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De los genios y de los organizados.

De los genios y de los organizados.

Leo la correspondencia de Juan Gris.

 

Juan Gris es un pintor que nunca me ha interesado gran cosa. Tengo más de mil publicaciones sobre artistas y ninguna de Juan Gris. Por mis manos han pasado decenas de veces en las ofertas del Vips libros sobre él y su obra y nunca me he decidido a comprarlos. Cuando veo sus cuadros me parecen picassos pasados "a limpio", me lo imagino pintándolos sacando la lengua por la comisura de los labios para no "salirse" de la pulcra raya de lapicero del dibujo previo. Le he visto siempre a través de su obra y de las lecturas de sus textos y los de sus contemporáneos como un tipo obediente y organizado; un sonriente saludador de las personas que pudiesen interesarle y extremadamente lisonjero con los podían ayudarle. He conocido a cientos como él. Se trata de un tipo de artísta muy común.

Sé que Picasso le usaba para los recados; a él le encargó que cerrase su estudio y le enviase las pinturas cuando huyó de su amante, Fernande Olivier para refugiarse con Eva Gouel en el sur de Francia, con la prohibición expresa de no dar a conocer su paradero.

 

Manolo Hugué lo detestaba por su mansedumbre y lo trataba con desdén aún viviendo ambos durante largas temporadas en el pequeño pueblo francés de Céret y siendo los dos españoles. En el libro de Pla, “La vida de Manolo”  Hugué se refiere a Gris del siguiente modo:

”Detrás de Picasso vino Juan Gris.(a Céret) Ese castellano espeso explica lo que Picasso nunca ha querido explicar. Gris tiene una disposición mental favorable a aguantar el yugo del genio ajeno-que es el ánimo que suelen tener los que no lo poseen-“

La lectura de la correspondencia y escritos de Gris no me ha hecho cambiar de opinión sobre este artista. Su actitud es muy de artista de los de ahora, muy servil: siempre atento a las opiniones de los próceres de las artes sobre su obra, siempre maniobrando para hacerse visible entre sus “mayores”, Picasso y Braque. Siempre obediente y sumiso con sus galeristas y siempre mendigando dinero.

 

Llevó, e hizo llevar a sus cercanos, una vida gris, cómo su apodo, en ralidad se llamaba José Victoriano González Pérez, siempre dependiente de la generosidad de sus marchantes y amigos. Murió pronto, a los cuarenta años.

 

El siete de febrero de 1920 le envía una carta a su marchante Khanweiler en la que le hace un boceto de su biografía. Reproduzco literalmente: “Nacido en Madrid el 23 de Marzo de 1887. Estudié un tiempo física y matemáticas. No fui a la Academia de Bellas artes sino que pasé un tiempo-menos de dos años- en el estudio de un antiguo pintor oficial, que rápidamente hizo que me disgustase la buena pintura. Llegué a París en 1906 y caí directamente en el estudio de Picasso, dónde rápidamente conocí al grupo de Apollinaire, Salmón, Max, etc...”.

 

¡Para terminarme de caer bien¡. ¿Saben de quien está hablando cuando niega a su maestro y se refiere a él como: un antiguo pintor oficial?. Pues ni más ni menos que de Don José Moreno Carbonero. Al que ni siquiera cita por su nombre para que no salga en la pequeña biografía que Kahnweiler pensaba  editar sobre sus representados. Aún a pesar de hacer que le disgustase "la buena pintura" que opone por deducción a la pintura moderna o cubista.

 

Por cierto, Don José Moreno Carbonero fue también maestro de Picasso. ¿Algo tendría el buen maestro?. ¿Vámos digo yo?.

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2 comentarios

Anónimo -

El ahora narrador, antes pintor, no ignora que el mundo lo gobierna la mentira, y la alabanza al poderoso es una de sus variantes más provechosas, si se sabe acertar en su objetivo y momento adecuados, algo que tamoco es ajeno a nuestro escribidor-pintor, y por eso lo capta tan certeramente en Juan Gris.
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LuisPi -

Pepe gracias por poner las cosas en su sitio. Sobre todo si son tan grises, como el Gris, que realmente ni ese color tenia.
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