De lo que es y lo que parece
Lo primero felicitar al Periódico de Aragón y a José Luis Trasobares en particular, por la información publicada sobre Gran Scala. Por fin algo de periodismo en esas hojas propagandísticas impresas que veníamos comprando más por inercia que por interés en los kioscos y que llamábamos incorrectamente, por costumbre, por algo atávico, periódicos. Según lo publicado parece ser que, estamos pasando del lema multinacional “Gran Scala” al lema más agro y regional “todo a cascala”, o “anda a cascala”. Yo siempre he dicho lo mismo al respecto, incluso se me ha recriminado, por escrito (en esta misma página) y al oído (en alguna fiesta, como en la película "El padrino"), mi falta de ciega adhesión al proyecto que se deducía por lo escrito en este blog. Pero es que yo llevo más de treinta años asistiendo a eventos culturales y reconozco de un modo instintivo, epidérmico, a los cantamañanas(con perdón) del evento a cientos de metros. Es como si se me hubiese desarrollado un sexto sentido. Cuándo vi en la prensa a los máximos responsables del proyecto Gran Scala se me encendieron todas las alarmas, es decir se me erizó el vello. Pero no podía ser, tenía que ser necesariamente un prejuicio injustificado. Tenía que estar equivocado, algo habrían visto mis más altos representantes para fiarse de esos tipos. Alguna información que no se nos revelaba habrían contrastado. Algún aval deberían tener. Pues ahora resulta, según el periódico, que no. Que vieron muchos nombres rimbombantes en inglés en unos papeles y eso les bastó para montar el circo que montaron en el Pignatelli, en el salón más noble de la sede de mi gobierno. Además de todo el circo de la venta de terrenos por los monegros y toda esa vaina. Aún, a día de hoy, se sigue negociando y puede, según mis representantes los políticos regionales, que salga y que tengamos que pedir perdón el periódico y yo. Yo por mi mala fe a la hora de juzgar tan a la ligera el proyecto y a sus representantes y el periódico ya sabrá por lo qué habrá de pedir perdón. Pero es que... no lo puedo remediar, desde el principio se me han puesto los pelos como escarpias con todo este asunto y disimular, disimulo fatal. Ya perdonarán.