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Pereza

Pereza

La pereza es intrínseca a toda materia viva. Ninguna ardilla sale de su madriguera a no ser que tenga una urgente y acuciante necesidad que satisfacer. Sabe que salir de su escondrijo siempre comporta riesgos, ya que se pone a expensas de ser merendada por un depredador.
Nosotros, los humanos somos esencialmente la misma cosa, por esto se ha de inventar para nosotros “necesidades acuciantes” que nos hagan levantarnos del sofá que es nuestro modo natural de ser. El estado y la iglesia lo saben bien; el uno se ha inventado las declaraciones trimestrales del I.V.A. y la iglesia ha incluido esa particularidad del ser (la pereza) entre sus pecados capitales. Y es que ocioso, sólo debe estar el poderoso, los otros los que están a sus expensas deben estar en constante actividad, así no piensan y están entretenidos. En el reino animal vuelve a ocurrir lo mismo. Los herbívoros han de estar pastando permanentemente mientras son observados desde la sombra de la acacia por el aburrido león mientras decide a cual de ellos se merendará.
Y es que a los poderosos les entretiene mucho observar a los trabajadores. Los despachos de los jefes siempre están en los últimos pisos de las sedes centrales de las compañías para poder ver a sus pies el laborioso hormigueo de sus inferiores. En las fábricas ocurre lo mismo desde el despacho del jefe se suele poder ver la planta de producción. Ahora, telefónica anuncia por la televisión unas cámaras que se instalan en el lugar de trabajo para que los jefes puedan espiar desde la cama a sus trabajadores. El gran hermano ya está aquí. Y lo inaudito es que a todo el mundo le parece normal.
Domesticar la sana pereza, que es el espacio de la teoría, es inherente al proceso de brutalización que se enmascara detrás de los adelantos modernos. La prueba es que cada vez que el común de los mortales no tiene nada que hacer se deprime y le recetan eso que llaman terapia ocupacional.

Siza

Siza

Comida en el Balneario de Panticosa.
Después, visita al centro de alto rendimiento deportivo que allí se esta construyendo. Álvaro Siza es el arquitecto. La estructura ya está terminada. La parte visible desde fuera es el veinte por ciento de lo construido, tiene algo de galeón varado y de tumba Mesopotámica al tiempo que es rabiosamente atemporal y, paradójicamente, por lo tanto, actual.
El viaje a las entrañas del edificio ha sido sobrecogedor, hace mucho tiempo que no experimentaba algo así. No hay ni el más mínimo guiño al adorno, es estructura y sólo estructura, ¡Pero qué estructura!. Alvaro Siza ha vuelto a evidenciar lo que es arquitectura y sólo arquitectura; ha vuelto a evidenciar que la belleza es la inteligencia de la materia. Sin salidas de tono, sin formas extravagantes, sin usar la tecnología como ornamento, sin nuevos materiales y cumpliendo escrupulosamente el encargo recibido. Estamos ante una gran obra de uno de los más grandes. Una obra serena y exacta. Sólo elemento sustentante y elemento sustentado; en perfecto equilibrio; sin una sola falta de ortografía, ni de sintaxis, ni de proporción. Todo esta donde debe estar por la lógica de las masas, por la extraña armonía de las aristas, por el equilibrio de la luz y la oscuridad.
Da la impresión de existir desde siempre, cómo si construirlo hubiese consistido en desenterrarlo.
Otra cosa importante ha sido constatar lo felices y orgullosos que se sienten los trabajadores que participan en su construcción, y el compartido orgullo con que nos mostraban su obra. Como eran sabedores de estar haciendo algo esencialmente diferente y bello. Y es que la arquitectura es un arte coral, que difícilmente puede llegar a buen puerto sin la cómplice entrega de decenas de artesanos tañendo al unísono.
Así es, así fue y así será, por mucho que nos creamos muy modernos por ver el mundo a través de la pantalla del ordenador y podamos recrear virtualmente lo no vivido, ni visto, ni sentido, ni transitado.

Tarde de exposiciones.

Tarde de exposiciones.

Tarde de exposiciones.
Primero Aureliano de Beruete en el Museo Camón Aznar. Exposición con cuadros muy notables, como los de las cumbres del Junfrau y el que nos tienen “censurado” en el Museo de Zaragoza. “La huerta del tío Pichichi”. Nadie ha sabido emplear los verdes como él.
Después me acerqué al centro comercial que le ha quitado un par de carriles a la Plaza de España sin que nadie halla dicho ni pío, el de la Puerta Cinegia, a ver las tan controvertidas exposiciones de “En la Frontera”.
Y la verdad es que a mí, en su conjunto, me han gustado. Y es que ya se decía en el franquismo: “Hay que viajar más y leer menos la prensa” .
Me ha gustado un tipo con bastón que recitaba maravillosamente en “Poesía del instante”; Me ha gustado el sitio y la exposición “La belleza de la oscuridad” con piezas que me acompañaron algunas noches en el Modo del desaparecido:”Paul Blanca”, hoy en la colección de Rafael Tous. Me han gustado los cuadros de María Buil, pero esto ya es sabido por todo el mundo...Pero lo que más me ha gustado ha sido el aire que se respiraba en los locales aún sin acondicionar para su uso comercial, como estaban llenos de desconocidos, para mí, jóvenes creadores o gentes que deambulaban sintiéndose por un rato en otro sitio. Y es que un local sin “acondicionar” es un lugar sin intención, sin decoración (que es la enemiga de las artes), en donde el objeto, o el ser allí presente cobra una especialísima presencia. Estos espacios me han transportado a otros sitios, a “Les Réfrigérateurs” o “Les Ussines Efeméres” en París, por ejemplo, y a otros muchos otros sitios parecidos. Como en un viaje teletransportado.
Se ha dicho que la propuesta no es original. ¡Pues claro que no!; ¡como lo va a ser!. Lleva sin ocurrir algo “original” en las artes más de cincuenta años y a mí me parece que está mejor así. Las exposiciones son una suerte de neoliturgias en donde siempre (en el mejor de los casos) pasa lo mismo. Y es precisamente en esa cotidianeidad previsible en dónde surge lo no previsto, lo olvidado.

El mono pintor

El mono pintor

En una revista Interviú que ahora no encuentro apareció un reportaje sobre la Mona Chita, que para entonces, hace un par de años, aún vivía. El artículo estaba ilustrado con fotos, como la que reproduzco arriba, de la célebre mona trabajando. Resulta que a la mona le gusta mucho pintar y sus cuadros se venden primorosamente firmados con su huella dactilar. Son la fuente primordial de ingresos de la C.H.E.T.A. Primate Fondatión. Por si esto fuera poco, el primate también toca el piano y , como es sabido, además es actriz. Reúne todos los requisitos para triunfar y para tener el sitio que ya tiene en la historia.
Resulta que los animales sometidos a civilización están tan domesticados como todos nosotros. Y que algunos también intentan expresar lo inexpresable. El Papa anterior dijo que algunos animales, como los perros, alma, lo que se dice alma no tienen, pero que sí que poseen un “soplo divino”.
A mi la idea del mono pintor me gusta mucho y he hecho un par de obras sobre ello. Alguna se expuso en el Palacio de Montemuzo en octubre del año pasado. Por eso me ha gustado mucho el comentario que ayer sacó io de Le Monde sobre la misma cuestión.
Supongo, mejor dicho, quiero suponer, que el primer hombre fue aquél homínido que pinto al bisonte a sabiendas de que el bisonte no le podía pintar a él. Aquel mismo día nació el etnocentrismo, las ideas abstractas y por ende el lenguaje. Por esto el ver, después de miles de años, a la mona pintando me parece significar el inicio de una nueva era.
Así las cosas, a los que nos empeñamos en seguir con este atávico oficio, nos va a ocurrir lo mismo que a los repetidores en los colegios. Nos van a ir pillando los de los cursos inferiores y dentro de poco en las inauguraciones de las exposiciones de cuadros habrá que servir más bananas y cacahuetes que cava.

Isidor Bea

Isidor Bea

En la casa vivida de los padres. Ultimo día. La han vendido. Se están llevando los muebles, el nuevo propietario la quiere vacía. Entro en mi antiguo cuarto, ya medio desguazado. Sólo queda el último cajón del armario. Lo abro y allí estaba todo y tal cual lo rescato y me vengo a casa con él.
Catálogos de mis primeras exposiciones, revistas guardadas por una u otra razón, viejas cartas....bueno ustedes ya saben, que no me quiero poner melancólico.
En una de las revistas, concretamente en “La Actualidad Española” del 23 de Noviembre de 1972, reza en la portada: “Exclusiva mundial. Dalí explica: -Así he pintado a Carmen; debajo en letra más pequeña se aclara: Martínez Bordiú de Borbón. La descripción completa del cuadro en 40 fotos.” Y a sangre en la portada la cabeza de la susodicha a medio hacer. Impresionante documento.
Recuerdo, de un golpe, la primera vez que hojeé esta revista, por la fecha yo tenía doce años. En las fotos se describe, paso a paso, la ejecución de la obra. Entonces me pareció un acto de extrema generosidad, para con nosotros, los plebeyos, del genio que nos desvelaba el misterio de la creación.
Hoy sé que el cuadro, por lo menos la cabeza y las extremidades esta hecho con la ayuda de su ayudante Isidor Bea. Que por el tipo de trazo del dibujo previo ha sido calcado primorosamente, obviamente por el citado ayudante.
Isidor Bea natural de Torre del Segre, Lérida, pintor escenógrafo de profesión, es, a partir del verano de 1955, el que realiza, el que pinta, todas las grandes obras de Dalí. Su primera gran obra es “la última cena”, que ahora se conserva en la National Gallery, de Washington. Y a partir de esta “colaboración” a un ojo medianamente educado no se le escapa donde está la mano del uno o del otro.
Poco antes de morir, en 1995, el discreto ayudante, hizo algunas declaraciones y habla en estos términos en relación a Dalí y a Gala.
“-Les había llevado mucho tiempo lograr el éxito y, tras conseguirlo, no pensaban regalarle nada a nadie. Así eran ellos. Me cogieron como asistente y Dios sabe que trabaje mucho. Era una especie de robot imbuido por Dalí”. El primer verano que trabajó para ellos se hospedo en un hotel, pero después Dalí le arreglo una barraca junto a la casa y le hacía trabajar de sol a sombra siete días a la semana, más tarde, y de mala gana, le permitió librar los domingos, al insistir éste en que, como católico practicante que era, estaba obligado a asistir a misa y descansar.”
Ahora, cuando veo otra vez estas fotos, y a Dalí endomingao posando con la paleta y los pinceles, restregándolos sobre el paciente trabajo de Bea, la impresión que me causan es muy distinta. No hay ningún juicio moral sobre “la autoría” en estas palabras, mi crítica va, más bien, a la osbcena ocultación del ayudante. Los arquitectos no ponen los ladrillos, pero no se fotografían como si los pusieran.
En fin, son las cosas del divino Dalí.

Bienal, dulce bienal...

Bienal, dulce bienal...

Ayer me llamó Jaume desde Venecia, a donde había acudido, como cada dos años, a la inauguración de la Bienal. Me dijo que siguiera pintando, que había pintura por todas partes. En ningún momento se me había pasado por la cabeza dejar de hacerlo, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que Damián Hirst, Jeff Koons y los Chapman, estan pintando cuadros primorosos (mejor dicho se los están encargando a quienes saben hacerlos y luego los firman ellos y los venden en las mejores galerías, no es grave, Christian Dior, tampoco cosía). Esto quiere decir que nuestros rapados, abotonados y vestidos de negro comisarios van a empezar a seleccionar pintura para las exposiciones institucionales. Que todos los jóvenes artistas se van a apuntar a cursos acelerados de Ceac, o Parramón, para ver si aprenden lo que no aprendieron en Bellas Artes, ya que ellos no tienen la pasta para que se los hagan otros, como sus maestros. Así son las leyes del péndulo, que le vamos a hacer.
Esto se venía viendo desde hace tiempo. La culpa, como de casi todo, la tienen los Chinos (país invitado por vez primera a la Bienal., significativo, ¿no?, a la que ha llevado unos primorosos jardineros, más significativo aún, ¿no?). No sé si sabrán que el Louvre (sí, sí el Louvre) abre una delegación en Shanghai, que la economía China sube más de un diez por ciento anual, que los rascacielos en Shanghai crecen súbitos cada semana y que, por supuesto, todas las grandes galerías han abierto o están abriendo delegaciones allá.
Todo esto es lógico; la industria del lujo va, y se instala, allá donde se genere el mayor número de nuevos ricos por año. El problema es que los chinos no son exactamente “nuevos ricos”. Los chinos no son “nuevos” de nada. Puede que ahora tengan pasta, pero a “claridad de conceptos” no le gana ningún otro pueblo del planeta, y desde luego a tiempo sometidos a cultura o civilización, menos aún. Otra particularidad de los nuevos ricos es que pretenden imitar los usos y costumbres de los antiguos ricos, esto ha sido un axioma hasta ahora, pero me parece que los chinos ni lo están cumpliendo ni lo van a cumplir. Por lo tanto ha de ser la industria del lujo, en este caso, elevada a las bellas artes, la que ha de cambiar.
Los chinos aprenden a escribir dibujando con un pincel, son ,por lo tanto, mucho más sensibles que nosotros al trazo. Por esto cuando un maestro calígrafo chino ve un Tapiés dice:-¿Pero dónde ha aprendido a escribir este chico?. Cuando a un maestro del Tao le ponen delante de una instalación conceptual y carísima, se queda mudo por su respeto milenario, pero impresionado, lo que se dice impresionado, exactamente no. Lo que les gusta a los chinos de lo nuestro es: Ticiano, Velázquez, Goya, etc, que para su mirada milenaria, son prácticamente contemporáneos. Por eso va el Louvre allí. Y por eso a esta Bienal reinventada por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial para normalizar las libres expresiones artísticas de los aliados, han enviado a unos jardineros.
Aunque yo debo de estar equivocado ya que Rosa Martinez una de las cocomisarias de la Bienal que le ha tocado hacer de futuróloga lo expresa de otro modo. Reproduzco un párrafo de la noticia de la inauguración del Periódico la Vanguardia (con alguna errata o “lapsus lingue”, realmente logrado como: “barcelonesa de formación”).
Va pues:

“A Rosa Martínez, barcelonesa de formación, le ha correspondido, en cambio, elegir a artistas que, de un modo u otro, ofrecen pautas para dilucidar las rutas futuras hacia las que transita el arte. Su muestra -titulada Siempre un poco más lejos en homenaje a una frase de Corto Maltés- se ubica en el Arsenal, la otra sede expositiva, y no presenta especial interacción con la comisariada por Corral. En su argumentación de motivos, escribe Rosa Martínez que "la visita al Arsenal se propone como un viaje fragmentario, como una dramaturgia subjetiva y apasionada para descubrir las zonas de luz y oscuridad de nuestro mundo convulso"

Propongo un comentario de texto para aclararme sobre esta frase: “como un viaje fragmentario, como una dramaturgia subjetiva y apasionada...”, que revolotea en mi cabeza desde que la leí. “Viaje fragmentario, dramaturgia subjetiva..Viaje fragmentario....”

Luz y calor.

Ayer io, en una síntesis de lo Daliniano, escribía como colofón:”..pintor demasiado inteligente para sentir”. Creo que esa es la cuestión.
La sabiduría es un fuego que alumbra pero que no calienta; la pasión es un fuego que calienta pero que no alumbra.
Ver, comprender, y sentir parecen ser, desgraciadamente, términos excluyentes.

Visto y oido.

Visto y oido.

Mientras escribo esto Oliverio Toscani está dando una clase magistral en Madrid, en el marco de Madrid-Foto, sobre la comunicación.
Lo acabo de ver en un patético programa de televisión (lo más plus) en el que lo entrevistaban a la vez que a Paul Gasol, al tiempo que era interrumpido por los neopayasos de la tele para hacer sus gracias. Las tres imbéciles preguntas que le han formulado no han sido obstáculo para que desarrollara un par de cuestiones de interés.
Ha dicho que la comunicación ahora no es más que un instrumento del marqueting;
que la creatividad ha sido sustituida por la audiencia y que la provocación es inherente al arte. Provocación vaciada de su connotación peyorativa, claro está.
A mi juicio Toscani es uno de los hombres más sabios e independientes del momento, al tiempo que sus obras y el vehículo elegido para difundirlas son absolutamente geniales. Ha demostrado que se podía todavía hacer y decir algo importante de un modo nuevo y bello. Es por lo tanto un gran artista.
Lo que no entiendo tanto es el modo insultante en el que últimamente es tratado casi todo el mundo en la televisión. ¿Por qué se ha de reír las gracias de los imitadores?; ¿Porqué se tiene que mezclar a Paul Gasol con Toscani?; ¿Porqué no eligen a alguien que no sea imbécil para entrevistar a un tipo como este?.
Ha dicho también que todos somos analfabetos visuales, que tendemos a confundir lo que vemos con lo cierto; y que si bien eso puede ser así cuando observamos la naturaleza; cuando lo que estamos viendo son productos manufacturados, como en el caso de la televisión, nuestra indefensión es enorme.
Y entonces le han preguntado a Gasol que si le gustaba hacer fotos...

Vida y obra

Vida y obra

Vi la primera vez las fotos de David Nebreda en casa de José Manuel Broto en París, más o menos por el año 1996. Allí las había llevado Gloria Collado a quien después de veinte años de silencio y trabajo se las había entregado el propio David Nebreda. José Manuel se las enseñó a su galerista en París, Renos Xippas, y este le organizó la primera exposición de su trabajo en su galería. Allí las vio Leo Scheer que inauguró su editorial con un libro sobre la obra de Nebreda. A Leo Scheer,( sociólogo, experto en comunicación, amigo de Braudillard, casado con Natalie Rheims, hija del famoso commissaire-priseur y crítico de arte Maurice Rheims, cercano a la cadena de televisión canal plus de Francia, etc.) no se le escapó la obra de Nebreda. Es más, decidió ser editor de libros de arte para difundir la obra de Nebreda. Después, durante la preparación del libro, Leo Scheer le encargó a mi amigo Juan Alonso, semiótico y colaborador de la revista que editaba Scheer, que hiciese de lazarillo y traductor de Nebreda en París. De este modo mi amigo Juan se convirtió en la persona que más había hablado con Nebreda en los últimos veinte años. Si, veinte años en los que el autor había estado encerrado en un cuarto, dejándose morir de inanición, dibujando con su sangre y excrementos, sin radio, ni libros, ni televisión. Y fotografiándose a sí mismo con exquisito cuidado. Cuando consideró su obra terminada cogió las fotos, fue a casa de Gloria Collado en Madrid, llamó al timbre de la puerta y le dijo:
-Tengo esto.
Así sin más.
Mi amigo Juan, cada vez que pasaba unas horas con Nebreda, me llamaba y nos íbamos a tomar unas cañas. Necesitaba volver a la vida. La intensidad de estar con un hombre así le fatigaba psíquicamente al tiempo que estaba absolutamente fascinado con el personaje. Y es que David Nebreda es verdad, tan esencialmente verdad que se hace insoportable para nuestros ojos, tan acostumbrados a alimentarse de edulcoradas mentiras.
La intensidad de las imágenes en sí mismas (olvidándonos por un momento que reflejan la vida del autor) es impresionante. No pueden dejar a nadie indiferentes. La actitud y aptitud del autor ante el arte es rotundamente incuestionable. A sus lado todos los demás se convierten súbitamente en impostores.
Por eso su carrera (hablar de carrera en el caso de Nebreda es casi un sacrilegio, pero no encuentro otra palabra) ha sido fulgurante. Como no podía ser de otra manera. Sus obras son buenas, muy buenas. Tan buenas y tan atemporales como la mejor imaginería barroca.

Vuelta a casa.

Vuelta a casa.

Semana en Cheronnac, en pleno Macizo Central Francés, entre Limoges y Anguleme. Sin cobertura de teléfono, sin internet, con cinco buenos amigos y una docena de libros. He leído la biografía de Godoy de González Santos, “La caída de Bagdag” de Jon Lee Anderson, “Mis peripecias en España” de Troski, (gran escritor de viajes, para mi sorpresa) y partes de “La estructura de la realidad” de David Deutsch.
He paseado bajo colosales árboles y he pintado una docena de acuarelas al borde de los lagos que trufan la zona. Aún a sabiendas que lo que se entiende por “pintoresco” es precisamente lo que jamás debe pintarse. Pero hace ya mucho tiempo que no hago “lo que debo”, y es que ya empiezo a estar mayor para “hacer los deberes”
El hecho de trabajar al aire libre me ha reconciliado con el gozo de pintar, como excusa para estar un rato escudriñando el paisaje e intentando reproducir la mágica luz que se cuela entre las ramas de los árboles para reflejarse en el lago.
Nada más pisar España me he comprado El Pais y me he tomado un café para hojearlo. En el Babelia entrevista a Richard Serra. En la foto con cara de malo y vestido de negro escudriña al lector. El “inventor del espacio” (como no se les caerá la cara de vergüenza a los que redactan este tipo de titulares) ha instalado ocho esculturas que ocuparán los tres mil metros cuadrados de la sala más grande del Guggengein en las próximas dos décadas. El escultor anima al público a descubrir las sensaciones que provoca la circulación por sus “figuras” (sic) de acero. Debe de ser como un acua-parc pero de acero. A ver si consiguen su objetivo y van el suficiente número de visitantes. Por mi parte, ya me veo aguantando la sentida descripción de las sensaciones que provocan las piezas en las próximas cenas. Todo sea por el bien de la hostelería Bilbaina.
A mí Richard Serra me recuerda al escultor nazi Arno Breker. Los dos necesitan del poder para realizar su obra colosal. Los dos imponen a través de este vehículo sus obras, los dos necesitan de grandes espacios en exclusiva. El tamaño y materiales de sus obras imponen, avasallan por si mismos, son una parte importante da la obra. Ambos son pues artistas excluyentes. Nadie más que Richard Serra podrá exponer sus obras en la sala grande del Guggengein en los siguientes veinte años, y ya veremos si dentro de cuatro lustros hay presupuesto para sacar las toneladas de acero de allí.
Yo prefiero descubrir a ser avasallado, pero yo no soy ejemplo de nada, dicho sea de paso, máxime cuando en una pequeña carpeta al lado del periódico desde donde me mira, autoritario, Richard Serra, está mi humilde obra de esta semana: la docena de acuarelas de lagos y árboles.
Cuanto más miro la foto de Richard más me acojono. Seguro que sabe que no he hecho los deberes. Voy a cerrar el periódico y a guardar mis acuarelas.
Estoy otra vez en casa.
Y es que como fuera de casa no se está en ningún sitio.

Vida y obra II

Vida y obra II

En las antípodas de Nebreda, quizás, estaría David Hockney retratando el glamour, las tardes de piscina en Los Angeles y los ricos coleccionistas. Siendo feliz y pintando, y fotografiando, la felicidad. Se supone que son lo contrario y sin embargo a mí me gustan ambos. ¿Cómo es eso posible?. Seguramente se deberá a la tibieza de mis principios, a mí volubilidad, que le vamos a hacer.
El modo torpe y sincero con el que están pintados los últimos retratos, paisajes y bodegones de Hockney, me produce una gran atracción. Sus libros los leo con vivísimo interés, más por el modo en el que cuenta las cosas que por los asuntos que narra en sí mismos. Tanto si bucea en el origen de los medios optico-mecánicos y su uso en la pintura; como si me cuenta su vida en “así lo veo yo”. Tiene la capacidad de caerme muy simpático y su intensa amabilidad es el vehículo por el que se me manifiesta otra vez el gozo de la pintura.
De cómo la mundanidad y la ascesis son caminos que seguidos hasta el límite llevan al mismo punto, es un tema tratado recurrentemente en la mitología, en la religión y en la literatura. Es un tema clásico, que por repetido, parece suficientemente sabido. De lo que habría que librarse es de toda consideración moral a la hora de juzgar uno u otro, vicio que suele subyacer a la hora mirar el trabajo, la obra, resultante de una u otra experiencia. En nuestra cultura parece estar primado el sacrificio y la dificultad, como en el cuento de la cigarra y la hormiga.
El blog de Nebreda abrió un, a mi juicio, interesantísimo debate sobre el modo de hacer y de ser del artista, y de lo que debe o no ocuparle. Debate que a mí me viene grandísimo y que por mucho que me esfuerce, difícilmente podré llegar a alguna conclusión, pero que, no obstante, agradezco y sigo con interés.
Yo, personalmente, he intentado huir toda mi vida del sufrimiento. Tengo, supongo que como todo el mundo, mi dosis colmadita de angustia vital, pero procuro ahorrársela al receptor de mi trabajo y desde luego me niego a que esta sea el motor de mi vida. Aunque he de reconocer que en los trabajos en los que está presente no sólo no me molesta sino que la aprecio. La aprecio en la misma medida que aprecio el elegante distanciamiento. Aprecio la elegante distancia de Velázquez o Duchamp y aprecio la intensa lucha con la pintura y consigo mismos de Goya o Rembrandt. Son para mí sólo vehículos para que la obra se produzca.

Posdata:
Mañana salgo para Francia y tardaré una semana ( o más, nunca se sabe) en volver. Quizás me meta en un ciber a escribir algo, o quizás no. Lo digo para que no se interprete mi silencio como desdén, precisamente ahora que esto se estaba calentando muy agradablemente. Y no quiero marcharme sin agradecer a io y a Kilombo sus doctas y bien expresadas entradas.

Yo, y los otros yo.

“Sólo se que yo soy otro”
No me acuerdo quien lo dijo y ahora no tengo ganas de buscar, pero sé que alguien lo dijo.
Como mínimo somos tres: uno el que piensa, otro el que dice y otro el que hace. Si además, como un servidor, se tiene el vicio de pensar por escrito, ya somos cuatro. Demasiada gente para funcionar al unísono y así nos va. En cualquier caso, es mejor no darle demasiada importancia a las contradicciones, que conforme vamos avanzando en la vida se hacen grandes como catedrales. El tomarse demasiado en serio a sí mismos es la causa por la que cada vez tienen más trabajo los psicoanalistas, que no es que me parezca mal, pero yo personalmente prefiero no frecuentarlos. Hay en todo esto una pequeña trampa semántica que es el nombre. Nombrar a la enfermedad del alma es el primer paso para su diagnóstico. Por ejemplo: todos tenemos muy claro lo que era un “salido”, y quien no lo ha estado o lo está alguna vez, es más, era casi un estado juvenil y saludable; pues ahora que ya tiene nombre científico: adicto sexual, resulta que es una enfermedad y tiene tratamiento. ¡hay que joderse!.
En el caso de la salud mental (reto desde aquí a que alguien me defina que es eso de la salud mental y quien pone los límites de lo saludable dentro de nuestra cabeza) el nombre crea, a menudo, la enfermedad.
Líbreme Dios de los males del cuerpo que de los del alma ya me iré librando yo.
¡Ah!, eso de : “sólo sé que yo soy otro” lo dijo Artaud.

Estructuras de poder.

Estructuras de poder.

Hay estructuras de poder piramidales, de base amplísima y creciente, en cuyo vértice reina el poderoso. Ejemplo: Umberto Eco. En este caso el “poderoso” ni siquiera ejerce el poder que tiene, ni ha hecho gran cosa para conseguirlo, salvo intentar explicarse, y de paso explicarnos, como le parece a él que es el mundo. Si está arriba es por la creciente presión de sus seguidores, del mismo modo que se forman las montañas por la presión de las placas tectónicas.
Otras estructuras surgen de la creación de un conflicto en cualquier organización social donde no existía, para después gestionar, e intentar liderar cualquiera de los dos bandos recién creados a causa del problema. Este modo es el más frecuente, tanto en los partidos políticos como en los entes económicos y empresariales de cierta envergadura. Ejemplo: el modo en el que cualquiera de nuestros “líderes”políticos locales o nacionales han trepado dentro de su propio partido; o el modo en el que los artistas hegemónicos de cada generación se hacen con la voz de la misma.
Estas últimas estructuras no tienen una base amplísima y creciente, al contrario, están sustentados en los esforzados hombros sus secuaces originales hasta que como dice el adagio latino: “todo el mundo acude presto en socorro del vencedor”. Pero es sólo un espejismo. Saben del mismo modo que lo sabe el aterrado niño que se encarama en los castellets catalanes, que de un momento a otro se desmoronará, y habrá que volver a empezar. Por eso están nuestros neolíderes tan “estresados”y tienen tanta prisa. Este tipo de poderoso, si las circunstancias le son propicias, puede degenerar en el tirano si consigue la suficiente fuerza e instaura un régimen de terror y delación. Afortunadamente esto está hoy en desuso por la velocidad de la alternancia y el descreimiento generalizado. Pero ha venido ocurriendo con frecuencia en nuestra historia reciente.
Por último esta el poderoso por cuna o casamiento. Este, por la cuenta que le trae, procura pasar desapercibido y ejerce el poder desde la elegante discreción. Con respecto a esto un amigo antropólogo hizo un trabajo muy interesante: aplicó las mismas técnicas que se emplean en las tribus primitivas para establecer parentescos entre comunidades a los consejos de administración de las empresas más importantes del país, tanto públicas como privadas, y la cantidad de vectores parentales entre los que ponen el culo en las sillas de cuero de los consejos es espectacular. ¡Vamos!, que está toda la parentela sin excepción.
Como diría Toto Rina: “La familia ha de estar por encima de todo”

Enric Marco

Enric Marco

Estoy fascinado por esta noticia:

NUNCA ESTUVO EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN
Enric Marco: "Mentí porque la gente me escuchaba más y mi trabajo divulgativo era más eficaz”

El cesado presidente de la Agrupación Amical Mauthausen, Enric Marco, ha reconocido que nunca estuvo internado en el campo de concentración nazi de Flossenburg y que ha mentido porque "así la gente" le escuchaba "más" y su "trabajo divulgativo era más eficaz". Marco ha explicado que "la mentira surgió en 1978" y la mantuvo porque parecía que le prestaban "más atención y podía difundir mejor el sufrimiento de las personas que pasaron por los campos de concentración".

Este hombre se ha pasado la vida mintiendo para que “la gente le escuchara más” y que para que su “trabajo divulgativo” fuese más eficaz. Lo ha hecho para que le prestasen atención, para que le quisieran, para sentirse importante. Desde este punto de vista no ha hecho nada no que hagan la mayoría de los divulgadores y artistas que conozco ya que solamente la impostura es capaz de amplificar suficientemente el mensaje para hacerlo audible. La gran diferencia entre Enric y la mayoría de “divulgadores” es que a Enric lo han pillado, lo han pillado infraganti porque ha dado cifras, en especial su número de prisionero.
Y es que las cifras son muy traicioneras cuando no se ajustan exactamente a los hechos, que hay que cuadrarlas muy bien. Aunque yo, personalmente, también dudo de las que cuadran demasiado exactamente.
Esto me hace pensar en las cifras de las fechas que se dan sobre el proceso de concepción y ejecución del cuadro “Guernica” de Picasso. El pintor se abstuvo de firmar y fechar por el reverso los días que trabajó en el (como era su costumbre). Puede que la razón sea (como sostienen algunos historiadores) que el cuadro ya estaba en avanzado estado de ejecución cuando se produjo el bombardeo el 27 de Abril del 37. Sin embargo, para contradecir esta versión, las que sí que tienen fecha son las fotos que del proceso de ejecución hizo Dora Mar a partir del primero de Mayo del 37 y si que tienen firma y fecha las decenas de bocetos preparatorios, todos, al igual que las fotos, a partir del primero de Mayo. Todas las cifras prueban que el cuadro fue la personal respuesta airada del genio a la masacre de Guernica. Y en esencia lo fue, pero lo fue desde el principio, es decir desde la aceptación del encargo, en Enero de ese año, no solamente a partir del bombardeo. Y no sólo a esa masacre sino a todas las masacres.
Quiero insistir en que este cuadro es un encargo, un encargo (como casi todos) con el tema predeterminado, que, además, le fue encargado por el gobierno republicano de un país en guerra, en enero del 37 para la exposición universal que se inauguraría en Julio de ese mismo año, por lo que no es aventurado suponer, que el tema había de ser necesariamente la guerra civil que se estaba librando en España. Máxime, si como sabemos, el pabellón Español iba a estar a pocos metros del pabellón Alemán, país que prestaba ayuda militar a los alzados contra la República. Y que pilotos alemanes fueron los encargados de soltar las bombas sobre Guernica.
Lo que a mí me parece que pasó (es una hipótesis, insisto) es que Picasso comenzó a trabajar en la obra inmediatamente después de instalarse en el estudio de “Les Grands Augustins” en Febrero del 37 (estudio que fue alquilado precisamente para acometer una obra de esas dimensiones) y que en pleno proceso le llegó la noticia del bombardeo a Paris (a primeros de Mayo). Esto hizo que interesase evidenciar a través de la gran capacidad de amplificación que Picasso tenía ya entonces el hecho terrible del bombardeo aéreo. Máxime cuando los ejecutores iban a estar representados a pocos metros de la obra con su pabellón de la exposición universal. Pero para que esto fuese más eficaz hacía falta “probar” con fechas y fotografías, que la obra de Picasso fue una reacción pura, obviamente, posterior a los hechos.

Goya pintó los fusilamientos y el dos de Mayo para ser colocados en el arco de triunfo que recibió a Fernando Séptimo en 1814, seis años después de los hechos y fruto de un encargo, como en el caso de Picasso, muy concreto. Sin embargo (a los ojos de la mayoria) parecen ser la prueba para la historia de la postura de Goya ante la guerra de la independencia posicionándose claramente del lado español. Cuando en realidad estuvo en el lado de los ilustrados que eran afrancesados, casi por definición.

De lo que no cabe duda es de la posición antibelicista de ambos y de cualquier persona sensata, pero tampoco cabe duda de la impostación, perdonable, que ambos usaron para amplificar el mensaje.

En esto se parecen a Enric Marco, que fue detenido y torturado por la Gestapo en 1943 cuando trabajaba en la Alemania Nazi, que amplifico e impostó, años más tarde su personaje para que el mensaje del horror de los campos de exterminio no se olvidase. Fue elegido por sus compañeros de la Amical de Mauthausen para representarles y todo iba bien, y hubiese pasado a la historia como mártir y representante de mártires si no hubiese dado una cifra; su número de prisionero que , obviamente correspondía a otro.
Cuando Enric habló en el Congreso de los Diputados representando a los prisioneros de los campos de extermino fue eficaz y creíble. Y fue eficaz y creíble porque el hecho del que hablaba fue cierto y terrible. En este sentido hizo bien su trabajo de mantener la memoria viva para que estos hechos no vuelvan a producirse. Lo mismo que pretendieron Goya y Picasso, pretendieron, y consiguieron, crear iconos que representan la obscena crueldad de la guerra, de todas las guerras, independientemente de que ellos hubiesen estado allí sufriéndolas.
Ahora Enric ha devuelto la medalla de la Cruz de San Jordi, que le fue impuesta por su lucha antifranquista, y ha caído en desgracia por mentiroso, yo quiero decir que su mentira fue un vehículo para contar una verdad. Una terrible verdad."

Fermín Aguayo

Fermín Aguayo

Que infinita tristeza transmiten los magníficos cuadros de Fermín Aguayo. Son las cuartillas arrancadas del dietario que narra la encarnizada lucha contra su destino, del empeño de ser pintor a toda costa, a costa de su propia vida.
Yo conozco bien el teatro de operaciones donde tuvo lugar esta particular guerra. Viví seis años en Kremlin Bicetre, en donde murió devorado por un cáncer, alimentado por sus obsesiones, privaciones y angustias. Pasé muchas de mis noches en la Butte aux Cailles en donde él rebozado literalmente en pintura luchaba hasta el alba y la extenuación para que los cuadros fuesen lo que debían ser, espectros rebozados como él en grasa coloreada. He bebido en los bares en los que él lo hizo, el Select, la Domme... y en muchísimos más.
Viví como él una temporada en la Cité International Universitaire, en donde conocí a Clara Uriel, la sobrina de uno de sus mejores amigos y benefactores, el Doctor Uriel, que me contó un montón de anécdotas de la relación entre ambos.
Por esto el miércoles, en la inauguración de su retrospectiva en el Palacio de Sástago, no podía dejar de pensar en si tanto sufrimiento, tanta vida de hambre y privaciones se podía compensar con un acto como ese. Salude al Doctor Uriel y hable un rato con él de su gran amigo Aguayo. También estaba Antonio Bonet Correa y Concha Lomba que, creo, han sido los comisarios de la muestra.
Pero a lo que vamos, conozco perfectamente la infinita tristeza del París gris y sin recursos. La terrible soledad de la noche rota por un aparato de radio que carraspea en francés. La mirada de tu compañera, harta en silencio, de no llevar una vida como los demás. Y todo por la pintura y por la gloria futura que no acaba de llegar. Viviendo de prestado y la vida pasando mientras.
Por eso no termino de ver nunca los cuadros de este hombre. Como él muy bien decía en una entrevista: “los ojos no ven, los ojos reconocen, o lo que es lo mismo, los ojos sólo ven lo que reconocen”.
Y mis ojos, cuando ven sus cuadros, reconocen a la tristeza un instante antes que a la pintura.

China

China

Este invierno calentar mi casa ha costado exactamente el doble que el anterior, que es lo que ha subido, prácticamente, el gasoil de calefacción. Y nada hace suponer que esto cambie (a mejor, se entiende) al invierno que viene. Me dicen que tienen la culpa los chinos, que como consumen un quince por ciento más de petróleo cada trimestre, el precio, por la elemental ley de la oferta y la demanda, no va a hacer más que subir. Y a mí me pillan con dos calderas de gasoil recién compradas que alimentar. Y eso que me estuve asesorando. Cuando le pregunte al fontanero me dijo que era la calefacción más económica, que la caldera era cara pero que se amortizaba enseguida. ¡Ja!. Esto me pasa por preguntar. En fin que le vamos a hacer.
Lo que parece que es imparable es lo de los chinos. En París yo frecuentaba bastante la comunidad de pintores chinos. A través de mi amigo Xiao Fan, conocí a la práctica totalidad y expuse con frecuencia con ellos. Desde entonces, al igual que el gasoil, su estatus no ha parado de aumentar. Los miserables estudios se han convertido en estupendos talleres y las bicicletas en coches alemanes. Y esto es sólo consecuencia del crecimiento económico, sin parangón, de su país en el mundo. Si hasta el Louvre abre una “sucursal” Shanghai y la editorial Taschen no para de sacar libros sobre la pintura china, está claro por donde van los tiros.
De los pintores Chinos residentes en Francia al que mejor le va es a Yan Pei Ming. Sus cuadros se vienen doblando de precio cada año y medio desde hace diez. Y este si que es un indicador fiable de la economía. Cuando un país, que no estaba en el “primer mundo” crece continuadamente siempre aparece un artista de esa nacionalidad en el mercado internacional y con sus precios multiplicándose exponencialmente. Los ejemplos están en la cabeza de todos y esto es casi axiomático. No hay más que consultar la historiografía de arte más reciente y comprobar que el noventa por ciento de los países del mundo no han dado ni un solo artista al panorama, si no es desde el etnocentrismo antropológico, claro está, y en calidad de especimen curioso.

Dar fe

Dar fe

Reproduzco íntegramente la noticia tal y como sale en la Web de telecinco:

INFORMATIVOSTELECINCO.COM
4 de mayo de 2005

Darfur sigue sufriendo los horrores de la guerra. Son imágenes que no llegan al primer mundo. Pero los niños de un campo de refugiados se han encargado de retratar los dos millones de desplazados y cien mil muertos del conflicto.
Los niños garabatean una masacre hasta ahora oculta. Los bombardeos, las violaciones de las mujeres, y todos los horrores de la guerra. Los dibujos revelan incluso el método sádico con que se ejecuta a los rebeldes. Son imágenes que estuvieron ante sus ojos.
Los dibujos se consiguieron por casualidad. En uno de estos campos de refugiados, dieron a los niños unos cuadernos y unas pinturas para distraerles. Dibujaron las imágenes que les atormentan.
Hasta ahora se han visto a las mujeres atemorizadas en los campos de refugiados, pero no cómo los soldados se las llevan para violarlas; se han visto, en sus camellos, a los nómadas árabes armados por el Gobierno sudanés, pero no cómo combaten y exterminan a las poblaciones de granjeros africanos.
El Gobierno de Sudán ha negado siempre su implicación; pero ahora vemos cómo actúan los helicópteros del ejército.
Dos millones de refugiados y más de 100.000 muertos, aunque los que figuran en el recuento son quienes han muerto de hambre y enfermedades al huir, no se sabe cuántas personas han sido masacradas.
Estos dibujos de niños podrían servir ahora de prueba ante la Corte Penal Internacional.

Resulta que las únicas imágenes fiables que hay de esta guerra son los dibujos de los niños, en los que se demuestra, como en el reproducido arriba, la implicación del gobierno por el uso de helicópteros contra la población. Además de, como dice la noticia, servir de prueba ante la Corte Penal Internacional, estos dibujos podrían ser merecedores del premio World Press Photo, mejor dicho los dibujos no, la foto de los dibujos sí. La foto de un dibujo ya no es un dibujo, del mismo modo que una pipa pintada ya no es una pipa, según Magritte. En cualquier caso las cualidades descriptivas de los garabatos son incuestionables.

Improvisación y timidez

Improvisación y timidez

¿De donde vendrá la improvisación?.
¿De donde vendrá esa fuerza que hace que los pensamientos se construyan en la boca al tiempo que los fonemas y que fluyan brillantes y exactos como torrentes?
Nada me produce más admiración que la capacidad de articular pensamientos originales y graciosos sobre la marcha. Todos conocemos a personas con esa brillante locuacidad, son los que salvan las cenas, los que no temen al ridículo, los que se fían de sí mismos, los que han sido desde siempre amados.
Los demás intentamos responder con ripios, chistes, anécdotas una y mil veces contadas...Pero no es lo mismo. Cuando la gracia ha sido rumiada ya sale agria e impostada.
Los tímidos somos seres a los que no se nos para la cabeza, que intentamos prever la contingencia, que nos adelantamos a los hechos y los ensayamos una y otra vez, para fracasar inexorablemente cuando llega el momento de actuar.
Por eso la mayoría de los actores se reconocen como tímidos patológicos. Desde niños no han hecho otra cosa que imaginar situaciones autopredecibles. Cuando su madre les mandaba a la carnicería a por dos filetes iban pensando por el camino:
-Seguro que me los dará con nervios y que me encontraré con la señora cardada que huele a perfume, y naftalina. Cuando me dé un pellizco en la cara me preguntará por el colegio y que si aún sigo suspendiendo tantas. Todo el mundo la oirá y sabrán que soy un negado. El rubor me traicionará y se me pondrá la cara como un tomate. Mientras el carnicero me habrá cortado ya los filetes y seguro que no habré tenido el valor de decirle que me los ponga sin nervios. Cuando llegue a casa mi madre me recriminará lo tonto que soy, que ya sabía ella que me iban a timar.
Y efectivamente ocurre exactamente lo que él había augurado.
Por eso después ya de mayores y actores, les parece una maravilla representar el papel adjudicado y tener la certeza de las reacciones del resto de la compañía.
Todos los tímidos somos actores, lo único que nos diferencia a los que no ejercemos profesionalmente como tales, es que interpretamos nuestro propio personaje y nos llevamos a nosotros mismos del mismo modo que llevan colgando de los hilos a las marionetas quienes las manejan.

MIS BOTAS "CLETAS"

MIS BOTAS "CLETAS"

Hoy me he puesto mis viejas botas “Cletas”. Aún conservan vagamente el llamativo color rojo que tuvieron. Las botas “Cletas” , fardonas y de colores, sustituyeron (casualmente en la transición) a las “Chirucas”, agro-cinegéticas y marrones.
Si en los años posteriores a la guerra civil una sombrereria de la plaza Mayor de Madrid lanzo aquel slogan de : “Los rojos no usaban sombrero”; en el final de los setenta, quizás, se podía haber dicho: “Los franquistas no llevaban botas “Cletas”.
Recuerdo perfectamente el día que me las compró mi Madre. Al día siguiente me iba de campamentos,( ¡mixtos!), Ya teníamos: la mochila, la cantimplora, los cubiertos, el saco de dormir...pero no quedaban botas “Cletas” de mi número en ninguna tienda de deportes de la ciudad. Era terrible; acudir al campamento calzado con mis marrones botas “Chirucas” era semióticamente inaceptable. Yo sabía que jamás podría salir de patrulla nocturna con ella calzado así. Ella jamás se fijaría en mí, siempre miraba de abajo a arriba, si yo calzaba esas feas prótesis amarronadas. Nadie pertrechado así podía aspirar a amarla. Pero, claro, todo esto no se lo podía explicar a mi madre.
Por fin encontramos, en una insólita tienda de deportes en un pasaje comercial de barrio, un par. Seguramente el último que había en Zaragoza, en aquella víspera de campamentos. Sólo eran tres números más grandes del que yo calzaba entonces. No era grave, nada que no se pudiera arreglar con dos pares de calcetines. A cambio eran rojas, de un rojo choricero e insultante.
Han pasado treinta años desde aquel día. Yo he cambiado una docena de veces de casa, de ciudad, de país. Y en todos y cada uno de mis equipajes han estado mis botas. Desde entonces prácticamente nunca me las he puesto, pero siempre han estado por ahí.
Hoy me he vestido con un mono naranja y azul de “Repsol”, que uso para pintar. He bajado al baño para calzarme y allí estaban. La señora de la limpieza había ordenado una especie de desván que hay debajo de la escalera y había considerado que las botas debían de estar en su sitio; en el zapatero del baño. Me las he puesto y he recuperado parte de aquella extraña y vagamente erótica excitación que me producía ponérmelas entonces. Ahora son ya de mi número. Como cada mañana me he dirigido al bar de la plaza de Villamayor para tomar café. Al caminar sobre ellas he notado algo que me ha producido una triste melancolía. Hacen ruido. La goma al chocar con el suelo produce un taconeo que antes no existía. La suela “Vivram”, que así se llamaba, ha perdido casí toda su elasticidad, es casi como si fuera de madera. Y es; que treinta años, al contrario de lo que dice el tango, son mucho.

Noche en vela

Ayer estuve toda la noche intentando hacer un retrato que no quería salir. La cabeza aparecía y desaparecía una y otra vez ante mis ojos, y cuando quería atraparla ya no estaba, así una y mil veces, hasta el alba y la extenuación.
A veces se me acusa de ser poco trabajador, para después añadir: “si además, a ti no te cuesta nada”. Lo dicen, claro está, desde la profunda ignorancia, aparentemente docta, que ha dado la sociedad de las enciclopedias, los dominicales, los viajes de fin de curso y la televisión. Por eso se les debe perdonar. Pero mil veces me hubiera gustado abofetear al imbécil que dice que a mí no me cuesta nada. A mí, esto, me ha costado la vida, de entrada, y no conozco un esfuerzo mayor que el de intentar una, y mil veces, conseguir algo que se sueña, pero que no se sabe como se hace o se consigue.
Otra de las soberanas estupideces audibles por ahí es que eso de los retratos pintados es una cuestión de “técnica”. Por supuesto se refieren a la “técnica”, al “saber como”, como algo desdeñable, como si se estuviese haciendo trampas; ya que el verdadero artista lo primero que ha de hacer es librarse de las cadenas de la ortodoxia y el oficio.
Esta sociedad de majaderos con derecho a opinar doctamente, precisamente de lo que se desconoce ya me esta empezando a cargar. Por si a alguien le interesa van algunas aclaraciones:
-La fotografía no acabó con la pintura. (puedo desarrollarlo, pero me canso de explicar perogrulladas)
-Pintar un retrato, un buen retrato, es una cosa dificilísima, casi milagrosa. Y generalmente es una cosa distinta a eso que ofrecen en las tiendas de marcos de su barrio si se les lleva una foto.
-Haber visitado, con los moscosos y la mariconera, cinco o seis museos no le convierte a uno en un experto.
-Pintar, pintar bien o mal, da igual, es un tremendo trabajo, no un entretenimiento ni, mucho menos, un “don”.
-Cuando un cuadro parece pintado “a la primera”, o sin esfuerzo, no es más que un espejismo. La intensidad necesaria para “reducir” a pintura la realidad es enorme, por no hablar de la templanza de ánimo del autor, ni de los conocimientos acumulados para que eso ocurra.