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pepe-cerda

la última mirada

La muerte toma su forma más terrible en los ojos levemente humedecidos de un ser querido que la sabe cerca al tiempo que finge que todo va bien, que no hay de qué preocuparse.

Hoy recuerdo las insustanciales y banales  últimas conversaciones que mantuve con las personas que me quisieron y que no quisieron preocuparme, o mejor dicho incomodarme, con la gravedad de su última situación.

No quisieron incomodarme por pudor, o mejor dicho por cortesía. Porque la decrepitud es vergonzante y no es un tema adecuado de conversación con una visita que amablemente va a despedirse.

Pero hoy no puedo dejar de recordar las últimas y húmedas miradas que crucé con las personas que quise y que se han ido. Hoy una punzada en el alma me ha recordado las conversaciones que mantuve con ellas, que versaron más sobre mí que sobre ellos. Hablamos de cómo me iba, de mi siguiente exposición, de dónde iba a pasar las vacaciones, de dónde había cenado la noche anterior…de nada importante.

En realidad no recuerdo haber hablado de nada importante en mi vida

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4 comentarios

toya velawsco -

Hola Pepe, te he encontrado por casualidad,, buscando referencias a Quico Rivas, que resultó ser mi consuegro. Te mando un recuerdo amarillento ya, desde la Alcarria, aunque los boxer que compartimos están ya bajo tierra. Otros les han sucedido en el cargo. Supongo que estás bien, por París o los Monegros, tanto da, que diría otro gran ausente, CJC.
Un beso lejano y nostálgico de Paco Marquina y mio, o sea, Toya Velasco. Mua.

Ramon -

Para hablar de cosas importantes te tiene que interesar lo del otro.
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Vicente -

Lo digo con el mejor sentido:
¡una calada profunda!

Pilar -

Dices que no recuerdas haber hablado de nada importante en tu vida. No, no es así. Lo que pasa Pepe, es que disfrazas mucho lo que sientes. Parece que sintieras vergüenza de mostrarte vulnerable. Sólo muestras seguridad cuando hablas de pintura, ahí todos no callamos. Poco podemos decir, sino escuchar y aprender. Pero hay otra parte de tí, que no todos conocen, en la que hay escondido un ser humano, eso humano, vulnerable y frágil, que te cuesta mostrar. Esa es la parte que más me gusta de tí.
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