Blogia
pepe-cerda

De la que está cayendo...

Desde mi corto entendimiento cavilo que parece ser que todo este follón financiero que llamamos crisis ha sido consecuencia de que los bancos han prestado dinero a espuertas sin garantías. Antes de seguir quiero hacer notar una perogrullada y es esta: no han prestado su dinero sino el nuestro y sin pedirnos permiso. Resulta que esos establecimientos a dónde llevamos nuestro dinero desde nuestra niñez para ingresar en las cartillas infantiles el fruto de nuestras primeras privaciones: las monedas de la hucha, y después, de mayores, el de nuestras segundas privaciones; van y luego se lo regalan (perdón, financian, no sé en qué estaría pensando) a cuatro amiguetes facinerosos ( perdón, empresarios promotores, que no se qué me pasa hoy), que cuando no lo pueden devolver se van de rositas (perdón: a fallidos les llaman ellos). Viene a ser como si la hormiga de la fábula le entregase el grano a la cigarra para que se lo guardase para el invierno.

 

El dogma del ahorro es uno de los que más fuertemente ha calado en nuestra sociedad. El ahorro por sí mismo se ha considerado una virtud casi teologal. ¡Ahorra para el día de mañana!. Nos han dicho desde siempre nuestros mayores. Y nosotros dócilmente hemos ido llevando el dinero al banco. Entregándoselo a esos señores con corbata que nos dan un papel a cambio cuando lo ingresamos y nos cobran por guárdanoslo a “buen recaudo”. Y nosotros tan conformes. ¡Pero que gilipollas somos madre!. Segarra, el escritor catalán, le contaba a José Pla paseando por las Ramblas barcelonesas en los años treinta.

 

-¿Sabes lo que hacen los anarquistas de la C.N.T. con las cuotas de sus afiliados?

- Pues, no se...

-¡ Las ingresan en un banco!; ¡serán gilipollas!. Ja, ja, ja

 

Hoy nos desayunamos con la quiebra del Banco estadounidense Lehman Brothers que es el cuarto banco americano y fundado hace 158 años, ni más ni menos. Ahora, cuando escribo esto (nueve y media de la mañana) las bolsas se estarán desplomando con toda seguridad, y sin embargo seguro que cientos empleadas de hogar hacen cola en las sucursales de los bancos y las cajas para ingresar el dinero que le han arrancado a su salud y a su vida  sin saber que será tirado inmediatamente a la pira de la crisis, que su presidente, el de su pais, sin darle demasiada importancia,  llama crisis bancaria internacional que afecta a la desaceleración española sólo parcialmente. Vamos que no tiene de qué preocuparse, que nuestro gobierno vela por la seguridad de nuestros ahorros.

 

Pero no me hagan mucho caso que yo de esto no entiendo.

1 comentario

merinalia@gmail.com -

Tal vez el único lugar seguro para nuestro dinerillo sea debajo de una baldosa, yo voy a probar.
Aunque lo mejor para los artistas es convencer a los capitalistas que invertir en arte es una opción.
(Pepe Cerdá, me interesa contactar contigo, si puedes por favor enviame el modo de hacerlo)