Ayer me llamó Jaume desde Venecia, a donde había acudido, como cada dos años, a la inauguración de la Bienal. Me dijo que siguiera pintando, que había pintura por todas partes. En ningún momento se me había pasado por la cabeza dejar de hacerlo, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que Damián Hirst, Jeff Koons y los Chapman, estan pintando cuadros primorosos (mejor dicho se los están encargando a quienes saben hacerlos y luego los firman ellos y los venden en las mejores galerías, no es grave, Christian Dior, tampoco cosía). Esto quiere decir que nuestros rapados, abotonados y vestidos de negro comisarios van a empezar a seleccionar pintura para las exposiciones institucionales. Que todos los jóvenes artistas se van a apuntar a cursos acelerados de Ceac, o Parramón, para ver si aprenden lo que no aprendieron en Bellas Artes, ya que ellos no tienen la pasta para que se los hagan otros, como sus maestros. Así son las leyes del péndulo, que le vamos a hacer.
Esto se venía viendo desde hace tiempo. La culpa, como de casi todo, la tienen los Chinos (país invitado por vez primera a la Bienal., significativo, ¿no?, a la que ha llevado unos primorosos jardineros, más significativo aún, ¿no?). No sé si sabrán que el Louvre (sí, sí el Louvre) abre una delegación en Shanghai, que la economía China sube más de un diez por ciento anual, que los rascacielos en Shanghai crecen súbitos cada semana y que, por supuesto, todas las grandes galerías han abierto o están abriendo delegaciones allá.
Todo esto es lógico; la industria del lujo va, y se instala, allá donde se genere el mayor número de nuevos ricos por año. El problema es que los chinos no son exactamente nuevos ricos. Los chinos no son nuevos de nada. Puede que ahora tengan pasta, pero a claridad de conceptos no le gana ningún otro pueblo del planeta, y desde luego a tiempo sometidos a cultura o civilización, menos aún. Otra particularidad de los nuevos ricos es que pretenden imitar los usos y costumbres de los antiguos ricos, esto ha sido un axioma hasta ahora, pero me parece que los chinos ni lo están cumpliendo ni lo van a cumplir. Por lo tanto ha de ser la industria del lujo, en este caso, elevada a las bellas artes, la que ha de cambiar.
Los chinos aprenden a escribir dibujando con un pincel, son ,por lo tanto, mucho más sensibles que nosotros al trazo. Por esto cuando un maestro calígrafo chino ve un Tapiés dice:-¿Pero dónde ha aprendido a escribir este chico?. Cuando a un maestro del Tao le ponen delante de una instalación conceptual y carísima, se queda mudo por su respeto milenario, pero impresionado, lo que se dice impresionado, exactamente no. Lo que les gusta a los chinos de lo nuestro es: Ticiano, Velázquez, Goya, etc, que para su mirada milenaria, son prácticamente contemporáneos. Por eso va el Louvre allí. Y por eso a esta Bienal reinventada por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial para normalizar las libres expresiones artísticas de los aliados, han enviado a unos jardineros.
Aunque yo debo de estar equivocado ya que Rosa Martinez una de las cocomisarias de la Bienal que le ha tocado hacer de futuróloga lo expresa de otro modo. Reproduzco un párrafo de la noticia de la inauguración del Periódico la Vanguardia (con alguna errata o lapsus lingue, realmente logrado como: barcelonesa de formación).
Va pues:
A Rosa Martínez, barcelonesa de formación, le ha correspondido, en cambio, elegir a artistas que, de un modo u otro, ofrecen pautas para dilucidar las rutas futuras hacia las que transita el arte. Su muestra -titulada Siempre un poco más lejos en homenaje a una frase de Corto Maltés- se ubica en el Arsenal, la otra sede expositiva, y no presenta especial interacción con la comisariada por Corral. En su argumentación de motivos, escribe Rosa Martínez que "la visita al Arsenal se propone como un viaje fragmentario, como una dramaturgia subjetiva y apasionada para descubrir las zonas de luz y oscuridad de nuestro mundo convulso"
Propongo un comentario de texto para aclararme sobre esta frase: como un viaje fragmentario, como una dramaturgia subjetiva y apasionada..., que revolotea en mi cabeza desde que la leí. Viaje fragmentario, dramaturgia subjetiva..Viaje fragmentario....