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pepe-cerda

De lo que fue y de como nos lo contamos.

Últimamente me preocupa mucho la memoria.

No porque me falte sino por su falta de exactitud al traerme los recuerdos. La memoria nos trae una versión de los hechos acontecidos en nuestra vida que a veces no coincide exactamente con lo que pasó sino con la versión que nosotros guardamos en aquél momento. Versión influida por nuestras circunstancias, anhelos, amores y odios. Es evidente que nuestra mirada es, y fue, parcial e interesada.

Añadido a este asunto de la inexactitud al recordar está otro más grave y es la deformación o directamente: la auto mentira.  Al contar a los demás nuestra vida procuramos que quede amena y chispeante por lo qué nos vemos obligados a “cargar las tintas” en algunas cuestiones, exagerar en otras y a omitir las inconfesables y vergonzantes.

Cuando contamos varias veces como fue ya no recordamos lo que ocurrió en realidad sino nuestro discurso de los hechos. A medida que van pasando los años resulta que lo que recordamos no es nuestra vida sino la retahíla de versiones que hemos contado a los demás y a nosotros mismos.

Por esto hace un tiempo que escribo pequeñas fichas sobre lo que fue procurando ser exacto.

Debe de ser una cuestión de la madurez.

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