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pepe-cerda

Hoy me he dado cuenta.

Hoy me he dado cuenta.

Esta mañana mientras conducía por la carretera he caído en la cuenta de que todos me adelantaban. He mirado el cuentakilómetros y he descubierto que iba a ochenta por hora. Iba a ochenta por hora relajado, con la misma relajación que antes me exigía ir a ciento treinta. Resulta que mi velocidad de crucero, la velocidad en que voy cómodo, ha bajado. No sé cuanto tiempo hace de esto, sólo sé que hoy he tenido conciencia de que ya no conduzco cómo antes. De que soy otro.

El padre de todos los manguis...

El padre de todos los manguis...

Reproduzco un fragmento extraido de la noticia que sobre la “perdida” del reloj de Bush publica hoy el País:  

"Bush no perdió su reloj. Uno de sus guardaespaldas lo encontró y se lo entregó a su mujer", ha declarado Klodian Branko, portavoz de la Dirección general de la policía albanesa. "Bush se fue de Albania con su reloj puesto", ha recalcado el funcionario albanés. 

Esto es el recopostiófono, pa mear y no echar gota. La realidad es infinitamente superior a toda la imaginación humana. Supongo que a la hora que lean esto ya habrán visto el video de la televisión albanesa en el que se ve con toda claridad cómo le levantan el peluco al hombre más poderoso del mundo rodeado de docenas de los más avezados guardaespaldas del planeta. ¡Acojonante!.Me imagino al jefe de la policía de Tirana reunido con lo más granado de los maguis albaneses diciendo algo parecido a esto: 

-Muy bueno lo vuestro; pero: o aparece antes de una hora el peluco del Jefe Bush, o me cago en lo más sagrao y vais a desear no haber nacido.

 Me imagino a la mafia albanesa en cónclave mientras el mangui devuelve el reloj ante la aprobatoria mirada de los padrinos. O la cara de orgullo del jefe de la policía albanesa devolviendo a su homólogo del F.B.I. el dichoso peluco horas después de ser sustraído. 

Seguro que terminan poniéndole una calle al mangui, en España seguro que como mínimo una canción de Sabina se tiene ganada.

Del arrojo y de la prudencia.

Del arrojo y de la prudencia.

Supongo que le deberé a mi natural y oscense prudencia el hecho de que aún esté vivo; pero también le culpo a la sensatez de no haberme tirado sin red cuando las “ocasiones lo merecían”. Claro está que se sabe que la “ocasión lo merecía” después; "a toro pasao" todos somos muy listos. ¡Así es la vida!. Son cosas de la madurez.

 

En este oficio mío tan temerario es no arriesgarse como aplicar la sensatez por sistema. Dicho esto, que es una obviedad para todo el que trabaje por cuenta propia, se ha de saber, que es justo en el riesgo dónde está la esperanza, pero que es en el peligro cuando se ha de ser extremadamente precavido. Precavido, pero en la acción, no en la cautela apática que hace que eludamos los riesgos. He visto a muchos estamparse embriagados por la adrenalina que produce el miedo y a muchos otros perderse la vida por precaución.  De esto, de la perfecta mezcla de riesgo y cautela, saben mucho todos los nómadas que en el mundo son, y han sido, y nada conocen los sedentarios, tan temerosos cómo ávidos de tener noticia de lo desconocido. Los saltimbanquis y comediantes saben que haciendo obstentación de su falsa extravagancia conseguiran sacarles unas monedas a los tacaños publerinos.Así ha sido y así es.

 

Sin embargo en nuestros días proliferan ,cada vez más, los que dicen seguir exclusivamente los dictados de su corazón, y ya está. Que el corazón tiene razones que la razón no acierta a comprender, y toda esa milonga que está muy bien para componer canciones de éxito pero no tanto para ejercer en la vida. Yo a los que hacen ostentación de dirigirse con la emoción, les pongo en cuarentena y no les creo ni una palabra. Ya que: o son tontosdelculo; o niños de papa- que cuando se cansen de seguir sus instintos ingresaran en la empresa que les espera con los brazos abiertos-; o tardohippys argentinos o italianos que con este discursito de dejarse ir llevan un par de décadas follandose y vendiéndoles pulseras a las que van con sus moscosos a Ibiza, o desertores de la fábrica o el arado que para no ser absorbidos por: las cuarenta horas semanales, más extras, la novia regordeta y la entrada del pisito, o adosao, deciden tirar por la calle de en medio y convertirse en una especie delincuente tolerado en las sociedades con el suficiente nivel de renta; como son el ir de: actor, poeta, músico, artesano, artista- en cualquiera de sus variedades- y un sin fin de actividades no renumeradas, salvo error o subvención, posibles en la tardodemocracia. En todas las profesiones que acabo de enumerar, por vocacionales, no es necesario ganar dinero para ejercerlas; cosa absolutamente inaudita en las profesiones decentes. Nadie es albañil, o abogado, o tornero si no ingresa dinero por ello; pero se puede ser poeta, o actor, o artista, sin haber ganado un céntimo en toda la vida por el ejercicio de la profesión. Es más, lo de no ganar dinero les legitima, por puros, para pontificar sobre lo que és en esencia la profesión que tan fantasmagóricamente ejercen. Y son precísamente los de este tipo los que conforman las "asociaciones profesionales de artes plásticas; o escénicas; o lo que toque". Como diría Trillo:-"¡Manda huevos!. O como digo yo: "-las putas que se corren y los abogaos que se acaloran; no sirven para el oficio".

Se  convierten en esto los blandos, los precavidos, claro está, los que no tienen huevos para ser un autentico delincuente a secas e ir a por todas. Estos son los únicos que pueden tener verdadero Éxito, así con mayúsculas, o autentico fracaso del de verdad, del absoluto: el carcelario. Los demás ahí andamos esperando ser los elegidos, cuan mises, o cuan señoritas españolas de los años cincuenta que se pasaban sus años lozanos sentadas con las rodillas muy juntas en los bailes esperando que alguien las sacase a bailar.

*La foto la he puesto para hacerle la competencia a Antón Castro, que viene pegando en su blog  fotos de estupendas señoritas de ayer y hoy. Como no le quería copiar he pegado esta, que si bien no es de la belleza formal de las que él elije no se le puede negar el impacto visual. Es de un bloger americano que da gloria verle....

Hace dos años.

He estado releyendo mi propio blog de hace un par de años. Me ha sorprendido el número de comentarios por artículo y los encendidos debates que se propiciaban.

Supongo que todos nos hemos cansado ya de este asunto.

Pego un debate de aquellos a modo de ejemplo:

 PINTOR; !PINTA Y CALLA!

Enric Marco
Estoy fascinado por esta noticia:

NUNCA ESTUVO EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Enric Marco: "Mentí porque la gente me escuchaba más y mi trabajo divulgativo era más eficaz”

El cesado presidente de la Agrupación Amical Mauthausen, Enric Marco, ha reconocido que nunca estuvo internado en el campo de concentración nazi de Flossenburg y que ha mentido porque "así la gente" le escuchaba "más" y su "trabajo divulgativo era más eficaz". Marco ha explicado que "la mentira surgió en 1978" y la mantuvo porque parecía que le prestaban "más atención y podía difundir mejor el sufrimiento de las personas que pasaron por los campos de concentración".

Este hombre se ha pasado la vida mintiendo para que “la gente le escuchara más” y que para que su “trabajo divulgativo” fuese más eficaz. Lo ha hecho para que le prestasen atención, para que le quisieran, para sentirse importante. Desde este punto de vista no ha hecho nada no que hagan la mayoría de los divulgadores y artistas que conozco ya que solamente la impostura es capaz de amplificar suficientemente el mensaje para hacerlo audible. La gran diferencia entre Enric y la mayoría de “divulgadores” es que a Enric lo han pillado, lo han pillado infraganti porque ha dado cifras, en especial su número de prisionero.
Y es que las cifras son muy traicioneras cuando no se ajustan exactamente a los hechos, que hay que cuadrarlas muy bien. Aunque yo, personalmente, también dudo de las que cuadran demasiado exactamente.
Esto me hace pensar en las cifras de las fechas que se dan sobre el proceso de concepción y ejecución del cuadro “Guernica” de Picasso. El pintor se abstuvo de firmar y fechar por el reverso los días que trabajó en el (como era su costumbre). Puede que la razón sea (como sostienen algunos historiadores) que el cuadro ya estaba en avanzado estado de ejecución cuando se produjo el bombardeo el 27 de Abril del 37. Sin embargo, para contradecir esta versión, las que sí que tienen fecha son las fotos que del proceso de ejecución hizo Dora Mar a partir del primero de Mayo del 37 y si que tienen firma y fecha las decenas de bocetos preparatorios, todos, al igual que las fotos, a partir del primero de Mayo. Todas las cifras prueban que el cuadro fue la personal respuesta airada del genio a la masacre de Guernica. Y en esencia lo fue, pero lo fue desde el principio, es decir desde la aceptación del encargo, en Enero de ese año, no solamente a partir del bombardeo. Y no sólo a esa masacre sino a todas las masacres.
Quiero insistir en que este cuadro es un encargo, un encargo (como casi todos) con el tema predeterminado, que, además, le fue encargado por el gobierno republicano de un país en guerra, en enero del 37 para la exposición universal que se inauguraría en Julio de ese mismo año, por lo que no es aventurado suponer, que el tema había de ser necesariamente la guerra civil que se estaba librando en España. Máxime, si como sabemos, el pabellón Español iba a estar a pocos metros del pabellón Alemán, país que prestaba ayuda militar a los alzados contra la República. Y que pilotos alemanes fueron los encargados de soltar las bombas sobre Guernica.
Lo que a mí me parece que pasó (es una hipótesis, insisto) es que Picasso comenzó a trabajar en la obra inmediatamente después de instalarse en el estudio de “Les Grands Augustins” en Febrero del 37 (estudio que fue alquilado precisamente para acometer una obra de esas dimensiones) y que en pleno proceso le llegó la noticia del bombardeo a Paris (a primeros de Mayo). Esto hizo que interesase evidenciar a través de la gran capacidad de amplificación que Picasso tenía ya entonces el hecho terrible del bombardeo aéreo. Máxime cuando los ejecutores iban a estar representados a pocos metros de la obra con su pabellón de la exposición universal. Pero para que esto fuese más eficaz hacía falta “probar” con fechas y fotografías, que la obra de Picasso fue una reacción pura, obviamente, posterior a los hechos.

Goya pintó los fusilamientos y el dos de Mayo para ser colocados en el arco de triunfo que recibió a Fernando Séptimo en 1814, seis años después de los hechos y fruto de un encargo, como en el caso de Picasso, muy concreto. Sin embargo (a los ojos de la mayoria) parecen ser la prueba para la historia de la postura de Goya ante la guerra de la independencia posicionándose claramente del lado español. Cuando en realidad estuvo en el lado de los ilustrados que eran afrancesados, casi por definición.

De lo que no cabe duda es de la posición antibelicista de ambos y de cualquier persona sensata, pero tampoco cabe duda de la impostación, perdonable, que ambos usaron para amplificar el mensaje.

En esto se parecen a Enric Marco, que fue detenido y torturado por la Gestapo en 1943 cuando trabajaba en la Alemania Nazi, que amplifico e impostó, años más tarde su personaje para que el mensaje del horror de los campos de exterminio no se olvidase. Fue elegido por sus compañeros de la Amical de Mauthausen para representarles y todo iba bien, y hubiese pasado a la historia como mártir y representante de mártires si no hubiese dado una cifra; su número de prisionero que , obviamente correspondía a otro.
Cuando Enric habló en el Congreso de los Diputados representando a los prisioneros de los campos de extermino fue eficaz y creíble. Y fue eficaz y creíble porque el hecho del que hablaba fue cierto y terrible. En este sentido hizo bien su trabajo de mantener la memoria viva para que estos hechos no vuelvan a producirse. Lo mismo que pretendieron Goya y Picasso, pretendieron, y consiguieron, crear iconos que representan la obscena crueldad de la guerra, de todas las guerras, independientemente de que ellos hubiesen estado allí sufriéndolas.
Ahora Enric ha devuelto la medalla de la Cruz de San Jordi, que le fue impuesta por su lucha antifranquista, y ha caído en desgracia por mentiroso, yo quiero decir que su mentira fue un vehículo para contar una verdad. Una terrible verdad."15/05/2005 23:08

Comentarios »


Autor: Nicolás
Que se descaren todos: los que no estuvieron en mayo del 68, los que no estuvieron en la lucha antifranquista, los que no estuvieron en la cárcel, los que ni siquiera fueron "progres"...Fecha: 16/05/2005 08:53.


Autor: Miguel
La "pequeña" diferencia entre Marco y los pintores radica en que ni Goya ni Picasso se hicieron pasar por supervivientes de La Moncloa o Guernica, respectivamente, para dar mayor difusión a sus obras.Fecha: 16/05/2005 13:39.


Autor: Anónimo
Esto de leer a Vargas Llosa por las mañanas te sienta un poco mal, Pepe.(io)Fecha: 16/05/2005 17:12.


Autor: Anónimo ..
Peligroso concepto el de la "mentira analgésica"Fecha: 16/05/2005 18:24.


Autor: Anónimo
 Qué manía, por cierto, con forzar especulativamente las interpretaciones para desacreditar a la persona privada (en este caso de P. Ruiz). Como si eso tuviera algo que ver con el valor artístico de su obra. En todo caso es bien conocido que "Guernica" es un título a posteriori. Igual que "Las señoritas de Aviñón", igual que "Las Meninas", igual que las "Pinturas Negras",...
Nada, lo dicho, que El País del domingo no te sienta bien Pepe.(io)
Fecha: 17/05/2005 08:08.


Autor: Pepe Cerdá
Mi querido io:
Creo no haber dicho nada de la obra en sí de P. Ruiz en la que representa la guerra (la española y todas) desde el punto de vista de las victimas. Si hablo de estos cuadros es porque en sí mismos son iconos de la guerra desde el punto de vista da las atrocidades que la construyen y que al pasar al subconsciente colectivo han hecho que todos veamos las guerras como algo sucio y terrible, y no heroico como venía siendo habitual en representaciones anteriores. En este sentido ambos pintores han sido divulgadores de una idea, de un nuevo modo de ver.
Nada más lejos de mi intención que desacreditar a P. Ruiz, ni a Don Francisco como artistas, algo que por otra parte podría ser considerado como enfermedad mental o ceguera conceptual, sino acreditar a Don Enric como divulgador eficaz de unos hechos ciertos, por medio de la impostura, y relacionar este hecho (este y sólo este) con otras imposturas veniales que cometieron precisamente los creadores de las imágenes arquetípicas que retratan la obscena crueldad de las guerras.
Por otra parte quiero agradecerte tu preocupación por si me sienta bien o mal la lectura de los diarios dominicales, pero he de aclararte, para tu información, que este blog lo escribí el sábado de madrugada. No he leído todavía el artículo de Vargas Llosa al que haces referencia, pero ahora mismo lo voy a hacer, y si en algo coincido con él, pues estupendo.
Tuyo.
Pepe Cerdá
Fecha: 17/05/2005 11:24.


Autor: nacho
 Si ya lo digo yo: un pedazo de zoquete.Fecha: 17/05/2005 11:57.


Autor: Anónimo
La impostura, la mentira (si se quiere llamar así) es instrumento imprescindible del arte, que a través de ellas puede expresar la verdad profunda de la existencia. Discrepo de tí y de Vargas acerca de que el tal Marco sea un artista, o que sus burdos tinglados puedan recordar las estrategias creadoras de Cervantes o Goya, igual que no creo que el 11S sea una obra de arte conceptual.

Lo del periódico del domingo era broma, la verdad es que leer a D. Mario da gusto hasta cuando no se está de acuerdo con él, y leerte se ha convertido en un hábito no sé si saludable.

A sus pies,
io.
Fecha: 17/05/2005 12:04.


Autor: Luis Augusto
Nacho, te estás metiendo en un berenjenal. No se puede descslificar a un tío que sabe cómo provocar a Pepe y que consigue que ,además de las excelentes reflexiones del último, haya un tono de conflictividad dialéctica que a los lectores de este blog nos fascina.Que continúe el tono, que se hagan amigos, que se cabreen y que nos sigan dando placer a los seguidores con sus inocentes diatrivas.
Así pues, Nacho córtate...
Fecha: 17/05/2005 15:35.


Autor: LUIS
PUES A MI ME PARECE HACE DÍAS QUE NACHO TIENE RAZÓN. QUE DEJE DE DAR EL MUERMO......Fecha: 17/05/2005 18:49.


Autor: zapatero
Si nos ponemos fantásticos, entonces habría que postularle para una segunda medalla. No quisiera dudar de sus rectas intenciones, pero cuando se deslizó por la mentira, supongo que lo haría por dos buenos motivos
a) halagar un ego bastante baqueteado (treinta y seis años viviendo la "tristesse" de los que se equivocaron)
b) Indudablemente, las conferencias que ha dado desde entonces la han permitido un modo de vida algo más que digno, digamos que ha tenido "un buen pasar"
Fecha: 18/05/2005 11:57.
 

Ferlosio, cada día más grande...

FARO DE VIGO - 7/6/2007
Rafael Sánchez Ferlosio, escritor. Premio Cervantes 2004: "La memoria no es más que venganza"

"Lo más patético de Estados Unidos es que se sienten cargados de razón", asegura Sánchez Ferlosio. / Víctor Echave

"La guerra destruye y degenera moralmente a un pueblo: al vencedor y al vencido", advierte el autor de "El Jarama", una obra de la que no quiere hablar: "No lo aguanto. A mí las ficciones me gusta pensarlas".

Santiago Romero / A Coruña
Rafael Sánchez Ferlosio, premio Cervantes 2004, eligió el pasado fin de semana el Ateneo Republicano coruñés para la primera presentación española de su libro Sobre la guerra (Editorial Destino), debido a la relación personal del escritor con algunos de los miembros de la institución republicana coruñesa. A un palmo de distancia, Ferlosio, indiscutible maestro de la escritura y una de las voces más heterodoxas y libres del panorama intelectual -últimamente viciado por una elemental visión binaria de la realidad española-, desmiente su fama de huraño.
- ¿Vio una superproducción de Hollywood titulada Los 300?
-Yo no voy al cine hace ya doce o quince años.
- Es una revisión de la batalla de las Termópilas en clave de cómic.
- Lo sé. Pero es una revisión absurda, por lo que me cuentan. ¡Los espartanos van desnudos, como salvajes, no van vestidos de hoplitas! Es todo falso. Los espartanos no eran unos salvajes, eran combatientes implacables. Existe la anécdota famosa de que Jerjes mandó un espía poco antes de la batalla. Va, mira y vuelve. "¿Qué están haciendo?", le pregunta Jerjes. "Se están peinando"´, responde el emisario. En un primer momento no comprenden, hasta que un consejero de Jerjes rompe el silencio: "Entonces es que van a batirse hasta morir". Yo me imagino de una forma muy bonita como se peinaban: lo hacían en rueda, el de atrás peinaba al de adelante. De bárbaros, nada.
- Leónidas habla en Los 300 como el Capitán América: dice que van a salvar el mundo libre. Parece un producto propagandístico más sutil y eficaz que la primera onda patriótica de burdas películas sobre tormentas en el desierto. Su mensaje devuelve a la actualidad la vieja tesis de Spengler de que la fuerza es el sostén de la civilización.
- Sí, eso que decía de que a la civilización la ha salvado muchas veces un pelotón de infantería. También el mentecato de Ortega creía en eso. Pero sólo puede salvar la civilización para una parte, destruyendo la otra. ¿Qué salvación humana es esa? Esa rehabilitación de tebeo no es nueva en Estados Unidos. Cuando empezaron a hacer hipótesis sobre dónde se escondía Bin Laden, hubo una serie de dibujantes que se inventaron verdaderas instalaciones tecnológicamente muy avanzadas perforadas en la roca de las montañas, que en Afganistán no son pequeñas. Y mentaron hasta puertas gigantescas que se abrían y cerraban automáticamente, ascensores. Yo decía a mis amigos que había surgido una conjura neopiranesiana, por aquel Battista Piranesi que dibujaba espectaculares grabados de edificios imaginarios.
- ¿El atolladero americano en Irak puede echar por tierra esa visión de que la guerra es en última instancia el arma política más eficaz?
- Ahí lo mas fuerte y lo más patético de los Estados Unidos es una cosa que dijo el director de Le Monde, Jean-Marie Colombani. Lo malo de los Estados Unidos es que se sienten buenos. Los americanos se sienten cargados de razón. No son capaces de sentirse malos. Tienen terror al sentimiento de culpa.
- Graham Greene vino a decir lo mismo, quizás con mayor mordacidad, cuando lo de Vietnam. "Los americanos no son peligrosos por malvados sino por necios", dice uno de sus personajes en la novela El americano impasible, ambientada en Saigón.
- No sé si son peligrosos por necios. Desde luego son más necios que malos. Son tremendamente moralistas. Ahora, moralistas fundidos con la religión esa evangélica. No hay nadie peor que una gente que tiene tan buena conciencia que en nombre de eso se permite hacer barbaridades. Yo siempre he creído lo contrario de lo que decía Dostoievski: cuando no hay Dios, todo está permitido. No. Cuando hay Dios es precisamente cuando todas las barbaridades están legitimadas.
Éste es un momento muy peligroso, porque la solución para ellos sería un eficaz bombardeo sobre Irán. Salvaría el Ejército y el gop, el partido republicano, porque si hay un buen bombardeo en Irán y tiene repercusión, aunque todas las naciones lo censuraran, la opinión pública americana se daría la vuelta.
- Supongo que eso tiene que ver con lo que decía Susan Sontag acerca de "la lujuria de la opinión pública por los bombardeos en masa".
- El cuarto de los fines oficialmente declarados en su día de la operación de Panamá era la experimentación en combate real del avión Stealthy en el bombardeo del barrio del Chorrillo que -remedando al obispo de Beziers en la cruzada contra los albigenses: "matadlos a todos, que Dios conocerá a los suyos"-, intentaba cazar a Noriega y dejó un número de muertos estimado como en un tercio de los que se produjeron en el derrumbamiento de los dos rascacielos iguales.
El glamour del bombardeo al que se refiere crudamente Sontag apunta a que la política de su país se ha convertido en psiquiatría. La lucidez de Sontag da la clave para interpretar el verdadero fin de los bombardeos de Afganistán, Irak y los que puedan estar por venir: su alta eficacia psicoterapéutica para las almas norteamericanas.
- ¿El avispero de Irak está ligado a la administración Bush o hipoteca lo que venga con otras formaciones?
- Bush se parece mucho a la media americana. Tiene mucha afinidad con el antiintelectualismo y con la elementalidad. ¿Cómo se puede razonar con halcones y palomas, con poder duro y poder blando? ¿Qué términos son éstos? Es una elementalidad de la mayor pobreza. A los americanos no les gusta nada la diplomacia, les parece un ejercicio muy accesorio. Kissinger quiso hacer una diplomacia, pero siempre hacía una diplomacia donde había concesiones a las necesidades de autoafirmación de los americanos. Y no se pueden privar mucho de esa autoafirmación patriótica porque entonces se deprimen y tienden a la autoflagelación.
- Ya que sacamos el tema de los tebeos... Un célebre dibujante francés, Moebius -que sería el primero en saltar a Hollywood en grandes producciones como Alien o Blade Runner, anticipó a finales de los 70 en La saga del Incal una realidad insospechada: los bombardeos televisados como principal ingrediente de ocio de una sociedad decadente. Lo vimos por primera vez años después en la guerra del Golfo.
- Sí, Bagdad parecía un árbol de Navidad, según dijo un piloto americano. Pero las consecuencias -los muertos- no pueden verse. Hay una gran censura de imágenes. Nunca vimos a los soldados enterrados vivos por las excavadoras en las trincheras.
- ¿Puede la guerra brindar en algún caso una oportunidad de lección, como en el caso de la Guerra Civil española?
- No, la guerra destruye y degenera moralmente a un pueblo. Al vencedor y al vencido.
- Quiero decir, en el contexto de la recuperación de la memoria histórica, si nos puede permitir alguna posibilidad de aprender el volver la vista a la guerra setenta años después.
- No, a mí me parece que la memoria no es más que venganza. Debían haber ardido muchos más papeles de los que han ardido. Debía de no poderse saber demasiado. Qué quiere decir una criatura de 20 años que hoy dice que a su abuelo lo mataron los rojos o los nacionales.
El victimismo puede ser hoy una patología en este país, empezando por las víctimas del terrorismo. Dicen que el PP explota a las asociaciones de víctimas... Las víctimas son las primeras que se explotan a sí mismas y a sus muertos y los venden al kilo, salvo alguna persona que tiene mucha dignidad. La memoria es peligrosísima. La llamada "memoria histórica" es puramente vengativa, Además, ahora no se va a resucitar la herencia por la sangre, con la que se llamó en tiempos venganza de sangre, que podía durar generaciones.
- ¿No favorece esa actitud la impunidad?
- El derecho de la sangre -el derecho a la venganza, que es lo mismo- es una cosa de sociedades tribales y estamentales. Se ha olvidado ya que ser justos es comportarse con justicia. Ahora ser justos es per´seguir a ultranza la impunidad, no comportarse justamente, aquilatar las injusticias que se cometen y arreglarlas. Por ejemplo, Bush, a la venganza de Estados Unidos contra Afganistán le llamó Justicia Infinita. Si hubiese que contar las impunidades que ha habido en este mundo... ¡Madre mía!
- Hay quien profetiza una rebelión social en las calles europeas. Voces como Günter Grass advierten del riesgo de que la economía global sustituya a la política de los Estados.
- La manifestación más evidente del debilitamiento de los Estados es la sublevación general del público. Apedrean e incendian. Está toda Europa sublevada. Hasta los daneses, esa especie de japoneses europeos, también incendian. No se puede decir que haya agresividad, porque raramente van contra las personas, pero la rotura de escaparates o quemas de coches no son, por ejemplo en Francia, una excepción del año pasado, están funcionando todo el año, no en esa cantidad, que era a dos mil diarios, pero está renovando continuamente el parque automovilístico. No le vendrá mal a las compañías fabricantes...
- Recientemente alguien sacó a colación su nombre para recordar que cuando le dieron el Cervantes se definió usted como un worst seller (peores ventas). Se echaba en falta en estos tiempos la paciencia del verdadero creador frente a la inmediatez de la cultura de consumo.
- A mí no me gusta ir a la caseta de la feria del libro porque no he firmado nunca ejemplares, puede ser por amor propio, por no hacer el ridículo. Porque este mismo libro que acabo de presentar, es pesado de leer, interesa a muy poca gente. El tema es además desagradable y ahora se lleva esto de que hay que ser positivo. Yo, es que soy viejo casi de nacimiento, ¿sabe?
-Una encuesta revelaba que El Jarama es la tercera novela más importante del siglo XX ¿Le tienta el retorno a la ficción?
-No hablemos de literatura, y menos que nada de El Jarama, que no lo aguanto. A mí, las ficciones me gusta pensarlas.
-¿Cómo aquel Funes el memorioso de Borges, que imaginaba novelas que nunca escribía?
-Sin llegar a tanto, claro.
Ferlosio es un espíritu abierto que no hace concesiones a la nostalgia. Lima con amable ironía el entusiasmo de mis recuerdos de la movida antifranquista -"no sé si ve usted con colores demasiado vivaces aquellos años"-, y desmitifica "aquel mediocre" mayo francés del 68. Ni siquiera estaba al tanto de que el cantante Jorge Drexler ha escrito una canción basada en un estribillo de su hermano Chicho Sánchez Ferlosio -`Yo soy un moro judío/ que vive entre cristianos/no sé quién es mi Dios/ ni quiénes son mis hermanos´-, en la que revisa ese sentimiento de exclusión en clave inmigrante contemporánea.

Vicente

 

Vicente era  un hombre soltero y de Aisa, un bonito pueblo situado en el valle Pirenaico del mismo nombre. Por no andarnos con eufemismos era lo que por allá se llama un maciello o solterón. Se alimentaba exclusivamente de fiambre de cabeza de jabalí y vino rancio. Vestía siempre, en invierno y verano, una camiseta amarilla estampada con la efigie, mas bien el busto, perdón, los bustos, de Sabrina, (la cantante italiana que tuvo a bien enseñarnos a los españoles una de sus orondas tetas en el programa de televisión especial de nochevieja del 87, podría considerarse que Sabrina Salerno fue la mujer que más tiempo tuvo pegada a su corazón) pantalón de Tergal entre azul y gris y zapatos alpargatados de rejilla azul. En todos los años que lo frecuenté jamás le vi con otra ropa. Cuando se resfriaba, cosa que no ocurría casi nunca, rompía el hielo de una charca y metía la cabeza hasta que se le pasaba.

Vicente era un hombre fortísimo y una excelente persona. Le conocí allá por el año de la camiseta, el ochenta y siete, y enseguida simpaticé con él. Era, también, una especie de científico y filósofo. Todo le interesaba. Se sabía el número de teléfono y la dirección de todos sus conocidos de memoria; sabía un montón de palabras alemanas porqué se encontró un diccionario de alemán-español y se lo intentó aprender, y casi lo consigue, pero un perro le destrozó el libro.

 

Un día me dijo:

 

-“En Jaca hay un bar que se llama “people” y todo el mundo le dice “pipol”

Y no le faltaba razón.

 

Era muy educado; un día en casa de Carlos Bartolomé (de este ya les hablaré otro día, que también tiene su miga, ahora con contarles que había andado por Africa y que vivía en una casa aislada en el valle de Aisa, sin luz ni agua, ya les vale), como les decía: en casa de Carlos Bartolomé preparamos un arroz. Al lado de la cocina había un bote metálico en el que ponía: “Ojo, picante africano”.  No pude resistir echar un poco al guiso, lo propio hizo Carlos y otro tanto algún otro comensal. Cuando lo servimos tenía un aspecto estupendo y como teníamos hambre, la saludable hambre que produce la naturaleza, nos lanzamos a comer sin remilgos. La primera cucharada hizo su efecto al entrar en contacto con la mucosa de la boca Las glandulas salivares empezaron a segregar la mallor cantidad de saliva de lo que eran capaces Aquello era increíble, era como si se encendiese un soplete en la garganta. Un instante más tarde estábamos todos con la boca abierta contracorriente del arroyo que discurría al lado de la casa con la esperanza de que terminara el suplicio. Debimos estar así algunos minutos, al rato, un poco calmados, subimos a la explanada dónde estaba la mesa y atónitos descubrimos a Vicente que impertérrito se estaba terminando su plato.

 

-“Pero Vicente, como es posible...”

 

-” ¡ Hola!, A la primera ganchada se t¨enqueda a boca muerta. E luego to pa dentro”

 

Otro día me demostró como habían calado las enseñanzas de la no violencia ghandiana en el Pirineo.

Estábamos en las fiestas de Jasa bebiendo en el bar que montaban en la plaza, cuando un ebrio lugareño se encaró con Vicente.

 

-“M´an dicho que tú eres el más fuerte del valle, pero yo esta noche ti de dar un par  d´hostias qui ti he d´enderezar”

 

Vicente le replico:

 

-“Tú a mi no m´haces cosa  falta pa eso. Aguarte. Qui te vas a enterar”

 

En estas Vicente empezó a golpearse a sí mismo con el puño cerrao. Se golpeaba en el pecho y en el vientre con tal intensidad que el ruido que producía se hacía audible por encima del brutal sonido de la otra percusión que vomitaban los bafles de la orquesta del pueblo. El lugareño retador miraba entre atónito y agradecido el espectáculo, sabedor de que si Vicente le propinaba a él cualquiera de los golpes que se estaba dando a sí mismo, era hombre muerto.

 

Así resolvía Vicente sus problemas.

 

Un día se puso malo, metió la cabeza en la charca helada y no se le paso, fue a la médico del pueblo y le mandó al especialista, este le internó en el Hospital de San Jorge de Huesca y allí murió poco después.

   

Dejar, o no dejar huella; esa es la cuestión.

Mi amigo Félix Romeo ha encontrado a mi amigo José Escoda, más bien ha encontrado su estancia en Mauthausen. Es curioso las pocas huellas que dejan los hombres de vida legendaria en épocas convulsas.

Es por esto que la literatura, que es lo contrario a la literalidad, es imprescindible para que el olvido no sea total.

Cuándo pienso que hay más de cincuenta mil volúmenes sobre el cobarde de Picasso (Sí, sí: cobarde. Incrédulos lean como se comportó con su amigo Apolinaire en el “afaire” de las estatuas Etruscas del Louvre) y ni una línea sobre José Escoda, creo que la desproporción es una de las leyes fundamentales de la difusión de los hechos pasados.

En literatura, o historia novelada, o historia a secas, todos los “especialistas” corren prestos en socorro del vencedor.

 

Reproduzco los datos objetivos sobre el asunto Escoda:

 

Datos Personales

  • Nombre de la Persona:  ESCODA ESCODA, José
  • Nacido el:  23/01/1919
  • Población:  Lloar (El)
  • Provincia/Región/País:  Cataluña-Tarragona

Stalag o Prisión

  • Nombre:  XVII-A (Kaisersteinbruch)
  • Número de Prisionero:  -

Deportación

  • Fecha:  07/04/1941
  • Campo de Concentración:  Mauthausen
  • Primera Matrícula:  4626

Último Destino

  • Estado:   Liberado
  • Fecha:  05/05/1945
Lugar:  

José Escoda

Acabo de entrar en el blog de Antón y en uno de sus artículos habla del Campo de concentración de Matahussen. Hay un enlace que te lleva a la página del amical de Mathaussen  de Paris y en esta página he buscado a mi amigo José Escoda.

No lo he encontrado. No sé de él, lo más probable es que esté muerto.

Pego esto que escribí de él hace unos años.

    

José Escoda

 

En París, al salir de mi casa, coincidía a manudo con el vecino de enfrente; un correcto y distante caballero de unos setentaitantos años. Nos solíamos saludar con un escueto:

 

 -“bon jour”.

 

Un día, al salir con el coche de mi casa un anciano fibroso y determinado, se puso delante del coche y  me espetó:

 

-“!Aragonés, es un español el que te habla!”.

 

Tarde en reconocerle como el correcto caballero de enfrente. No llevaba sombrero y sus ojos estaban más abiertos que de costumbre. Le invité a un café y me enteré de que: era catalán, de cerca de Reus,  debía haberse licenciado del servicio militar el 20 de Julio de 1936 pero... Estalló la guerra civil, combatió en Belchite, en Quinto, en Huesca...le hirieron, conoció a brigadistas que le regalaron monedas de distintos países y que fue el origen de la mejor colección numismática de Francia. Perdió la guerra, paso la frontera, lo internaron en los campos de concentración franceses, se alisto al ejercito francés, volvió a combatir en la línea de Maginot, fue hecho prisionero, le internaron en Mathaussen, aguantó cuatro años, fue del grupo de los que aún les quedaban fuerzas en 1945 como para arrebatar las armas a los alemanes y liberar el campo antes de la llegada de los aliados, tras recuperarse un poco marchó a los pirineos franceses para liberar España. Pronto se dio cuenta que lo de Franco iba para largo e inició su vida como civil.

En 1946, aprendió un idioma, se preparó unas oposiciones a la administración francesa las aprobó y olvidó para siempre su historia. Era tan tremenda que no se podía vivir con ella. Por eso no me saludaba en castellano.

Aquél día, cuando nos conocimos, le acababan de diagnosticar un cáncer de próstata y había decidido que volvía a estar otra vez tan cerca de su vieja conocida: la muerte, que podía otra vez, 40 años mas tarde, repasar sus vivencias. Por eso, a partir de aquél día, me habló en castellano.

En mí encontró el interlocutor que necesitaba, desoxidó su castellano y pasó a narrarme su ajetreada juventud. Lo hacía sin dramatismo, sin impostación. Al contrario lo hacía casi con humor, con cachondeo, se reía constantemente de las situaciones tragicómicas que narraba.. Pasaba casi todas las tardes y hablábamos un poco de todo hasta que entraba en una especie de catarsis y me contaba cosas terribles y significativas de sus experiencias.

José, Don José: era un hombre. Un hombre que al final de su vida quiso transmitir a otro, que afortunadamente fui yo, lo que de bueno y malo albergan los seres humanos sometidos a situaciones límites, tan límites que nadie acomodado en nuestro primer mundo de hoy puede imaginar.

 

Mariano Naharro

El primer cuadro que vendí y cobré me lo compró Mariano Naharro Mengual.

Vender y cobrar son dos verbos muy bien diferenciados en el mundo del arte que suelen “conjugarse” en tiempos muy distintos y, al contrario que en otras transacciones comerciales, el uno no implica necesariamente al otro. Pero a lo que vamos.

Mariano Naharro ha sido un tipo injustamente olvidado en la historia reciente de Zaragoza. Mariano Naharro era anticuario y galerista.

En la sala de la planta baja de su galería de la Plaza San Pedro Nolasco expuso por primera vez, cuando quería ser artista, unos cuadros horribles, hechos con cajas de cerillas pintarrajeadas, Miguel Marcos, el patriarca actual de los galeristas aragoneses. Allí se hicieron multitud de exposiciones desde los primeros setenta hasta los primeros ochenta, recuerdo la de Antonio Cásedas, la de Duce, la de Antonio Fernández Molina y la de muchos otros.

Yo pasé allí mi adolescencia, desde los catorce años acompañaba todas las tardes a mi amigo Jesús Casero que trabajaba como aprendiz y “chico de los recaos” en la galería. Aún a pesar de no estar contratado yo  era, también, una especie de aprendiz adjunto. Nuestro trabajo consistía básicamente en llevar las piezas que compraban los clientes a sus domicilios, dónde nos solían dar suculentas propinas y algún Kas. Pero en lo que ocupábamos la mayor parte del tiempo era en rebuscar en los múltiples almacenes que Mariano tenía en los alrededores de su galería repletos de todo tipo de objetos maravillosos. Buscábamos alguna pieza que no se sabía muy bien dónde estaba, pero que debía de estar por algún sitio. Había miles de cuadros y dibujos, entre toda clase de cachivaches polvorientos. Me recuerdo fascinado descubriendo cuadros y dibujos originales de artistas que hasta entonces conocía sólo por reproducciones en las revistas.

En la época que yo le frecuentaba estaba especializado en pintura aragonesa de final del siglo diecinueve: Barbasán, Unceta, Pradilla, Gotor y muchos otros, eran los autores de las decenas de cuadros que pasaron entonces por mis manos. Muchos de estos cuadros los limpié, o les hice pequeñas restauraciones como dios me dio a entender.

Aproximadamente por aquella época, más o menos eran los años 1976 o 1977, fue cuando empezó su mala racha. Vendió algún cuadro falso, poco más tarde se separó de su mujer; Marisa, y comenzó su declive.

Pero aún mantuvo el tipo unos años.

Yo me alquilé una especie de buhardilla en 1978, que podría considerase como mi primer estudio, en la calle de la Cadena, 20-22 y él me facilitó lo necesario para amueblarla. En aquél año recuerdo una subasta que organizó en el Hotel Corona de Zaragoza. Nosotros Jesús y yo, dos crios de 17 años, transportamos las obras de la galería al Corona de Aragón en una isocarro de alquiler. De las que se alquilaban en las murallas romanas. Recuerdo que nos hizo jurar en una Biblia y que nos quedamos toda la noche en el Corona como vigilantes jurados. Nosotros encantados y excitados, ya que nos quedábamos en el Hotel acompañados de sus dos secretarias Luci y Purí, poco más mayores que nosotros. Nos pasamos toda la noche en vela consumiendo de todo lo que nos ofrecía el servicio de habitaciones nocturno del hotel. Al día siguiente la subasta: Mariano con el mazo de adjudicar la dirigía; nosotros muertos de sueño y con resaca éramos los encargados de sacar los lotes para que los viera el público. Recuerdo que había, además de Barbasan y los habituales pintores del diecinueve de la galería por aquél entonces, dibujos y cerámicas de Picasso, que no eran demasiado caros entonces, un soberbio retrato de Sorolla, y muchísimos cuadros y objetos más.

La verdad es que Mariano no estaba muy bien de la cabeza, como ya habrán ido deduciendo, pero a mí me encantaba como me trataba, como un pintor y con todo respeto, y el mundo que me dejaba entrever entre bastidores desde tan pronta edad me ha sido de muchísima utilidad en el trato posterior con los centenares de galeristas que llevo trataos.

En mi primera exposición individual, en 1982, me compró y pagó con gran prosapia delante de todo el mundo en el día de la inauguración el cuadro más grande.

Poco después cerro la galería y su aspecto se fue deteriorando. Me lo fui encontrando de cuando en cuando y cada vez que me lo encontraba, me proponía exposiciones en Tokio o Nueva York, en galerías de las que él iba a ser socio. Después de invitarle a comer algo, me pedía dinero, porque el cheque en Yenes que tenía en la cartera no se lo pagaban hasta el lunes.

Llegó a ser un indigente con traje y corbata raidos, y maletín lleno de papeles y fotos de cuadros, pero durmiendo en el albergue municipal. En esos años yo vivía en París y no supe nada de él.

Sus últimos años los pasó en el manicomio de Huesca. Vicente Badenes, el pintor de Huesca,  impartió un taller allí y fue el último que me dio noticias suyas. Hace un par de años me preguntó que si había conocido a un galerista de Zaragoza que se llamaba: Mariano Naharro. Le respondí que por supuesto que sí. Me dijo nadie hasta mí le había dado razón de ese loco que tan bien conocía la pintura, y los pintores. Vicente, suponía que deliraba cuando le contaba que había conocido a Picasso y a Dalí; y que había hecho exposiciones y que había tenido grandes cochazos; y todo lo que había sido su vida anterior.

En un permiso del manicomio se fue a Madrid y se tiró a las vías del metro.

Hoy he escrito su nombre en Google y sólo sale en el boletín oficial de la provincia porque dejo unas multas sin pagar.

Descanse en Paz.

 

 

estos días...

Hace tiempo que no escribo. Llevo una vida muy ajetreada...!yo que me metí a pintor para no trabajar!.

Esta última semana ha sido de locura, el viernes pasado inauguración de Kounellis en Binefar, no es broma; Kounellis y Binefar he dicho, sí han leído bien. Expuso en la Fundación Alcort propiedad de mi amigo, el inefable Miguel Ángel Córdoba. Acto de inauguración con palabras de Miguel Ángel y Fernando Castro Florez, autor de un texto en el catálogo, moderados por un locutor de radio local. La exposición anterior fue la mía y ya pasé por el trance de la liturgia de la presentación. A las tantas vuelta a Zaragoza, cena y copas. Me quedé con Fernando Castro y Javier Lacruz, también inefable bicho raro y amigo.

El lunes viaje a Lerín, Navarra, cuna de mi buen amigo José Luis Ona, estupenda comida, estupenda vuelta por las Bardenas.

Miércoles y Jueves demostración en un centro cultural de Ibercaja dentro del ciclo: “Pintar a la manera de...”. Tuve que hacer un par de cuadros ante un centenar de personas, al tiempo que me filmaban y entretenía al respetable contando gracias y chascarrillos. Un poco como Arguillano pero en pintor. ¡Cuando me va a entrar el juicio y la sensatez en la cabeza!, en fin es mi carácter. Cuando me proponen algo a largo plazo suelo aceptar sin poner muchos impedimentos, pero claro, tarde o temprano llega la fecha y hay que apechugar...He de confesar que lo pasé bien y salí bastante airoso de la cuestión. ¿creo?. En cualquier caso ya voy teniendo una edad para hacer lo que me venga en gana.

Mañana más.

¿Hoy es ayer; o es ya mañana?

Cuando mi sobrina era una niña, hace de esto ya algunos años, recuerdo que me formuló una pregunta que desde entonces anda dándome vueltas por la cabeza.

 

Es, y era, esta:

 

-¿Hoy es ayer; o es ya mañana?

 

Es seguramente la pregunta más pertinente que un humano pueda hacerse.

 

La que me hago yo hoy es hija de aquella.

 

-¿Soy lo que fui o lo que seré?

 

La respuesta a esta imbecilidad masculina es obvia:

 

- Ninguna de las dos cosas. Eres tantos como gente que te observe. Lo único que puede afirmarse a ciencia cierta es que eres un idiota que trata de disimularlo.

 

Los humanos varones pasamos media vida añorando impacientes el futuro que no llega, para un instante después de conseguir aquello que anhelábamos, desear volver a ser el inseguro y aterrado joven que se fue.

 Lo de las hembras es otro cantar. No es casualidad que fuese una hembra la que me formulase la primigenia pregunta a la edad de seis años. Las mujeres saben exactamente lo que es la realidad a cada instante, por cruda que esta esa. Saben desde muy jóvenes que el futuro no es otra cosa que decrepitud y muerte. Lo quieren todo, y ya , y para siempre. Y no anhelan el futuro como los torpes y soñadores varones, saben que nuca serán tan poderosas como hoy.

POSDATA Y ANUNCIO.

El jueves día tres inauguro una exposición en la Galería Carlos Gil de la Parra a la que estan invitados todos los lectores de este blog.

Paseo de la Constitución 28, Zaragoza, a partir de las siete de la tarde.

Saludos.

Zoquete

Esto del diccionario es maravilloso. Vean lo que pone de otra de mis palabras favoritas:

 
zoquete  
zoquete [zoquete]adj. Cuba.
1. altanero (ǁ altivo, soberbio). Apl. a pers, u. t. c. s. altanero
2. m. Pedazo de madera corto y grueso, que queda sobrante al labrar o utilizar un madero.
3. Pedazo de pan grueso e irregular.
4. coloq. Persona fea y de mala traza, especialmente si es rechoncha.
5. coloq. Persona tarda en comprender. U. t. c. adj.
6. Pedazo grande de carne vacuna.
7. Cargo público.
  
¿Según el significado número siete del término sería correcto referirse al presidente del gobierno o al gobernador como: El zoquete del Sr presidente, o el Zoquete del Sr Gobernador?

Mequetrefes

Siempre me ha gustado la sonoridad de la palabra mequetrefe. Aunque, hasta hoy, no sabía exactamente su significado. Leo en el diccionario; Mequetrefe: hombre entrometido, bullicioso y de poco provecho.

Ah, vale; resulta que mequetrefes eran pues los jaleantes espectadores de los espectáculos de la Roma decadente y lo son los doctos opinadores de los actuales eventos culturales en las tardodemocracias occidentales. Los responsables miden el éxito de los eventos por la cantidad de visitantes y no por la calidad de los mismos. ¡Cosas de la democracia!. Dicen por ejemplo: “Arco tiene un treinta por ciento más de visitantes que el año anterior”, y no dicen ni pío de la cifra de negocio de lo que es,  al fin y al cabo una feria de mercaderes. Ahora, eso sí, todos los visitantes vuelven en el autobús expresando una opinión sobre lo que va a ser ese año arte contemporáneo.

El derecho a la opinión, tan cacareado en las últimas décadas, suele estar muy mal interpretado. Una cosa es que no se deba meter en la cárcel a nadie por expresar una opinión en público por impropia que sea y otra cosa muy distinta es que la opinión de cualquiera sea tan respetable como la de otro. No, esto último no hay quien se lo trague. Hay opiniones que son absolutamente despreciables y la opinión de un majadero no tiene parangón con la opinión de un experto en la cuestión que se trate, o simplemente con la opinión de alguien menos majadero.

Discúlpeseme por esta última perogrullada, pero que no obstante, creo necesaria recordar, para aclarar algunos puntos con respecto a los mequetrefes posmodernos.

 

Los que jalean a un grupo de rok o una corrida de toros no lo son puesto que han pagado su entrada que les da derecho desgañitarse como les venga en gana, son una parte más del espectáculo. Los seguidores de un partido político o un equipo de fútbol tampoco, puesto que son la parte pasiva de la acción que justifican  eventos, tan entretenidos, como la liga y las elecciones.

El equívoco comienza con lo que venimos llamando oferta cultural desde hace unas décadas. Como hemos pasado del burro al turbo en cuatro días, en una ciudad como esta (Zaragoza), hemos pasado del cabaret Oasis o El Plata, a la programación musical del Auditorio de Zaragoza, que deja boquiabiertos a los que saben del asunto. Hemos pasado de la única sala de exposiciones del centro Mercantil Industrial y Agrícola, con sus folletos a una tinta, a las decenas de salas de exposiciones con sus catalogazos y artistas de primera. Y así podríamos seguir estableciendo comparanzas hasta aburrirnos; que demostrarían que lo que ahora entendemos como un derecho: el que se nos entretenga con lo mejor y más caro; y que a nosotros no nos cueste ni una que ya pagamos impuestos, es un asunto de hace cuatro días y que no tiene porque durar eternamente. El otro aspecto es que como se nos ofrece gratuitamente y sin que requiera gran esfuerzo por parte del espectador, este tiende a ningunear la oferta, desgraciadamente sólo se aprecia lo que nos cuesta.

No puedo resistir la tentación de comparar los mequetrefes contemporáneos con aquellos de la Roma decadente. Pero yo es que tiendo a pensar mal. Ya perdonarán.

Del pasado y sus fantasmas.

Del pasado y sus fantasmas.

Me ha llamado Carlos Gil de la Parra y me ha chivao que venden un cuadro mío en la subasta de Arcurial del día cuatro de Abril en París.

He entrado en la página de Internet de la sala de subastas y ahí estaba, al lado de dos de mi amigo chino Xiao Fan. Exactamente es el lote 676 de su subasta de" Art Contemporain II"

El mero hecho de ver el cuadro me ha producido una extraña sensación y me ha retrotraído al momento que lo hice, a la casa de le Kremlin Bicêtre, con su abeto y su bodega; a Genevieve Salasc de Cambiaire entrando guapísima a mi estudio y proponiéndome una gran exposición en Sête, en la sede de Fortant de France; a la vivísima emoción que me produjo que me seleccionaran para esa exposición; a como me enfrasqué en el trabajo gracias a la generosidad y el apoyo de Philipe Marín, el gran vendedor de  los rudimentos necesarios para la ejecución objetos artísticos de París ,que me adelantó los materiales necesarios para realizar esa gran exposición, los suficientes para acometer unas cincuenta obras. En aquél momento adquirir, de golpe, los materiales necesarios para pintar cincuenta cuadros grandes, estaba muy lejos de mi capacidad económica.

La sala de exposiciones de la sede de Fortant de France en Sête había albergado exposiciones de Louis Cane, de Soulages, de Combás, de César y de otros grandes artistas franceses. Yo era el tercer español, los dos anteriores habían sido, Eduardo Arroyo y Miguel Ángel Campano.

Era, por así decirlo, una especie de reducto, en el sur de Francia, de la Nueva Figuración Libre Francesa. De la región eran Robert Combas y Hervé di Rosa, triunfantes en aquél momento en el panorama artístico francés. Y allí vivía, y colaboraba con ellos, el patriarca de los artistas franceses: Pierre Soulages.

Pueden imaginarse la emoción al firmar el contrato con los patronos de la fundación: Laurance Prabonneau, Michel Guignot y Robert Skalli.

Era mi primera exposición importante en Francia.

Han pasado trece años de aquello. Y lo había olvidado. Tengo una amnesia defensiva de casi todo lo ocurrido en Francia, y en mi pasado en general.

No me acuerdo de mi vida.

No me sirve de nada.

Prefiero recordar el futuro.

Pero hoy al observar este huérfano cuadro mío en el orfanato fardón de Artcurial, me he acordado de todo esto, que ha fluido como un vómito, y me estoy planteando recuperarlo, o por lo menos intentarlo; es decir: pujar por él.

De ellas y de ellos.

Creo no decir una tontería si afirmo que las mujeres son más resistentes y más tenaces  que los hombres. Cuando los varones comprendemos esto ya es demasiado tarde, antes hemos tenido que derruir la sólida imagen inculcada por nuestras madres y nuestro entorno de la hembra como ser frágil, romántico, susceptible de ser protegida, torpe con las máquinas y con el futbolín; y eso nos lleva mucho tiempo. Mientras ella está enamorada no la podemos ver puesto que la admiración que siente por su macho le hace a este henchirse de tal modo que no acierta a ver ni a un palmo de sus narices; pero como ella espera tanto de su hombre termina indefectiblemente por defraudarle, y en este momento su actitud cambia súbitamente y el atónito macho se ve abandonado y sin capacidad de reacción.

 

A partir de este momento, si la pareja se mantiene, el varón va perdiendo sistemáticamente terreno hasta convertirse en lo que vulgarmente llamamos: un calzonazos.

 

Últimamente he asistido a alguna reunión familiar y he podido presenciar alguna situación protagonizada por viejas parejas de jubilados en las que lo expuesto se manifiesta esperpénticamente.

 

Señora de setentaitantos dándose enérgicos y rítmicos golpes contra el pecho con un abanico negro al tiempo que se da aire. Tinte en el pelo y permanente, pintada un poco más de la cuenta, blusa con faralaes en el pecho y aguja de bisutería. Señor, a su lado, edad parecida, jersey de cuello pico marrón, camisa desgastada y con el cuello exageradamente grande, ojos muy redondos azules y vidriosos, calla mirando a todo y a nada mientras su mujer dice al grupo:

 

-“Yo, ya se lo tengo dicho a todo el mundo. El día que uno de los dos falte; yo me voy a Benidorm”

 

Va otra:

 

Sala de espera de hospital. Radioterapia; pone encima del quicio de la puerta. Señora gruesa, minimedias hasta la pantorrilla, piernas exageradamente abiertas. Señor muy flaco, de color gris azul, con cara de haber perdido hace ya mucho tiempo. Se oye la siguiente conversación entre ellos:

 

Ella: -“Si te han dicho en Septiempre, pues te esperas. Que los médicos también han de irse de vacaciones en Agosto. Es que mira que eres egoísta, sólo piensas en ti...”

El hombre guarda silencio.

Ella dirigiéndose al resto de la sala de espera dice de un modo despectivo...

 -“¡Señor, señor, hay que ver como es este hombre...! ¡Mira que le tiene apego a la vida!..”

Santiago Rusiñol

Santiago Rusiñol

Santiago Rusiñol.

 

Ando leyendo la biografía que escribió Pla de Santiago Rusiñol en 1942. Como soy pla-adicto les ahorro el comentario sobre el libro ya que no sería objetivo. Por otra parte la casualidad ha hecho que se haya inaugurado una exposición de Rusiñol en el Museo Camón Aznar de Zaragoza esta semana. Ayer me fui a verla.

Ver la exposición de un pintor al tiempo que se está leyendo su biografía es una interesante experiencia. Se podría decir que se ve más, con más sentidos. Lo primero que constaté y que me aplico para mí como lección, es que no le tenía pánico a los verdes. El pánico al verde es una carácterística común de la mayoría de los pintores españoles de todos los tiempos. Los pintores españoles son sobrios y pintan con pardos y ocres.

Aún retumban en mi cabeza un par de refranes de pintor mil y una vez escuchados a mi padre.

Decían así: “Dónde no veas color; mete negro sin temor”; “Ocres y sienas, a manos llenas” y el que ahora nos interesa: “Los verdes; ni sacarlos del cajón”.

Sólo he visto a tres pintores españoles usar los verdes sin complejos  y con excelentes resultados. Estos son:  Beruete, Sorolla y Rusiñol. Pero Rusiñol va mucho más allá que los otros.Rusiñol emplea los verdes tal y como salen del tubo. Cada uno de sus cuadros roza lo chabacano pero no llegan a serlo y le quedan estupendamente bien. Si hubiese sido un pintor francés hubiera estado cerca de los “fieras” pero como sólo era un burgués catalán y por lo tanto profundamente afrancesado no le hicieron ningún caso en Francia dónde iban a preferir al salvaje Picasso pero esta es ya otra historia...

Es mi carácter...

Sé que soy injusto y arbitrario; que prejuzgo cruelmente; que veo la paja en el ojo ajeno. Pero que quieren que le haga, no lo puedo remediar.. ¡es mi carácter!.

No puedo explicarlo, pero cuando me presentan a un hombre con coleta le quito tres puntos de entrada; si el de la coleta tiene cierta edad y está canoso, y un poco calvo le quito cuatro. Hay unos cuantos amigos míos que se ajustan a esta descripción, y les pido perdón, pero no lo puedo remediar... ¡es mi carácter!

Si cuando converso con alguien, para remarcar que lo que está diciendo va entre comillas hace un explícito gesto con ambas manos, como si representase a dos cabezas de conejo moviendo las orejas, al tiempo que sonríe cómplicemente, le quito cuatro puntos. Si lo hace más de un par de veces en la conversación, he de reprimir el ilógico deseo de darle un par de bofetadas terapeuticas, por ver si se le pasa la tontería. No sé porqué me pasa, sé que no soy quien para juzgar, pero...¡es mi carácter!.

Si cuando tomo café o té con alguien al acercarse la taza a la boca, la espera con los labios puestos en forma de culo de gallina al tiempo que estira el meñique que sujeta la taza y se sienta en el borde de la silla, a este le quito todos los puntos y le dejo de considerar un congénere. Sé que no soy quién para juzgar pero que le voy a hacer...¡es mi carácter!.

Cuando me presentan a un tipo moreno requemao y engominado, con caracolillo en la nuca y bata de guatiné verde, de esas que llevan los señoritos para cazar, pantalón de talle alto, y cinturón de cuero trenzao y hebilla “ostentórea”, apestando a colonia acre- que suele ser esencia de Loewe-, le quito cuatro puntos. Si en el transcurso de la conversación tiene el tic de centrarse la hebilla del cinturón, le quito dos más. Sé que no tiene sentido pero...¡es mi carácter!.

La vida sin tabaco.

Digámoslo desde la primera línea y a modo de advertencia:  Hace tres semanas que no fumo.

Esto quiere decir, como mínimo, que soy otro; que soy un ser muy distinto a aquél que encendía un cigarrillo a cada párrafo y se estiraba en la butaca para que el humo le llegase hasta la planta de los pies al tiempo que releía lo escrito para cambiar algún adjetivo, o algún punto o alguna coma. Se podría decir que si he escrito ha sido para tener la excusa de fumar desaforadamente y sin mesura. 

Nada de esto está ocurriendo ahora. La tensión con la que estoy escribiendo es tremenda y soportarla y continuar escribiendo un acto heroico, ridículo y muy poco elegante. La vida sin tabaco no sé si tiene sentido o no, pero desde luego es otra vida distinta. Todo lo hecho hasta el momento ha sido realizado a medias con la nicotina. Me siento abandonado por mi socio más fiel, más dispuesto.

He acudido a unas cuantas cenas en estos días y lejos de ser, como antes: generalmente agradables, ahora son una tortura -sobre todo la tertulia de la sobremesa cuando de los comensales, algo enchispados y dando profundas caladas a los habanos y cigarrillos, sale lo mejor y más gracioso de cada uno-. Resistir, sentado a la mesa, sin salir huyendo, es un ejercicio de voluntad muy trabajoso. Por no hablar de que como se está tenso y de mala leche cuando se toma la palabra es para soltar un exabrupto o una opinión a destiempo y desacertada.

Lo de no poder escribir, no es nada, comparado con lo de no poder pintar. No he podido entrar al estudio desde que no fumo. Para mí pintar y fumar sin mesura han sido la misma cosa desde siempre. Mi trabajo ha consistido en abandonarme al frenesí de la nicotina y el aguarrás, con la esperanza de que saliese mientras tanto algún cuadro decente.

No sé que va ser de mí en el futuro. No sé como este nuevo ser sosaina, sin capacidad de pintar, sin ser ocurrente, sin capacidad de relacionarse, va a poder ganarse la vida.

Les mantendré informados.

Chao.

...cuanto va de necio a loco

Mi amigo Juan Alonso, sabedor de que no sé que es eso de la poesía, me envía estos versos de Góngora como “instrucciones”; o como manual de uso; o como espejo; o como lo que a mí me parezca.

  

Van pues:

  ¡Qué necio que era yo antaño,   

aunque hogaño soy un bobo;   

mucho puede la razón,   

y el tiempo no puede poco!

  

A fe que dijo muy bien   

quien dijo que eran de corcho   

casco de caballo viejo   

y cascos de galán mozo.

Serví al Amor cuatro años,

que sirviera mejor ocho   

en las galeras de un turco,   

o en las mazmorras de un moro.   

Lisonjas majaba, y celos,   

que es el esparto de todos1

los majaderos captivos   

que se vencen de unos ojos.   

De esta dura esclavitud   

(hace un año por agosto)   

me redimió la merced  

de un tabardillo dichoso.   

A este mal debo los bienes   

que en dulce libertad gozo,   

y vame tanto mejor   

cuanto va de cuerdo a loco. 

   

No rompen mi sueño celos,   

ni pesadumbre mi ocio,   

ni serenos mi salud,   

ni mi hacienda mal cobro.

Tengo amigos, los que bastan   

para andarme siempre solo,   

y vame tanto mejor   

cuanto va de cuerdo a loco.    

Salgo alguna vez al campo

a quitar al alma el moho   

y dar verde al pensamiento,   

con que purgue sus enojos.   

En mi aposento otras veces   

una guitarrilla tomo,

que como barbero templo   

y como bárbaro toco.   

Con esto engaño las horas   

de los días perezosos,   

y vame tanto mejor

cuanto va de cuerdo a loco.

 

Gripe

He estado enfermo, el médico me ha dicho que con gripe, con la gripe paralizante y excesiva de este año. Cuatro días temblando de frío y calor a la vez , sin poder leer, ni oír la radio, ni pensar, ni ser otra cosa que, estrictamente, un enfermo. Esta gripe, la de este año, como los trabajos en la administración, exige dedicación exclusiva.

Hoy estoy un poco mejor. Y me he puesto a escribir esto para ir haciendo algo, poco a poco, no sea que la gripe se despierte y me ponga en mi lugar.

Acabo de colgarle el teléfono a mi amiga Araceli Alonso de Guillaume, que me ha recordado que hoy cenaba con ella en su casa, en su casa de París, tal y como quedé hace más de un mes, y yo en Babia. Y es que me he pegado una semana sin encender el ordenador, ni coger el teléfono, ni comunicarme con nada que no fuese el deseo de recuperarme, de volver a ser yo.

 Lo peor de perderme la cena de hoy en París es que cenaba, además de con Araceli y Patric, su marido, con Francoise Gillot, ni más, ni menos; con la única de las mujeres de Picasso que le mandó a freír espárragos (ya saben la de la foto de Capa en la que Picasso porta la sombrilla). Tenía muchísimas cosas que preguntarle, cosas irrelevantes e importantísimas para mí. ¡Que lástima!. Maldita gripe.