Blogia
pepe-cerda

Félix

Félix murió hace apenas siete días.

Hace cuatro días, unas letras en un display parpadeante, como las que anuncian la salida de los vuelos de los aeropuertos, componían su nombre y apellidos. Decían también que estaba en la sala veintitantos de un tanatorio tan feo como todos los tanatorios.

Hace tres días, una horrible máquina elevadora que emitia un pitido intermitente e impertinente, lo introdujo en un nicho del cementerio de Zaragoza.

Así es el final de casí todo el mundo.

¡Qué solos se quedan los muertos...! Dijo Bequer.

Por esto él vivió con el afán que viven los que saben lo que están haciendo.

Por esto escribió "Amarillo"

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

1 comentario

Pilar -

¿De qué color, Pepe, de qué color podríamos pintar la coraza? ¿De qué color?, tú que eres un alquimista del color, para que sea invisible, para que nadie pueda verla, que nadie sepa que estamos muertos por dentro y que no se note; que cuando te miren no sepan de tu dolor, tú que sabes tanto del color y del dolor. Dímelo, que yo también necesito una.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres