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pepe-cerda

De los demás y de su edad

Desde la edad que me adorna la mayoría de los adultos me parecen unos niños. Esta es la señal inequívoca de que ya soy mayor. La mayoría de los ciudadanos en activo son menores que yo. Es una pura cuestión estadística.
Y muchísimo menores que yo, unos adolescentes a mis ojos, me parecen los empleados del estado para atemorizar y extorsionar: la policía y los inspectores de cualesquiera otra forma de manifestación del monstruo que nos tiene secuestrados a todos. Esto, lo de que sean unos niños, no les hace menos dañinos y peligrosos, al contrario, los hace más eficaces, pero en cuanto al respeto, aparte del que exige la consideración y la buena educación, la verdad es que merma, que ya no imponen el respeto que les tenía hace cuatro días a aquellos adultos con pistola y que representaban la ley toda.

Ahora que las fuerzas empiezan a fallar, que el tiempo se acelera, que se revisa la vida, la de hace cuatro días, cuando, como los niños adultos de ahora, me tomaba en serio.

Ahora, digo, que los niños no saben que lo son y que no hay nada más serio para ellos que el juego. Ahora en un mundo gobernado por niños que se creen importantísimos y que sólo respetan a los de mi edad si han triunfado absoluta e incontestablemente.

Ahora no se ni quien soy, ni qué quise ser de mayor, ni qué
hacer en esta guardería en la que me encuentro.

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1 comentario

Manuel Bernal -

Pepe, supongo que será por hacernos mayores. Siempre habrá un momento en nuestras vidas que nos parezcan unos mozalbetes los agentes de la seguridad, otra cosa es que se ha perdido la buena educación y el respeto ¿se podrá recuperar algún día....?
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