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pepe-cerda

De la literatura de evasión.

Una mujer madura pertrechada con ropa y complementos de jugadora de golf se dirige a un hombre de su misma edad:

 

      -    ¿No juega usted al golf?.

-         No señora. Yo todavía follo.

 

Algo de esto pasa con la afición a la lectura. Se lee para no vivir. Para vivir los asuntos de otros como espectador. Para no correr riesgos. Para llenar las innumerables y tediosas tardes a las que nos condena el confort y el alargamiento de nuestra esperanza de vida. Para no mirarnos cara a cara a nosotros mismos.

 

Leer para evadirse, sobre todo cuando se es joven, no deja de ser una cobardía.

Nada está más sobrevalorado en nuestra cultura que la afición a la lectura.

Ni el Lute, ni el Vaquilla leían. Nadie que viva trepidantemente, lee novelas.

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10 comentarios

javier -

¡¡cuan equivocado!!
¿qué tal va el john deere?
un abrazo pepe

Eleno -

Haz caso al nombre de tu blog.
Leer sirve para construir la mente. De ahí que estemos rodeados de "solares" cerebrales vacíos.

Teresa -

Ah y yo follo y leo casi a partes iguales y tan ricamente oye!! jajaja

Teresa -

Pepe, perdón por la intromisión, pero como recuerdo que te gustaban las fotos de zgz, te dejo el enlace de mi fotolog:

http://despiertazgz.shutterchance.com/photoblog

Espero que sigas igual de grande!

un abrazo

bea -

Nunca te había leído estupideces tan gordas. Y el autor "anónimo" te da la razón como a los tontos y te llama maestro encima.
Con todos mis respetos, yo diría que no lo has entendido bien. ¿No habrás querido decir otra cosa? Como por ejemplo: Se lee "para vivir". Para vivir los asuntos de otros "como si fueran de uno". Para "atreverse" a correr riesgos.Para "iluminar" las "numerables" tediosas tardes a las que nos "condenamos nosotros mismos". Para "" mirarnos a la cara.

(No somos tan geniales ni tan originales, un poquito menos de soberbia. Casi todo lo que somos lo hemos aprendido de otros, de lo que nos han contado, de palabra o por escrito. Leer nos hace pensar, nos ayuda a soñar, nos enseña a vivir con pasión, nos hace reír, nos hace llorar, nos pone la piel de gallina, nos trae recuerdos (recordar=pasar otra vez por el corazón, dice Galeano),nos pone en movimiento. Si uno sigue en el mismo sitio cuando ha terminado un libro es que no ha leído bien o que el libro era muy malo. Uno es también lo que lee.
La cuestión está, a mi modo de ver, en las lecturas que uno elige, en cómo se lee,y en si se lee por placer verdadero o por esnobismo.
Se me ocurren miles de cosas "más sobrevaloradas en nuestra cultura que la afición a la lectura", y a tí también si dedicas dos segundos a pensarlo.
Y sigo, que has conseguido irritarme. Aun concebida en circunstancias la lectura como evasión, bienvenida sea, no seré yo quien la desprecie... Es una más de sus impagables funciones. A lo mejor tú eres tan fuerte y tan machote que te enfrentas a la vida a pecho descubierto, sin anestesia. No me considero yo tan valiente como para renunciar a evadirme a ratos de una realidad que no siempre me gusta, leyendo o de cualquier otra forma, que cada uno se evade como puede.
Y eso de vivir "trepidantemente", ¿de qué va? ¿Das por hecho que es algo bueno en sí mismo? ¿Está reñida la pasión con el sosiego?

En fin, que lo único que se salva es el chiste del golf, ese sí...
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xime -

Yo era una niña muy lectora, devoraba libros. Y a partir de los trece o catorce dejé de leer, y eso siempre me penaba. Cómo era que había dejado un hábito tan bueno. Y mira por dónde va a resultar que era porque estaba aprendiendo a vivir. Aunque igual era porque tenía una amiga que me contaba unas historias de sus compañeros, de su familia, de lo que ella leía...que superaban con creces lo que me decían los libros. Hace poco me crucé con uno de esos amigos de los que ella me hablaba, y que yo jamás conocí, salvo por foto, y lo miré y le dediqué una sonrisa de oreja a oreja que aún debe estar preguntándose quién era esa loca que lo miraba así...
Ahora a mis cuarenta ya he vuelto a retomar mi sana afición lectora, y espero que eso no signifique que he dejado de vivir.

taxidermista -

esto es lo que comente en el blog de un amigo cuando se trato el mismo tema:

"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que solo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.

Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado....

Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito....

Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido....

Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.

Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!"
Michael Ende - La Historia Interminable

cuando se lee se renuncia a un tiempo de tu vida para mirar en las vida, el las mentes de otros hombres, para adentrarse en su mundo, ese tiempo no lo puedes recuperar, pero tampoco el que pierdes por cada cigarrillo que fumas, o por cada fiesta a la que vas, pero n o pienses por ello que es tiempo perdido esas mentiras son tan ciertas para los que las vivieron como la realidad lo fue para quien nunca leyo un libro, cada uno se arriesga a perder algo, a sacrificarlo por su pasion, no se debe juzgar que los que viven locamente arriesgan menos, los que se nutren de esa mentira corren quizas un riesgo mayor y mas sutil el de olvidar como salir de ella, el de convertirse en locos quijotes incàpaces de ver su verdad fuera de un libro.

carmen -

Hombre,todo llevado a un extremo ...¡Pero leer es un placer! .Saludos

Puri -

Tienes razón, los lectores somos unos asquerosos cobardes... Y unos soñadores empedernidos. Nos emborrachamos de letras para evadirnos de la realidad. Y ya te has enganchado, es difícil dejarlo

Anónimo -

Completamente de acuerdo contigo maestro.La vida es para vivirla.
Muchas gracias por prestarnos los caballitos, son guapisímos con un poco de luz quedaron genial.
Nos vemos en un café
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