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Dos provincianos...

Dos provincianos... Hay dos pintores “de provincias” que me nutren cuando ya no sé por donde seguir, cuando a base de poner en duda todo lo que uno es, o cree ser, ya no sé si soy o sueño ser. Uno de estos pintores refleja el tormento de ser de aquí y pintar aquí, el otro la serena templanza amarga de los bellos siglos que ornan su ciudad. Ambos son contemporáneos, el uno nació en 1879 y el otro en 1890. Para morir uno eligió el año de mi nacimiento, 1961 y el otro lo hizo tres años más tarde, en 1964. Los dos vivieron la práctica totalidad de sus vidas en las provincias que les vieron nacer. Zaragoza y Bolonia. Me estoy refiriendo a dos pintores, que para mí son casi la misma cosa, el mismo afán pictórico y solitario. Me refiero a Giorgio Morandi y a Francisco Marín Bagüés.
La diferencia existente entre ellos es más climática que conceptual. (No, mi querido lector no se lleve las manos a la cabeza todavía. Creo no haber perdido el juicio). Que el uno pintara baturros y retratos; y el otro tarros y botellas, no deja de ser anecdótico para lo que quiero expresar. Lo que les unía era el vómito que surge de las tripas y que hace que la pintura sea todo aquello que ellos garabatean y embadurnan. Esta particularidad, rara vez la suelen ver los historiadores y críticos de arte, tan atentos siempre a las fechas y la iconografía (aunque esta sea abstracta, que ellos tienen ese poder de concretizar lo informe), pero rara vez tienen el don de sentir la pintura, independientemente de cómo esta se manifieste, ya sea retratando a Hitler o a Warhol. Yo por amar la pintura, gusto de acariciar los rótulos hechos a mano, cada vez más escasos, pero lo mío ya no tiene remedio. Reconozco al “pintor” aunque sólo haya hecho una greca copiada de un catálogo.
Y eso es lo que les une a mis dos maestros provincianos antes que nada. Después, su circunstancia de pintores pintando para el mundo desde la casa vivida de los padres, sin haber acometido la tarea del héroe, salvo en pequeñas salidas con billete de vuelta, recibiendo noticia de éxitos y acontecimientos artísticos que siempre tenían lugar en París y en Nueva York. Y ellos paseando absortos por las calles mil y una veces transitadas, saludando desganados a los burgueses una y mil veces saludados, sabiéndose menospreciados por no haberse ido, por haberse quedado con ellos y ser distinto.
Cierto es que Morandi conoció el “éxito internacional” al final de sus días y que nuestro Marín Bagüés aún lo espera. Pero yo siento algo muy parecido cuando miro sus cuadros.
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7 comentarios

Anónimo -

Ilustración contra barbarie. Esta es nuestra guerra, y tenemos que ganarla.
(io)

Anónimo -

7j

Del blog de Arcadi:
"...what ever they do it is our determination that they'll never succeed to destroy...".

Hoy me asalta el recuerdo de ceniza de la ciudad herida, el silencio desesperado de las calles de Madrid, el eco de la barbarie que se repite, la cosmética censura iconográfica y las ominosas previsiones del recuento de cadáveres.

Anónimo -

"I can't believe the news today
I can't close my eyes and make it go away.
How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight.

Broken bottles under children's feet
Bodies strewn across the dead-end street.
But I won't heed the battle call
It puts my back up, puts my back up against the wall.

Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Oh, let's go.

And the battle's just begun
There's many lost, but tell me who has won?
The trenches dug within our hearts
And mothers, children, brothers, sisters
Torn apart.

Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.

How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.

Wipe the tears from your eyes
Wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your bloodshot eyes.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.

And it's true we are immune
When fact is fiction and TV reality.
And today the millions cry
We eat and drink while tomorrow they die.

The real battle just begun
To claim the victory Jesus won
On...

Sunday, bloody Sunday
Sunday, bloody Sunday.."

U2(WAR)

(io)
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Anónimo -

A Diógenes, el del cubo:

"Vaya por delante que no sé nada de pintura."

Aserto absurdo por sí mismo, contradicho por sus felices observaciones sobre la intersticial sensualidad de Morandi o la pertinencia de recuperar el arte de mirar en la vacuidad industrial de la cultura-espectáculo. Eso sí, lo de la "contrainte/limitación" ya se me escapa. Jozú qué nivelón tamosalcanzando.

(io)

Pepe Cerdá -

Estimado Diógenes:
Marin Bagüés es la desgracia, la incomprensión, la falta de suerte. Sus cuadros están, en su gran mayoría en los fondos del Museo de Zaragoza, del que fue empleado y en cuyas buhardillas estaba su estudio. También se conservan algunos, fundamentalmente retratos, en la universidad de Zaragoza y en el Ayuntamiento. En este hay dos estupendos retratos de Franco, que ahora andan debidamente censurados. Recientemente ha sido publicado un libro sobre él, escrito por el profesor: Manuel García Guatas y publicado por la C.A.I. en su colección; Mariano Pano Y Ruata, titulado: “Francisco Marín Bagüés. Su tiempo y su ciudad”. También hay un catálogo de la exposición conmemorativa que con motivo del centenario de su nacimiento se le hizo en el Palacio de la Lonja, del Ayuntamiento de Zaragoza en 1979. Pero ninguna de estas publicaciones, aún siendo esfuerzos notables, le hacen justicia por la escasa calidad de las reproducciones de sus cuadros. Algo que le persigue como una maldición, en otros catálogos colectivos que conservo y en los que él está representado, sus cuadros siempre están mal fotografiados, o mal iluminados.
Otra de sus desgracias es que no hay prácticamente obra suya en el mercado, por lo que la rentabilidad que supondría recuperar su figura es escasa.

El-polemista-antes-llamado-diógenes -

----Morandi----

Temo haber sido injusto (mal vicio el de simplificar) con el personaje Morandi. El pintor siempre me ha impresionado. De hecho, desde que lo descubrí, siempre recomiendo a los amigos que viajan al norte de Italia que se acerquen a Bolonia (una ciudad que me gusta menos que a algunos de los amigos de usted) para visitar el museo Morandi. Vaya por delante que no sé nada de pintura. Pero me impresiona, por ejemplo, la temprana clarividencia del pintor, cuya “paleta” quedó definida desde las primeras obras de juventud (de acuerdo, basta recorrer la Emilia-Romagna para comprender de dónde proceden sus colores); me impresiona la lucidez, o la demencia, de alguien capaz de entregar su vida a una tarea tan ínfima, o hercúlea, capaz de concentrar su mirada en los objetos más humildes, sans histoire, y todo, tal vez, para no distraerse ni distraernos de lo esencial. No sé qué le parecerá a usted, yo creo que el boloñés, lejos de ser el místico que algunos pretenden, es un materialista en el sentido clásico. Morandi trabaja exclusivamente con los medios de la pintura, con su materia: formas, color, luz. Ninguna referencia narrativa, ninguna veleidad “escolástica”, ninguna estridencia. Cuadro a cuadro, va proponiendo un recorrido no exento de emoción ni sensualidad (ahora no se me ocurre otra palabra: véanse los espacios intersticiales de sus composiciones) que nos sitúa, al menos, ante dos reflexiones: una sobre el “arte de mirar”, esa facultad perdida a golpe de anuncio publicitario y, sobre todo, a base de dejar que otros nos digan lo que hay que mirar o nos expliquen lo que estamos viendo; otra sobre la libertad que encierra el comercio (auto impuesto) con la contrainte/limitación.

----Reconozco al “pintor” aunque sólo haya hecho una greca copiada de un catálogo----

Platón honraba en su "Ión" a Tínico de Calcis, un poeta menor, por haber sido capaz de escribir el poema más hermoso. Para el filósofo, un solo poema valía la inmortalidad. Eso creo: un solo poema, un cuadro, bastan para “justificar” una existencia (digámoslo así).

----Marín Bagüés----

Disculpe usted, pero no sé quién es. Me gustaría ver algo suyo: ¿alguna pista?

Un saludo.

Anónimo -

Sinceridad impagable de la mirada excéntrica por provinciana, tan pertinente en estos tiempos que corren.
Indiferencia supina hacia los conceptos de "éxito" o "reconocimiento" (también hacia el dinero, por cierto, querido Pepe), insobornable compromiso ético con la propia estética.

Temblor de la mirada reincidente posada sobre delicuescentes bodegones-pretexto en MORANDI; compulsiva búsqueda del imposible desvelamiento de lo visible en GIACOMETTI; silenciosa destilación del magma pictórico en el BRAQUE de postguerra; fantasmal figuración gris-plomiza en AGUAYO.

Pintores excéntricos, siempre vivos.

(io)
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