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pepe-cerda

Yo, y los otros yo.

“Sólo se que yo soy otro”
No me acuerdo quien lo dijo y ahora no tengo ganas de buscar, pero sé que alguien lo dijo.
Como mínimo somos tres: uno el que piensa, otro el que dice y otro el que hace. Si además, como un servidor, se tiene el vicio de pensar por escrito, ya somos cuatro. Demasiada gente para funcionar al unísono y así nos va. En cualquier caso, es mejor no darle demasiada importancia a las contradicciones, que conforme vamos avanzando en la vida se hacen grandes como catedrales. El tomarse demasiado en serio a sí mismos es la causa por la que cada vez tienen más trabajo los psicoanalistas, que no es que me parezca mal, pero yo personalmente prefiero no frecuentarlos. Hay en todo esto una pequeña trampa semántica que es el nombre. Nombrar a la enfermedad del alma es el primer paso para su diagnóstico. Por ejemplo: todos tenemos muy claro lo que era un “salido”, y quien no lo ha estado o lo está alguna vez, es más, era casi un estado juvenil y saludable; pues ahora que ya tiene nombre científico: adicto sexual, resulta que es una enfermedad y tiene tratamiento. ¡hay que joderse!.
En el caso de la salud mental (reto desde aquí a que alguien me defina que es eso de la salud mental y quien pone los límites de lo saludable dentro de nuestra cabeza) el nombre crea, a menudo, la enfermedad.
Líbreme Dios de los males del cuerpo que de los del alma ya me iré librando yo.
¡Ah!, eso de : “sólo sé que yo soy otro” lo dijo Artaud.
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11 comentarios

Elizabeth Hernández Quijano -

Hace tiempo que me diste tu dirección y no había entrado en este juego. Ahora estaré más cerca, me gusta lo que escribes. Saludos.

moncho -

Hola Pepe: Después de algún tiempo visitando el blog (y en muchas ocasiones gozando con tus escritos y con algunos de los comentarios de los visitantes) entro por primera vez inmediatamente después de haber visto las fotografías de David Nebreda… y ahora no se que decir… supongo que muy bien no debe estar, pero si lo hace por propia voluntad y no molesta a nadie… bueno, seguro que a algún bienpensante si que le molesta y le hiere.
Me doy por bienllegado y recibe un afectuoso saludo.

Luis Augusto -

Esperaremos esa "alguna vuelta" con interés.El asunto merece la pena.

pepe cerda -

Querido io:
El de Madrid se llama David Nebreda y es, como tú apuntas, el pardigma de artista que se inmola obscenamente ante el mundo.
Todo un tema.
Un día de estos le daremos alguna vuelta.

Anónimo -

Con todo, en cuanto a patologías mentales, vaya especimen que era el bueno de Artaud,...
Otro de los tópicos recalcitrantes legados por el romanticismo es el del artista maldito-loco. Este prejuicio absurdo parte de la premisa, coartada de los mediocres, de que para crear es necesario estar enfermo mental. Encontramos ejemplos de ello en la mistificación de los padecimientos del pobre Van Gogh, o llevado hasta sus últimas consecuencias en la actualidad en la obra de un pobre hombre (habitante de Madrid, y de cuyo nombre no quiero acordarme) cuya obra consiste en fotografiarse infligiéndose laceraciones o ingiriendo sus propias heces. Víctima de todo esto ha sido, también, L. M. Panero. (io)
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Nicolás -

Coincido plenamente contigo en lo de los psicólogos, psicoanalistas, "consejeros personales" y demás "terapeutas" de semejante ralea.

pepe cerda -

Rimbaud

Pepe cerdá -

Es verdad lo dijo Rimabaud, esto me pasa por citar de memoria.
Gracias.

Teresa -

jajajaj, menudo reto, esto me recuerda a aquel de : el que esté libre de culpa...
vamos, que yo pienso, como en el cuerpo, que si no duele nada, pues todo funciona, o al menos eso parece.

Anónimo -

Creo que lo llaman esquizofrenia. Desde luego, io la sufro. (io)

Anónimo -

Rimbaud
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