televisión, gracias, al igual que la anterior, al desarrollo de ligeros equipos que filmaban en soporte magnético. Una imagen fija es una máxima o un proverbio. Una filmación es una situación que transcurre y que muta. Las fotos se miran del modo en que nuestros antepasados miraban los cuadros. Las filmaciones del modo en el que veían el teatro. Se piensa y se recuerda con imágenes y palabras. Se sueñan situaciones. En este sentido la guerra Civil española se vio. La del Vietnam se soñó. Una tuvo como consecuencia que decenas de miles de jóvenes vinieran a combatir en las Brigadas Internacionales y la otra produjo justo lo contrario: el movimiento Hippy. *La cámara fotográfica, para los pintores, sirve para dos cosas muy importantes: para que no se muevan los modelos y para evitar pagarles. Después servirá para reproducir las obras de los artistas modernos de las grandes urbes en revistas y que los provincianos se informen de lo que se anda haciendo.(En especial, en el caso español, si estas eran reproducidas en la revista nazi “Signal” y referenciadas como arte degenerado.). *Ya en mi generación las revistas, la televisión, las vallas publicitarias y últimamente por medio de la impresión digital las tremendas lonas impresas que tapan púdicamente los edificios en construcción, han devaluado tremendamente la imagen capaz de figurar, de engañar el ojo o de epatar con su tamaño. Esto hasta hace no mucho tiempo debía hacerse a mano y al hacedor se le suponía popularmente un cierto talento de orden innato, dado por dios. *Equiparar la fotografía con lo cierto, lo real, viene siendo un error muy común. El género del documental, que sería en cine el equivalente de la fotografía de reportero, de reportaje, que se usa en nuestros días como referente de lo que evidente e irrefutablemente ha ocurrido. *La intención sería una característica común a todas las imágenes que nos acompañan desde el principio de la humanidad. Se hicieron intencionadamente los bisontes de Altamira y todas las imágenes realizadas “a mano” hasta la aparición de la fotografía. Después en las hechas “a máquina” tampoco se podía dudar de la intencionalidad del autor desde el momento de apretar el disparador hasta el positivado hay un conjunto de acciones absolutamente intencionadas. Pero ahora estamos asistiendo a un novísimo fenómeno, la aparición de imágenes en los medios de comunicación realizadas sin intención alguna. Me refiero a las tomadas por las cámaras de vigilancia instaladas por doquier a nuestro alrededor. Casi cada día somos filmados. En los cajeros de los Bancos, en el supermercado, en multitud de tiendas...El gran Hermano ya esta aquí. Pero aparte de este lugar común yo quiero hacer hincapié en otra cuestión. En los últimos tiempos hemos asistido a multitud de noticias cuya imagen era la tomada por este tipo de cámaras. Estoy pensando en la del niño James Bulger mientras es raptado por otro un poco mayor que él, instantes antes de ser asesinado. En las decenas de atracos que nos enseñan en programas llamados de “impacto”. En los empleados robando en la caja. En los terroristas instantes después de dejar la bomba. El conjunto es estremecedor y sin embargo ninguna de ellas ganará el premio World Press Photo por la sencilla razón de que nadie las ha tomado. No hay intención alguna detrás. No hay autor. No hay responsable. Encargos. Una de las características del artista nuevo es que se auto encarga las obras. Si uno es el que piensa, otro el que dice y otro el que hace. Estratega, táctico y ejecutor en uno. Posiblemente esto es el origen del artista neurótico. Fotografiar, ¿para que? Para observar el mundo a través de los ojos de otros. Para dejar constancia- En la policía científica-curioso eufemismo moderno-hay un departamento de fotografía Para fabricar soportes de recuerdos. Para hacer creíbles hechos no sucedidos Para fijar la memoria. Para subrayar un punto de vista. Para marcar distancias. Para adornar los textos Para ser creído, para probar lo que cuentas. En pintura, para que no se muevan los modelos y evitar pagarles. Para matar la realidad. Para coleccionar cosas que jamás tendremos. Para revivir a los muertos. Para ver la cara de bobo que teníamos en la mili. Para que nuestros antepasados nos miren escrutantes desde su lozanía congelada. Para sentirnos todos aristócratas rodeados de nuestra galería de ancestros. Para hacernos pajas. Para no tener que visitar los monumentos. Para que los funcionarios puedan probar y hacer ostentación de su exotismo tras las vacaciones. 16/11/2004 20:59. #. Hay 1 comentario. 17/11/2004DE LO MODERNO Y SUS CONTINENTES Sólo se puede construir lo que antes se ha imaginado. El sueño es el verdadero motor de la ciencia. Julio Verne no predijo, sino que dictó los adelantos técnicos del siglo XX. Todo sueño capaz de preñar el subconsciente colectivo termina convirtiéndose en realidad. Cuando Julio Verne soñó que iba a la luna, de algún modo fundó la N.A.S.A. Del mismo modo que nosotros existíamos ya, en la mirada de deseo de nuestros padres. Este mismo análisis se puede hacer de la idea moderna. La modernidad, desde el punto de vista de las artes, no existiría si no la hubiera soñado Baudelaire y habría muerto si Walter Benjamín no la hubiera articulado. Nada sería como es, al menos en occidente, sin el concurso de la idea de que lo nuevo es mejor que lo anterior. Es la esencia de la idea de progreso. El problema es que, muertos y santificados ya los padres de la idea, ésto se ha convertido en una creencia, y cualquiera que se atreva a poner en duda, o como mínimo a plantear una reforma de la cuestión, pasa a convertirse en un hereje, o reaccionario que es como se llaman ahora. El único alimento para el desarrollo de nuestra sociedad es la novedad. Por esto las grandes empresas de marketing se alimentan de informes que recogen los llamados cazadores de tendencias en los sitios, en principio, más avanzados del planeta: las grandes urbes cosmopolitas. Estos andan buscando desesperadamente el nuevo Artaud o Baudelaire que les indique el rumbo a seguir. Las empresas de marketing ( gramática parda, en aragonés) ya se encargarán de tender el puente entre sueño, o anhelo, y realidad, o rentabilidad. El problema es que a menudo no encuentran el Mesías capaz de tirar de toda esta estructura, y entonces han de inventárselo. Cuando esto ocurre, que es casi siempre, crean primero la tendencia y luego satisfacen las “nuevas” necesidades, de la cada vez más apática generación a la que deben suministrar los aparejos necesarios para su identificación como jóvenes sediciosos. Parece obligado que los artistas han de servir a esta idea y que los Estados, lejos de perseguirlos, han de alentarles y favorecer la expresión de sus anhelos. Esta es una de las paradojas de las administraciones postmodernas: la subvención ha de destinarse a la subversión para ser realmente eficaz. Y al revés los artistas que quieran ser subvencionados estarán obligados a ser subversivos. Últimamente se han visto en este sentido situaciones como mínimo insólitas: estoy pensando en el último artista español que fue seleccionado para el pabellón español de la Bienal de Venecia; Santiago Sierra. La obra presentada criticaba la política de inmigración del mismo gobierno que la pagaba. Que el pabellón se inaugurara sin problemas (que a mí me parece ser la mejor demostración de que la obra era inocua) pareció no sorprenderle a nadie. Esto mismo ya había ocurrido en ediciones anteriores en el Pabellón Alemán con Hans Haacke; en la Expo de Sevilla con Rogelio López Cuenca; en el Museo Reina Sofia con Valcárcel Medina y en numerosísimos ejemplos más. Y en esencia no es muy distinto de lo que se hizo durante el franquismo con el grupo “el paso” cuando se presentó en esa misma bienal. Yo soy de los que ingenuamente creen que lo subversivo, para serlo, deberá ser mínimamente censurado por lo establecido para ser creíble; y que cuando ya no se toman ni las precauciones para hacer formalmente excitante lo nuevo, o lo que es lo mismo fingir un cierto cabreo, me permito dudar, evidentemente, de su eficacia como revulsivo social. Como toda religión institucionalizada el arte moderno precisa (además del dogma de la preferencia por lo nuevo) de santos, templos, sacerdotes y fieles. Por esto no hay empresa, entidad o estado que se precie que no tenga su moderno edificio en el que ocurra todo esto. Eso es la Fundación Cartier de París y la Hitachi en Londres, por citar un par patrocinadas por empresas privadas La Casa Encendida de Caja Madrid o la Fundación de La Caixa en Barcelona, por citar otro par patrocinadas por cajas de ahorro. La construcción de “iglesias” para el culto parece estar en clara expansión. Otra cosa es que se tenga clara la ortodoxia a seguir. Todo esto me recuerda un cuento que leí hace tiempo que, aún a pesar de que no recuerdo el autor, no me resisto a contarlo brevemente: “Un barco de galeras está encallado. Los galeotes reman en el vacío y en estas baja el capitán de la galera con su segundo de abordo y les arenga: -¡Galeotes!. Las Islas Vírgenes están a la vista. El ron mana de las fuentes. Ellas corren desnudas por la playa. ¡Remad!,! ¡remad con brío!, y mañana todo esto será vuestro. Los galeotes enardecidos retoman con gana la faena. El capitán y su segundo suben a cubierta. El subalterno le comenta: -Mi capitán estamos encallados, jamás saldremos de aquí... - Ciertamente... pero mientras ellos no lo sepan nosotros seguiremos siendo los jefes.” Jean Braudillard en el libro titulado: “El crimen perfecto”, Anagrama 1996, dice en la página 16: “Así se ha realizado la profecía: vivimos en un mundo en el que la más elevada función del signo es hacer desaparecer la realidad, y enmascarar al mismo tiempo esa desaparición. El arte no hace hoy otra cosa. Los media no hacen otra cosa. Por esto están condenados al mismo destino. Como ya nada quiere ser exactamente contemplado, sino visualmente absorbido y circular sin dejar huellas, dibujando en cierto modo la forma estética simplificada del intercambio imposible, es difícil hoy en día recobrar las apariencias. De suerte que el discurso que lo explicara sería un discurso en el que no hay nada que decir, el equivalente a un mundo en el que no hay nada que ver” Esta es la terrible cuestión: no hay posibilidad de decir puesto que cuando se hace es precisamente este gesto el que alimenta la máquina que se critica. Como cuando Hércules luchaba con la hidra de siete cabezas. Jean Clair, director del museo Picasso de Paris, comisario de la Bienal de Venecia del centenario y de la exposición más ranciamente fresca que he visto en los últimos lustros: “El alma en el cuerpo” propone algo que a mí me parece muy atractivo. En su libro: “La responsabilidad del artista”, Gallimard, 1997, y en especial en los capítulos tercero,(“Le bleu et le rouge, -L´aprés guerre-“) y cuarto (“Le visage et la gueule- Le temps présent-“) articula magistralmente que el artista no es, ni se le debe permitir ser, inocente. A medida que el modo de ver moderno se impone se produce también el divorcio entre arte y ciencia; a partir de entonces, ésta última dirá verdades irrefutables y contrastables, y el arte dirá opiniones, anhelos o sentimientos. Por lo tanto, del mismo modo que no se puede acusar al “médium” por lo que exprese de su visión del más allá, de nada puede ser responsable el artista moderno, que bastante desgracia tiene de haber sido abducido por el dios de las artes para hacer llegar su mensaje a los tristes mortales. Cuando Marshall McLuhan afirma en 1967 que el medio es el mensaje está haciendo hincapié en esta misma idea. No hace sino constatar un estado de los hechos que ha venido siendo exponencialmente cierto desde entonces. La publicidad lo sabe muy bien. Pero antes de que nos muramos de inanición comunicativa, de que nos quedemos todos mudos y sordos( conceptualmente hablando, claro está), ante la imposibilidad de establecer un vehículo de comunicación que no fagocite las ideas del emisor para convertirlas en lo que el propio medio quiera, habrá que decir que la vaca no es el tetra brik y que el hilo de cobre no es la electricidad. Para llevar las cosas a un sano estado de sensatez Jean Claire propone un nuevo maridaje entre arte y ciencia y desde él, revisar la historia de los últimos dos siglos. Esto fue en esencia su exposición el alma en el cuerpo y también la bienal de Venecia del centenario titulada identidad y alteridad. La receta de Jean Claire es muy simple: retoma la idea que Quatremêre de Quincy expone en 1791, según la cual se propone la creación de un museo nacional que muestre de un modo conjunto, y atendiendo especialmente a la “liaison” que hay entre, las artes, las ciencias y las letras. Esta proposición de Quatremère se inspira a su vez en los términos de la Enciclopedia cuya ambición era precisamente la de exponer: “el orden y encadenamiento de todos los conocimientos humanos”. Jean Claire aplica este olvidado modo de mirar a lo ocurrido en el mundo en los últimos doscientos años y como consecuencia de esta “retroprogresiva”y nueva ordenación surge una nueva y más clara visión de lo ocurrido. Aplicando esta mirada a un hipotético museo aragonés las primeras abstracciones del grupo Pórtico deberían colgarse al lado de los dibujos de neuronas de Don Santiago Ramón y Cajal; la filmación de La salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, de Eduardo Jimeno y fotogramas de las películas de Segundo de Chomón al lado del cuadro cinético titulado La jota de Francisco Marín Bagüés; las primeras máquinas al lado de las esculturas de Gargallo. Se trataría de desacralizar lo necesario la obra de arte, hacerle perder parte de su hermetismo mágico como icono moderno, al tiempo que se prestigia la obsoleta e inservible chatarra científica, o técnica, para de este modo hacer comprensibles a las unas en las otras. Este mismo espíritu serviría también para la creación de un nuevo centro cultural que naciera con esta vocación. Con la hereje vocación de que, quizás, lo nuevo no sea mejor que lo anterior. Con la vocación de hacer evidente a todos lo hasta ahora mayoritariamente incomprensible y hermético. Con la vocación de volver a llenar las palabras, los objetos y los hechos, de su exacto contenido para que podamos volver a usar los medios inherentes al hombre para hacernos mutuamente más sabios y más felices. Pepe Cerdá 19/11/2004MIS BOTAS "CLETAS" Hoy me he puesto mis viejas botas “Cletas”. Aún conservan vagamente el llamativo color rojo que tuvieron. Las botas “Cletas” , fardonas y de colores, sustituyeron (casualmente en la transición) a las “Chirucas”, agro-cinegéticas y marrones. Si en los años posteriores a la guerra civil una sombrereria de la plaza Mayor de Madrid lanzo aquel slogan de : “Los rojos no usaban sombrero”; en el final de los setenta, quizás, se podía haber dicho: “Los franquistas no llevaban botas “Cletas”. Recuerdo perfectamente el día que me las compró mi Madre. Al día siguiente me iba de campamentos,( ¡mixtos!), Ya teníamos: la mochila, la cantimplora, los cubiertos, el saco de dormir...pero no quedaban botas “Cletas” de mi número en ninguna tienda de deportes de la ciudad. Era terrible; acudir al campamento calzado con mis marrones botas “Chirucas” era semióticamente inaceptable. Yo sabía que jamás podría salir de patrulla nocturna con ella calzado así. Ella jamás se fijaría en mí, siempre miraba de abajo a arriba, si yo calzaba esas feas prótesis amarronadas. Nadie pertrechado así podía aspirar a amarla. Pero, claro, todo esto no se lo podía explicar a mi madre. Por fin encontramos, en una insólita tienda de deportes en un pasaje comercial de barrio, un par. Seguramente el último que había en Zaragoza, en aquella víspera de campamentos. Sólo eran tres números más grandes del que yo calzaba entonces. No era grave, nada que no se pudiera arreglar con dos pares de calcetines. A cambio eran rojas, de un rojo choricero e insultante. Han pasado treinta años desde aquel día. Yo he cambiado una docena de veces de casa, de ciudad, de país. Y en todos y cada uno de mis equipajes han estado mis botas. Desde entonces prácticamente nunca me las he puesto, pero siempre han estado por ahí. Hoy me he vestido con un mono naranja y azul de “Repsol”, que uso para pintar. He bajado al baño para calzarme y allí estaban. La señora de la limpieza había ordenado una especie de desván que hay debajo de la escalera y había considerado que las botas debían de estar en su sitio; en el zapatero del baño. Me las he puesto y he recuperado parte de aquella extraña y vagamente erótica excitación que me producía ponérmelas entonces. Ahora son ya de mi número. Como cada mañana me he dirigido al bar de la plaza de Villamayor para tomar café. Al caminar sobre ellas he notado algo que me ha producido una triste melancolía. Hacen ruido. La goma al chocar con el suelo produce un taconeo que antes no existía. La suela “Vivram”, que así se llamaba, ha perdido casí toda su elasticidad, es casi como si fuera de madera. Y es; que treinta años, al contrario de lo que dice el tango, son mucho. 19/11/2004 19:17. #. Hay 2 comentarios. 22/11/2004ENCARGO REAL Hace una semana que ando pintando a la acuarela los retratos de los dieciséis últimos monarcas franceses. Es un encargo urgente, como casi siempre, para decorar el nuevo restaurante que abren, el veintiséis de este mes, los hermanos Pourcel en Shanghai. Para ser acuarelas son bastante grandes: setenta por setenta centímetros, lo cual complica un poco la factura...En fin, con estos bueyes se ha de arar.Los hermanos gemelos Pourcel y Olivier Château (el tercer socio y jefe de sala y sommelier) son los enfants terribles de la nueva gastronomía francesa. Desde que en 1988 abren el restaurante “Le jardín des sens” en Montpelier su carrera ha sido meteórica. Tres estrellas michelin en el 98. En el 2001 abren un restaurante en la Maison Blanche, de la avenida de Montaigne en París. Y después decenas de restaurantes por todo el mundo. Yo les conocí en el 94, cuando expuse en Sête, ya hace diez años, que barbaridad. Me compraron algunos cuadros para su restaurante y luego cenamos allí, para ver que tal quedaban. Como yo ya me había olvidado de ellos; pensaba que ellos se habían olvidado de mí. Pero resulta que no. Esto ha hecho que me alegre doblemente. Por lo de que se acuerden y por lo del encargo. Cuando se vive en Villamayor, después de haber andado por ahí, uno tiende a borrar de la memoria casi todo lo prescindible, es decir prácticamente todo. Para estar tranquilo hay que tener muy mala memoria. Ya lo decía Gil de Biedma: “Una casa junto al mar; poca hacienda y ninguna memoria; para vivir hasta el fin entre las ruinas de mi inteligencia.”. En Villamayor no hay mar, pero hay bar en la plaza, que viene a ser lo mismo. Voy a seguir pintando que pasado me voy a París con Felíx y aún me faltan cuatro. 23/11/2004TRABAJAR DE NOCHE Cuatro de la mañana. No son horas de nada, de nada provechoso, se entiende. El estudio está lleno de reyes y no sé si están bien o mal. A partir de un determinado momento, cuando se pinta, la mano va muy por delante de la cabeza. Es entonces cuando se está pintando realmente. Todo es evidente, el pincel va solo. El problema es que este estado de gracia, dura lo que dura y si se pretende alargarlo, el resultado es desastroso. Espero que no sea el caso de hoy. No he “mirado” ninguno de los cuadros mientras los hacía. Lo he dejado para mañana. Mañana los “veré” y Dios dirá. El problema es que no tengo más tiempo y que la acuarela es irretocable. Además he de salir hacia París, como muy tarde, al mediodía si quiero llegar a dormir en Limoges. El día veinticinco Jacques coge el avión para Sanghai y ha de llevarse las acuarelas por narices. Los marcos ya estan integrados en las paredes. Sólo faltan los cuadros... Para que luego digan que este es un oficio tranquilo... 23/11/2004 20:29. #. Hay 2 comentarios. 29/11/2004UNOS DIAS EN PARÍS Hace dos días que estoy en París. El tiempo suficiente para que la exaltación del primer día se haya transformado en una agridulce melancolía. Me hospedo en un Hotel cerca de Opera en el que Ana tiene una habitación. Exceptuando el viaje anterior con Felix, hace quince años que no ocupaba un hotel en París. Antes en Paris estaba mi casa. Es evidente que uno no puede ser turista en las ciudades en las que ha vivido, del mismo modo que no se puede hacer “pic-nic” en el cuarto de estar de la casa vivida de los padres. Impedido, pues, para el obligatorio modo de pasar unos días en París, según las instrucciones que de este gran parque temático hay en la recepción del hotel, me dejo ir de cena en cena con los viejos camaradas. He cenado ya con: Alex y Juan, mis dos grandes cómplices vivos de mi periodo parisino; con Nicole mi Ángel de la guarda y representante; con Rosa y José Manuel Broto, mi familia; con José Antonio, que me acompaña en este viaje y que viene, como yo, a rebozarse en sus recuerdos. He visto, fugazmente, a Raquél y Pilar, del Cervantes... Hoy ceno con Laura, con Plensa, con Serge-Bensimón y con Charlotte. He de ver antes a Catherine y Luc. He de volver a pasar por mi galería para ver a Fred e intentar hacer cuadrar nuestras interminables cuentas, que casi son rosarios. Todo esto me obliga a ir con el coche de un lado a otro a través de monumentales atascos (ayer estuve, en total, cinco horas en el coche). Lo cual no me viene mal porque ya había olvidado, desde que vivo en Villamayor, que el atasco es un gran aliado de la reflexión (y por lo tanto de la teoría) y gracias a esto he ordenado algunos fantasmas, o ideas, o recuerdos, o como diablos se le quiera llamar a eso que nos pasa dentro de la cabeza por lo que nos creemos únicos y distintos a los monos. Por eso la gente que vive en las grandes ciudades se cree más lista. He asistido a alguna exposición alternativa y he vuelto a ver lo deprimente y cutre que es la tardo-bohemia. Cuanto sufrimiento, y lo que es más grave, cuanto tiempo perdido. Cuantas vidas sin risa, sin felicidad, sin dinero, ni coche, ni domingos por la mañana, por perseguir la quimera hasta el último aliento. Todo para llenar de contenido el patético personaje romántico que imaginaron en su país y en su adolescencia. Y para que, en el mejor de los casos, algún tibio crítico institucional de su región de origen pueda escribir una bonita biografía, ,subvencionada y desde el confort de la función pública ( por supuesto con catálogo y gran exposición) ,que aliente al siguiente adolescente a volver a tirar su vida por la borda. Me he dado una vuelta por los supermercados de las Galerías Lafayette y del Bon Marché. Son el "Palacio de Versalles" de los supermercados. El obsceno acto de nutrirse y de comprar comida aquí está elevado a fino erotismo, es como si a las merluzas de nuestro Mercado Central les pusiesen bragas de “la Perla”. Al lado de cada sección de productos alimenticios de un país, hay una pequeña barra con camareros ataviados en riguroso traje nacional donde poder degustar los productos. Allí comen, desmayadamente y sin apetito, estilosas trabajadoras de bancos cercanos y expertos en marqueting. Casi siempre son extranjeros, hijos de oligarcas de las provincias del imperio; que como han recibido una exclusiva educación: gestión de empresas, M.B.A., colegio británico más un par de idiomas, e.t.c...Vamos que gracias a que su padre se ha gastado una pasta en su formación, ahora pueden servir de “chicos de los recaos” de las multinacionales por cuatro duros. Pero ellos están encantados, apareándose entre sí tras salir a las once de la oficina, comiendo en un puto supermercado y viviendo solos en sus apartamentos de veinte metros cuadraos ( eso sí en el exclusivo sixième arondisement ) 29/11/2004 14:54. #. Hay 3 comentarios. 30/11/2004VIAJE DE VUELTA Agotador viaje de vuelta en coche. París, Limoges, Toulouse, St Gaudens, Viella, Barbastro, Huesca, Zaragoza: mil cien Kilómetros; once horas en el coche.Este viaje (por aquí, o por Burdeos) lo he hecho ya cientos de veces. Cuando se viene por el interior, como esta vez, sorprende la falta de desarrollo del sur de Francia con respecto al norte de España. Los pueblos, las carreteras, las gasolineras, los bares del lado francés son como los de aquí de hace veinte años. Claro está, que me estoy refiriendo a una zona muy determinada de Francia: lo que ellos llaman “midi pyréneés”, nuestros vecinos franceses de arriba. Da la impresión que quieren crear un parque temático para que los ejecutivos parisinos puedan volver a su infancia, si no, no se entiende. Pero como viajero en automóvil, después de ocho horas de transitar por estupendas autopistas, pasar a recorrer bucólicos paisajes por penosas carreteras a cuarenta por hora no deja de fastidiar. Porque cuando duelen los riñones, los ojos y el culo, lo del bucólico paisaje importa menos. Es más razonable ir por Burdeos pero yo procuro ser cada vez un poco menos razonable, en lo que respecta a itinerarios, se entiende. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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