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ENCARGO REAL

ENCARGO REAL

Hace una semana que ando pintando a la acuarela los retratos de los dieciséis últimos monarcas franceses. Es un encargo urgente, como casi siempre, para decorar el nuevo restaurante que abren, el veintiséis de este mes, los hermanos Pourcel en Shanghai. Para ser acuarelas son bastante grandes: setenta por setenta centímetros, lo cual complica un poco la factura...En fin, con estos bueyes se ha de arar.
Los hermanos gemelos Pourcel y Olivier Château (el tercer socio y jefe de sala y sommelier) son los enfants terribles de la nueva gastronomía francesa. Desde que en 1988 abren el restaurante “Le jardín des sens” en Montpelier su carrera ha sido meteórica. Tres estrellas michelin en el 98. En el 2001 abren un restaurante en la Maison Blanche, de la avenida de Montaigne en París. Y después decenas de restaurantes por todo el mundo.
Yo les conocí en el 94, cuando expuse en Sête, ya hace diez años, que barbaridad.
Me compraron algunos cuadros para su restaurante y luego cenamos allí, para ver que tal quedaban.
Como yo ya me había olvidado de ellos; pensaba que ellos se habían olvidado de mí. Pero resulta que no. Esto ha hecho que me alegre doblemente. Por lo de que se acuerden y por lo del encargo. Cuando se vive en Villamayor, después de haber andado por ahí, uno tiende a borrar de la memoria casi todo lo prescindible, es decir prácticamente todo.
Para estar tranquilo hay que tener muy mala memoria. Ya lo decía Gil de Biedma: “Una casa junto al mar; poca hacienda y ninguna memoria; para vivir hasta el fin entre las ruinas de mi inteligencia.”. En Villamayor no hay mar, pero hay bar en la plaza, que viene a ser lo mismo.
Voy a seguir pintando que pasado me voy a París con Felíx y aún me faltan cuatro.

TRABAJAR DE NOCHE

TRABAJAR DE NOCHE

Cuatro de la mañana. No son horas de nada, de nada provechoso, se entiende. El estudio está lleno de reyes y no sé si están bien o mal. A partir de un determinado momento, cuando se pinta, la mano va muy por delante de la cabeza. Es entonces cuando se está pintando realmente. Todo es evidente, el pincel va solo. El problema es que este estado de gracia, dura lo que dura y si se pretende alargarlo, el resultado es desastroso.
Espero que no sea el caso de hoy. No he “mirado” ninguno de los cuadros mientras los hacía. Lo he dejado para mañana. Mañana los “veré” y Dios dirá.
El problema es que no tengo más tiempo y que la acuarela es irretocable. Además he de salir hacia París, como muy tarde, al mediodía si quiero llegar a dormir en Limoges. El día veinticinco Jacques coge el avión para Sanghai y ha de llevarse las acuarelas por narices. Los marcos ya estan integrados en las paredes. Sólo faltan los cuadros... Para que luego digan que este es un oficio tranquilo...

CALOR Y CREACIÓN

CALOR Y CREACIÓN

Tengo estropeada la caldera de gasoil que calienta del estudio. Esto, obiamente, quiere decir que hace un frío de narices. Llamo y rellamo aterido al fontanero que me la instaló hace unos meses y no me hace ni puto caso, claro; que caso me va a hacer si ya la cobró. El se dedica a instalar y a cobrar,no a atender a las llamadas de los ex-clientes. Llamo a la fábrica que la fabricó y me dicen que ellos venden, pero que no reparan, y que precisamente tienen una ahora estupenda en oferta, que me podría sacar del apuro. Llamo al fontanero de Villamayor y me dice que no tiene tiempo, que, si por lo menos, me la hubiera instalado él...Y hace un frío de cojones, y yo con un montón de trabajo que hacer y sin poder entrar en el estudio.
Antes tenía una de carbón muy romántica y muy bonita, pero hacía tal cantidad de humo cuando la encendía que tenía que salir disparado del estudio. Ahora, tras la muerte de la de gasoil, las alternativas que tengo son: una eléctrica de miles de watios y un par de las de butano. Pero no son solución. Si enchufo la eléctrica salta el diferencial. Las de butano, calientan poco, pero hace mucha ilusión ver la llamita tintineante azul.
Si por lo menos tuviese que hacer cuadros grandes, pues aún te mueves. Pero tengo que hacer acuarelas pequeñas, y como me ensimismo, cuando quiero darme cuenta estoy congelado.
El calor ha sido el más grande de los aliados de la creación, (bueno el calor y el aburrimiento, pero ahora estamos hablando del calor). En las fotos de estudios de artistas que he podido ver, la estufa es omnipresente. Siempre ocupa un lugar privilegiado en el centro del estudio. La de Picasso en el taller de la rue des grands Augustins era imponente, magnífica, regia. Toda la fluida relación que mantuvo con los nazis durante la ocupación era para garantizarse el suministro de carbón necesario para alimentar a esa gárgola calorífica. Eso es lo que lo hace perdonable, aunque él para despejar las dudas que pudieran quedar al respecto, se hizo miembro del Partido Comunista inmediatamente después de la liberación, porque lo del carbón, pensó, quizás no fuese suficiente excusa. Lo de bajarse años después a vivir a la costa azul, de clima más benigno, fue para no volverse a encontrar en el brete de ser simpático con los enemigos para conseguir carbón.
Incluso en los años de penuria del “Bateu Lavoir” se fotografiaba, orgulloso, al lado de su estufa. Y es que el arte, como todos los seres vivos, necesita una determinada temperatura para florecer. Eso de que el frío y el hambre estimulan la creación de los artistas, es un invento de los escritores de folletines románticos, que dicho sea de paso, jamás escribieron una línea sin estar al calor de la lumbre.

Zaragoza

Zaragoza

Zaragoza.
Tras este viaje relámpago a Paris, he recordado que el origen tiene una propiedad elástica. Viene a ser como pillarte los tirantes con una puerta, cuanto más te esfuerzas en alejarte, más rápido vuelves al punto de partida cuando te relajas. No importa donde te vayas, volver es siempre brusco y agradable, otra cosa es que sea conveniente, y otra cosa distinta es que haya que hacer “lo conveniente” obligatoriamente.
Nada más llegar, al consultar mi Mail, he descubierto que he sido suspendido en un examen al que ni siquiera tenía conciencia de haberme presentado. Yo he sido siempre alérgico a todo concurso, de más joven me presentaba porque no había otro remedio, pero desde que me lo puedo permitir, pues no. Resulta que los de la Fundación Norte me habían propuesto que preparase un proyecto expositivo. Yo les explique que yo, preparar, lo que se dice preparar, no había preparado ni mi primera comunión, pero que se me ocurría, que quizás estuviese bien organizar una exposición con los “inclasificables” y un poquito olvidados. Pensé en Gregorio Millas, gran dibujante, en Antonio Cásedas, en José Maria Ruiz Montserrat, en Mayayo, y mezclarlos con otros más jóvenes como, María Buil o Alvaro Diaz Palacio, así se lo hice saber, y ya está.
Bueno pues resulta que ha habido un concurso, que han venido unos “especialistas”, por supuesto de fuera, y han dicho: (reproduzco textualmente el Mail)


“Reunido el jurado toma por mayoría simple la siguiente decisión:
Declarar desierta la convocatoria Proyectos Expositivos 2004 porque los
trabajos presentados no se ajustan al espíritu de la misma o no alcanzan
la calidad con la que la Fundación Norte quiere aparecer por primera
vez ante Zaragoza y el resto de España.”

Zaragoza 30 de Noviembre de 2004.

Yo que pensaba que estaba respondiendo a una consulta de unos amigos y resulta que me estaba presentando a un examen. No voy a aprender nunca. Me ha recordado a esa jota que dice: Mírala por donde viene, la tonta de los cojones, que me ha dado calabazas, sin pedirle relaciones. Y yo me he dicho: No hay duda, otra vez estoy en casa.
Luego he ido al despacho de Pérez Latorre a llevarle un libro que le he traído de París y después a cenar en Casa Emilio con los amigotes: con Felix, con Cristina, con Ismael, con Eva, con Mariano; y que bien. Eso de que te conozcan de toda la vida y que se alegren de verte, no tiene precio.

UNOS DIAS EN PARÍS

UNOS DIAS EN PARÍS

Hace dos días que estoy en París. El tiempo suficiente para que la exaltación del primer día se haya transformado en una agridulce melancolía. Me hospedo en un Hotel cerca de Opera en el que Ana tiene una habitación. Exceptuando el viaje anterior con Felix, hace quince años que no ocupaba un hotel en París.
Antes en Paris estaba mi casa.
Es evidente que uno no puede ser turista en las ciudades en las que ha vivido, del mismo modo que no se puede hacer “pic-nic” en el cuarto de estar de la casa vivida de los padres. Impedido, pues, para el obligatorio modo de pasar unos días en París, según las instrucciones que de este gran parque temático hay en la recepción del hotel, me dejo ir de cena en cena con los viejos camaradas.
He cenado ya con: Alex y Juan, mis dos grandes cómplices vivos de mi periodo parisino; con Nicole mi Ángel de la guarda y representante; con Rosa y José Manuel Broto, mi familia; con José Antonio, que me acompaña en este viaje y que viene, como yo, a rebozarse en sus recuerdos. He visto, fugazmente, a Raquél y Pilar, del Cervantes... Hoy ceno con Laura, con Plensa, con Serge-Bensimón y con Charlotte. He de ver antes a Catherine y Luc. He de volver a pasar por mi galería para ver a Fred e intentar hacer cuadrar nuestras interminables cuentas, que casi son rosarios.
Todo esto me obliga a ir con el coche de un lado a otro a través de monumentales atascos (ayer estuve, en total, cinco horas en el coche). Lo cual no me viene mal porque ya había olvidado, desde que vivo en Villamayor, que el atasco es un gran aliado de la reflexión (y por lo tanto de la teoría) y gracias a esto he ordenado algunos fantasmas, o ideas, o recuerdos, o como diablos se le quiera llamar a eso que nos pasa dentro de la cabeza por lo que nos creemos únicos y distintos a los monos. Por eso la gente que vive en las grandes ciudades se cree más lista.
He asistido a alguna exposición alternativa y he vuelto a ver lo deprimente y cutre que es la tardo-bohemia. Cuanto sufrimiento, y lo que es más grave, cuanto tiempo perdido. Cuantas vidas sin risa, sin felicidad, sin dinero, ni coche, ni domingos por la mañana, por perseguir la quimera hasta el último aliento. Todo para llenar de contenido el patético personaje romántico que imaginaron en su país y en su adolescencia. Y para que, en el mejor de los casos, algún tibio crítico institucional de su región de origen pueda escribir una bonita biografía, ,subvencionada y desde el confort de la función pública ( por supuesto con catálogo y gran exposición) ,que aliente al siguiente adolescente a volver a tirar su vida por la borda.
Me he dado una vuelta por los supermercados de las Galerías Lafayette y del Bon Marché. Son el "Palacio de Versalles" de los supermercados. El obsceno acto de nutrirse y de comprar comida aquí está elevado a fino erotismo, es como si a las merluzas de nuestro Mercado Central les pusiesen bragas de “la Perla”. Al lado de cada sección de productos alimenticios de un país, hay una pequeña barra con camareros ataviados en riguroso traje nacional donde poder degustar los productos. Allí comen, desmayadamente y sin apetito, estilosas trabajadoras de bancos cercanos y expertos en marqueting. Casi siempre son extranjeros, hijos de oligarcas de las provincias del imperio; que como han recibido una exclusiva educación: gestión de empresas, M.B.A., colegio británico más un par de idiomas, e.t.c...Vamos que gracias a que su padre se ha gastado una pasta en su formación, ahora pueden servir de “chicos de los recaos” de las multinacionales por cuatro duros. Pero ellos están encantados, apareándose entre sí tras salir a las once de la oficina, comiendo en un puto supermercado y viviendo solos en sus apartamentos de veinte metros cuadraos ( eso sí en el exclusivo sixième arondisement )

VIAJE DE VUELTA

VIAJE DE VUELTA

Agotador viaje de vuelta en coche. París, Limoges, Toulouse, St Gaudens, Viella, Barbastro, Huesca, Zaragoza: mil cien Kilómetros; once horas en el coche.
Este viaje (por aquí, o por Burdeos) lo he hecho ya cientos de veces.
Cuando se viene por el interior, como esta vez, sorprende la falta de desarrollo del sur de Francia con respecto al norte de España. Los pueblos, las carreteras, las gasolineras, los bares del lado francés son como los de aquí de hace veinte años.
Claro está, que me estoy refiriendo a una zona muy determinada de Francia: lo que ellos llaman “midi pyréneés”, nuestros vecinos franceses de arriba.
Da la impresión que quieren crear un parque temático para que los ejecutivos parisinos puedan volver a su infancia, si no, no se entiende. Pero como viajero en automóvil, después de ocho horas de transitar por estupendas autopistas, pasar a recorrer bucólicos paisajes por penosas carreteras a cuarenta por hora no deja de fastidiar. Porque cuando duelen los riñones, los ojos y el culo, lo del bucólico paisaje importa menos.
Es más razonable ir por Burdeos pero yo procuro ser cada vez un poco menos razonable, en lo que respecta a itinerarios, se entiende.

Ideas revueltas

Ideas revueltas

*Pretender hacer arte es un acto de extrema vanidad. Este hecho no soporta el más mínimo análisis, y mucho menos el auto análisis. Por esto hablar de tu propio trabajo es una de las mas duras pruebas de este oficio. Hay varios modelos de artista: el que se toma demasiado en serio a sí mismo y habla de sus obras casi en plural mayestático con un gran distanciamiento y prosapia, no le cabe la más mínima duda de que aquello es arte y así lo hace saber. Horrible. El que le habla al cuello de su camisa y hace ostentación de que sufre lo indecible. Mal. El descreído que procura ser chistoso. El peor de todos los modelos: Mi caso.

*Es susceptible de ser arte cualquier cosa que se exhiba en una galeria de arte o cualquier cosa que se mire desde una perspectiva artística.

*Leo en una entrevista a Antonio Gamoneda lo siguiente: “La poesía no es literatura. La literatura es una creación humana magnifica que reconocemos en la ficción, pero la poesía es una realidad por sí misma. En la poesía están nuestro sufrimiento y nuestro gozo, y ese vínculo vivo entre la poesía y la existencia hace que no sea ficción. Lo cual no significa que no haya poetas que se queden en la literatura, como tampoco significa que no haya poetas entre los escritores que trabajan en otros géneros”
Hace tiempo que rondaba en mi cabeza una idea similar pero no acertaba a definirla. Si, esa es la cuestión: El objeto artístico es lo contrario a la ficción. Existe por sí mismo, es capaz de comunicar verdad del mismo modo que comunica la naturaleza con la única diferencia de que es creación humana.

Fotografía y Pintura

*Lo primero que hay que decir es una humilde y evidente verdad. Vamos, una perogrullada que por evidente es a menudo olvidada: La pintura y la fotografía son dos cosas distintas. Esta ha sido una de las cuestiones recurrentes desde la aparición de la fotografía; el lápiz de la naturaleza-Fox Talbot-, la fotografía picturalista, la pintura hiperrealista de base fotográfica...
Pongamos por ejemplo al pintor más fotógrafo de todos los tiempos: Velázquez.
Las Meninas no son la misma cosa que una reproducción fotográfica de las Meninas.
Hay una intrínseca cualidad que diferencia la observación directa del cuadro de cualquier otra observación.
También es cierto, que hay otra intrínseca cualidad de la fotografía original, estoy pensando en las fotos de Andrés Serrano, por ejemplo, no son la misma cosa reproducidas que observadas en directo. Pero aún así me atrevo a afirmar que la distancia entre estas distintas impresiones es mayor en el caso de la pintura que en el caso de la fotografía.
Hay una cualidad mágica en el modo de ser de la mancha, en la armónica disposición de los colores, en la capacidad de figurar de los garabatos que acompaña al hombre desde su origen.
Hay una cualidad memorialistica en el modo de ser de la fotografía, en el modo en el que se presentan nuestros antepasados ante nuestros ojos, la boda de nuestros padres, nuestra infancia olvidada, las novias perdidas... que ha modificado sustancialmente nuestro modo de recordar.

*Pinto de foto porque no tengo, ni creo haber tenido nunca, imaginación. La única imaginación que me interesa es la infantil. Que en el fondo no es mas que la traducción del mundo que les rodea a un universo semántico propio. Hacen ostentación de su imaginación única y exclusivamente porque les hace gracia a los mayores. Y lo que ellos quieren, al igual que todos los creadores mas mayores, es hacer gracia por encima de todo. Me parece mas interesante la posición de intentar contar lo que ha pasado, lo que te preocupa, lo que has oído o te han contado; incluso lo que has soñado con insistencia. Pero lo que a mí me parece lamentable es hacer esfuerzos desde la consciencia para imaginar, con objeto de entretener a otros.
Traducir a pintura cualesquiera cosa que se pueda ver y medir, soñar y recordar incluidas las fotos claro, ha sido mi ocupación fundamental desde hace algunos años .
Quiero que cuando comience a pintar todos los datos estén ya en mi poder. Y que mi única preocupación sea hacer un cuadro con ellos.

*Hay fotos que se pueden “traducir” a pintura y otras que no.- Cuando digo pintura me refiero a un modo de hacer atemporal, por entendernos: pintura es todo modo de hacer por medio de sustancias untuosas sobre una superficie plana que figure algo mas o menos reconocible o que emocione sin figurar nada. Pintura con mayúsculas, para mí, es especialmente todo modo de hacer que más se parezca al modo de hacer de Velázquez, el pintor más fotógrafo de todos los tiempos. Su contrario sería Goya que aún siendo el que desarrolla el reportaje de guerra como denuncia su modo de hacer es mas subjetivo que objetivo. Y aquí entramos de lleno en el concepto de la distancia tan importante en fotografía como en pintura. Velázquez pinta la distancia, no opina sobre lo que ve y Goya la cercanía - juzga y toma partido. – Las fotos que generalmente no se pueden traducir a pintura son las que no se han limitado a reproducir la realidad, las que la han interpretado.

*Sé de un par de fotógrafos ciegos uno que andaba con Barceló y un amigo de Javier Baldeón: Paco Grande. Hijo de Grande Covian y primer marido de Jessica Lange,
Eugen Backar. Libro de Tomasso

*Decía Goethe”: hemos aprendido que hasta el ojo necesita de la imaginación para ver.

*Fox Talbot es el autor del primer libro que reflexiona sobre la fotografía y que reproduce fotos allá por los primeros años de la segunda mitad del siglo diecinueve.
El título: El lápiz de la naturaleza y su preocupación : el uso de la fotografía como medio artístico. Steigliz empieza con la fotografía picturalista y termina con la foto por sí misma. Asesinato de la realidad,

*Sospecho que no es ajeno al pudor de reconocer el uso de la técnica fotográfica la idea de artista como médium acuñada en el renacimiento. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos lo que los demás esperan ver en nosotros y la importancia que le dan a las reliquias que producimos, tanto económica como socialmente. Si se sospechara que se ha sido ayudado por un medio técnico-usable por todos-el valor único e inescrutable del objeto artístico podría sufrir una merma.

*Mi mayor preocupación como pintor ha sido más el “que” que el “como”. Mi modo de hacer ha consistido en atravesar largas crisis que han desembocado, casi siempre por imperativo bancario, en una nueva serie de acelerados nuevos cuadros.

*¿El mundo es por sí mismo o porque es observado?. De esta paradoja nunca nos podremos evadir los humanos. ¿No puede ser mas exacto el mundo tal y como lo ve una mosca? ¿o una ameba? ¿o como lo siente un árbol? . Esto jamás lo sabremos. Lo que podemos afirmar es que para nosotros el mundo existe en la medida en que lo observamos con los medios a nuestro alcance. En este sentido una de las particularidades de los humanos ha sido la de figurar con los medios a su alcance en cada época y en cada cultura su mundo circundante. Una de las características del desarrollo ha sido la evolución de los modos de representar y de mirar. Un modo de mirar es sin duda la fotografía.
Una de las características de la cámara fotográfica es que ve más de lo que el fotógrafo advierte. Cosa que jamás puede ocurrir en un dibujo o pintura, aquí solo habrá lo que el pintor halla visto, comprendido y traducido, por medio de su mucha o poca pericia, a pintura. Cierto es también que el espectador verá mas o menos de acuerdo a su nivel cultural, a su posición en el mundo, a su predisposición a ver. Pero no verá mas cosas de las descritas solo ampliara más o menos su significado.

*Eso de que las apariencias engañan es una falsedad. Nada engaña menos que la apariencia. Otra cosa es que la torpeza generalizada para interpretarlas sea enorme.
Nada tiene el hombre más profundo que su epidermis. Para ir mas allá hay que matar y diseccionar. Por esto el análisis raramente lleva a ningún sitio en hablando de cuestiones puramente humanas. Este, creo, es uno de los errores mas generalizados de nuestros tiempos. Es en esencia un vicio Cartesiano consecuencia de ver el mundo con los ojos de la ciencia y no con los nuestros.

*La difusión de imágenes impactantes sobre la guerra civil española es consecuencia de un avance técnico: La cámara Leica de treinta y cinco milímetros. Estas imágenes tomadas directamente en el teatro de operaciones y reproducidas profusamente en los periódicos de la época impactaron en millones de lectores de todo el mundo. Impactaron de un modo nuevo, de un modo para el que el espectador no había generado los anticuerpos culturales necesarios para observar cualquier imagen creada por el hombre.
Nadie podía dudar de su veracidad. La objetividad de un instrumento mecánico estaba fuera de toda duda. La publicidad todavía no nos había enseñado a dudar de todo.
La guerra civil española es la primera que se ve en los periódicos. La guerra de Vietnam es la primera que se ve por televisión, gracias, al igual que la anterior, al desarrollo de ligeros equipos que filmaban en soporte magnético.
Una imagen fija es una máxima o un proverbio. Una filmación es una situación que transcurre y que muta. Las fotos se miran del modo en que nuestros antepasados miraban los cuadros. Las filmaciones del modo en el que veían el teatro. Se piensa y se recuerda con imágenes y palabras. Se sueñan situaciones.
En este sentido la guerra Civil española se vio. La del Vietnam se soñó. Una tuvo como consecuencia que decenas de miles de jóvenes vinieran a combatir en las Brigadas Internacionales y la otra produjo justo lo contrario: el movimiento Hippy.



*La cámara fotográfica, para los pintores, sirve para dos cosas muy importantes: para que no se muevan los modelos y para evitar pagarles. Después servirá para reproducir las obras de los artistas modernos de las grandes urbes en revistas y que los provincianos se informen de lo que se anda haciendo.(En especial, en el caso español, si estas eran reproducidas en la revista nazi “Signal” y referenciadas como arte degenerado.).

*Ya en mi generación las revistas, la televisión, las vallas publicitarias y últimamente por medio de la impresión digital las tremendas lonas impresas que tapan púdicamente los edificios en construcción, han devaluado tremendamente la imagen capaz de figurar, de engañar el ojo o de epatar con su tamaño. Esto hasta hace no mucho tiempo debía hacerse a mano y al hacedor se le suponía popularmente un cierto talento de orden innato, dado por dios.

*Equiparar la fotografía con lo cierto, lo real, viene siendo un error muy común. El género del documental, que sería en cine el equivalente de la fotografía de reportero, de reportaje, que se usa en nuestros días como referente de lo que evidente e irrefutablemente ha ocurrido.

*La intención sería una característica común a todas las imágenes que nos acompañan desde el principio de la humanidad. Se hicieron intencionadamente los bisontes de Altamira y todas las imágenes realizadas “a mano” hasta la aparición de la fotografía.
Después en las hechas “a máquina” tampoco se podía dudar de la intencionalidad del autor desde el momento de apretar el disparador hasta el positivado hay un conjunto de acciones absolutamente intencionadas.
Pero ahora estamos asistiendo a un novísimo fenómeno, la aparición de imágenes en los medios de comunicación realizadas sin intención alguna. Me refiero a las tomadas por las cámaras de vigilancia instaladas por doquier a nuestro alrededor. Casi cada día somos filmados. En los cajeros de los Bancos, en el supermercado, en multitud de tiendas...El gran Hermano ya esta aquí. Pero aparte de este lugar común yo quiero hacer hincapié en otra cuestión.
En los últimos tiempos hemos asistido a multitud de noticias cuya imagen era la tomada por este tipo de cámaras. Estoy pensando en la del niño James Bulger mientras es raptado por otro un poco mayor que él, instantes antes de ser asesinado. En las decenas de atracos que nos enseñan en programas llamados de “impacto”. En los empleados robando en la caja. En los terroristas instantes después de dejar la bomba. El conjunto es estremecedor y sin embargo ninguna de ellas ganará el premio World Press Photo por la sencilla razón de que nadie las ha tomado. No hay intención alguna detrás. No hay autor. No hay responsable.

Encargos.

Una de las características del artista nuevo es que se auto encarga las obras. Si uno es el que piensa, otro el que dice y otro el que hace.
Estratega, táctico y ejecutor en uno.
Posiblemente esto es el origen del artista neurótico.

Fotografiar, ¿para que?

Para observar el mundo a través de los ojos de otros.

Para dejar constancia- En la policía científica-curioso eufemismo moderno-hay un departamento de fotografía

Para fabricar soportes de recuerdos.

Para hacer creíbles hechos no sucedidos

Para fijar la memoria.

Para subrayar un punto de vista.

Para marcar distancias.

Para adornar los textos

Para ser creído, para probar lo que cuentas.

En pintura, para que no se muevan los modelos y evitar pagarles.

Para matar la realidad.

Para coleccionar cosas que jamás tendremos.

Para revivir a los muertos.

Para ver la cara de bobo que teníamos en la mili.

Para que nuestros antepasados nos miren escrutantes desde su lozanía congelada.

Para sentirnos todos aristócratas rodeados de nuestra galería de ancestros.

Para hacernos pajas.

Para no tener que visitar los monumentos.

Para que los funcionarios puedan probar y hacer ostentación de su exotismo tras las vacaciones.