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pepe-cerda

Tiriti, tran,tran,tran..;Tiriti, tran, tran, tran..

Lo bueno y lo malo de las cosas todas es que ya no son “lo que eran”; al tiempo que son “lo de siempre”. Por decirlo de otro modo: para que las cosas sean lo que “siempre han sido”, deben cambiar permanentemente para seguir produciendo el suficiente nivel de sorpresa imprescindible para ser vistas. Para eso se viaja, para volver eternamente al mismo sitio, en el que se estuvo. Del mismo modo que los niños quieren ser “sorprendidos” siempre por el mismo cuento, por el que ya se saben.
Por esto el hombre timorato se empeña en frenar la vida, para que no le pase nada, porque cree, estúpidamente, que así aplazará la muerte. Al contrario; el hombre impetuoso la acelera con la esperanza de correr más que ella, de no estar cuando ella se presente, y ciertamente cuando la muerte se presenta uno ya no está, pero para eso ¡no hace falta correr!.
Se trata de ir relajadamente al tran, tran, como dicen los cantaores flamencos. Tiriti, tran, tran, tran....;Tiriti, tran, tran, tran...;TIRITI, TRAN, TRAN, TRAN...;TIRITI, TRAN, TIRI TRAN..Y así hasta el amanecer con la garganta rota.
Como dice la famosa coplilla: “Cada vez que pienso que me tengo que morir, me tumbo en suelo y me jarto de dormir”
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7 comentarios

Nicolás -

Cuando mi hija era pequeña, solía tocar ese ritmo de palmas en su culo, mientras ella bailaba en mi regazo...
Supongo que ahora esto será políticamente incorrecto, abuso sexual, incesto en ciernes, etc. etc.
Y mi hija todavía me pregunta, a veces, "papá, ¿te acuerdas de cuando hacíamos el tiriti-tran-tran-tran?" y los dos echamos de menos los tiempos en los que ella podía bailar en mi regazo y mi mano abarcar su trasero.
Y la copla sigue tiritri-tran-tran-tero...¡ay! tiritran-tran-tran. Y vuelve a empezar. Y así una y otra vez. Es el sentido-significado del ritmo: poner orden en una realidad temporal infinita y, por lo tanto, inabarcable y, por lo tanto, in-ordenable en esencia, si una rutina rítmica no la ordena. Y será que esa ilusión del orden rítmico nos lleva a pensar que el ritmo siempre vuelve a empezar y que será que sí, yo no conocía el refrán de la muerte y el dormir pero me gusta, pero una posibilidad también es, ante la muerte, engancharse a un ritmo, y al culo de la persona que más ames (hija mía, tú ya sabes, al cincuenta por ciento con tu hermano) y darle al tiriti-tran-tran-tran, tiriti-tran-tran-tran...

Teresa -

tiriti tran tran te ro
tiriti tran tran tran...

Jesús Muro -

En ese sentido me identifico con el Cervantes del Quijote: el de los valores humanistas, de la búsqueda (a tientas) de la verdad, que se halla en la suma -cual mosaico- de las verdades fragmentarias repartidas por todos los personajes sin pertenecer totalmente a nadie... ¡Qué rara avis, qué extraño que esto se escribiera en España! ¡Con lo raro que es encontrar la ironía en España! ¡Qué pocos de los “celebradores oficiales” del Quijote llegan a sospechar la ironía del Quijote! Por suerte para Cervantes, él no se va a enterar de su instrumentación y entronización oficial.
Resumiendo, me alegro de leerte y te agradezco tus reflexiones, tu tono y tus puntos de vista, con los que me identifico a menudo (en especial, me llama la atención, y coincido, con no hacer tabú ni siquiera de la muerte).
Saludos cordiales, y perdona mi perorata,
Jesús
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Jesús Muro -

Es difícil encontrar puntos de vista así en España, supongo que todos nos creemos descendientes de dioses, vivimos instalados en la autosatisfecha posesión de la verdad..., pero yo, qué le vamos a hacer, supongo que nací perdedor y (a diferencia de los que con ese discurso están montados en el poder) supongo que moriré perdedor, no llego a tener certezas y, eso sí, intento no engañarme ni que me engañen -que no es tarea pequeña- y rara vez creo tener más que alguna miga de verdad. Trato de mirar, también, fuera de los estrechos límites de España (el proceso contrario se ha apoderado de los españoles, el ensimismamiento y la admiración del propio ombligo) ayuda a tener puntos de vista más plurales, relativistas e integradores.
(sigue)
Jesús

Jesús Muro -

Hola, José (me gustaría poder llamarte de forma familiar “Pepe”, pero no me voy a atribuir ese derecho que tienen tus próximos y no me corresponde):
Como digo, no tengo el gusto de conocerte personalmente ni pertenezco al mundo artístico, si bien ya me sonaba tu nombre en cuanto artista antes de asomarme a tu diario, desde hace algo de tiempo, de forma esporádica.
Después de este saludo, quiero agradecerte por tu diario (no es por hacerte la pelota, pues si el blog no me pareciera interesante no volvería a él).
Quiero subrayar que me agrada sobre todo la “filosofía” y tono de tus escritos, tu sinceridad, tu valentía al saltarte tabúes como el de la muerte, la relativización de las cosas y de uno mismo -supongo que es mucho más difícil para los artistas-, de tus puntos de vista y opiniones (esto tiene un valor mayor en un país donde la verdad de las propias convicciones sirve para "asestarla" contra los demás, con contundencia de quijada cainita.)
(sigue...)
Jesús

Anónimo -

almalé -

Y si encima ese "Tiriti, tran,tran,tran..;Tiriti, tran, tran, tran..." lo canta el maestro Rancapino, ¡Te cagas¡
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