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pepe-cerda

El futuro ya no es lo que era.

La desesperanza consiste en creer que el futuro será peor que el presente y tiene como consecuencia principal la mirada hacia atrás. Son los ancianos, a los que no les queda ya casi vida, los que viven de recuerdos. Por el contrario la esperanza es patrimonio de los jóvenes y su alimento principal es la utopía. Son los jóvenes los que anhelan hacer realidad sus sueños. Sólo la persecución infatigable de la utopia nos permite vivir felices. Por esto el cristianismo nos dice que hay vida después de la muerte: para mantenernos ilusionados hasta el último instante. Perdónenme esta perogrullada inicial que creo necesaria para explicar el momento político actual.

Es sintomático que un gobierno de izquierdas, un gobierno que cree en el progreso como dogma, esté empeñado en mirar hacia atrás del modo en el que este nuestro lo está haciendo. Generalmente, cuando se mira hacia atrás es porque no gusta lo que se ve delante. Del mismo modo que las parejas en fase terminal se reprochan asuntos ocurridos en el pasado, nuestros partidos mayoritarios andan discutiendo sobre cuestiones acaecidas hace decenios. Viene a ser como si en el puente de mando del Titanic viendo ya que el choque contra el iceberg es inminente comenzasen a reprocharse mutuamente entre los oficiales sobre quien fue el culpable de elegir el rumbo que les llevaba al inexorable desastre.

Leí una frase (hace ya algún decenio) en un libro de Juan Cueto que se titulaba“Mitologías de la modernidad”que decía así: “Lo malo del futuro es que ya no es lo que era”.  Este es a mi juicio el meollo de la cuestión. La sociedad del analgésico y del confort no puede aceptar la inminencia de malos tiempos. Nuestros políticos, ocupadísimos en hacer permanente campaña electoral en lugar de gobernar, no tienen ni la capacidad, ni el interés, ni la competencia, ni la posibilad de convertirse en verdaderos estadistas que es lo que ahora necesitamos. Por eso impostan la voz, como los adolescentes para parecer adultos, para intentar disimular que no tienen ni idea de cómo salir de esta.

¡Que Dios nos coja confesaos!

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1 comentario

marideliwes -

Ya me había hablado la Lola de ti, ya. Angelamaría qué verbo.
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