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Resumen

08/10/2007

De la pasión, la razón y la norma.

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Mi amigo Mayayo estudió aparejadores en Burgos en los años setenta. Su compañero de pupitre y delegado de curso era Sergio ( que más tarde se haría famoso como cantante con el grupo Mocedades y después a dúo con su señora Estíbaliz).

En aquél Burgos tardo franquista y gris Mayayo (al tiempo que rasgaba la guitarra con su amigo Sergio) aprendió a domesticar sus emociones. La pasión debía de ser controlada por la razón. Sólo así, como subordinada, podía aceptarse. Y por encima de la razón y la pasión lo único inviolable: la norma, la ley. El recto proceder era lo importante.

 

Esto, parece que marcó a Mayayo y a Sergio para siempre.

 

Sergio siguiendo esta doctrina consiguió triunfar cantando a coro con su propia familia. Y más tarde, cuando se separó del grupo,  triunfó con la persona más inaudita para conseguirlo, sobre todo por segunda vez: ¡con su propia mujer!.

 

A Mayayo las enseñanzas burgalesas le afloran sobre todo cuando se enamora. Mayayo se enamora como es debido, es decir: perdida e unilateralmente. Esto le ha causado no pocos problemas ya que como no sabe mentir, ni puede actuar de un modo torticero, su modus operandi no suele ser comprendido ni por la persona amada, ni por su entorno, ni por nadie, salvo por él y por los que le queremos. Por ejemplo: hace una década se solía enamorar de la alumna más guapa de la Escuela de Artes de la que era ( y es, pero ahora ya le pasa menos) profesor.

 

La original estrategia de actuación tenía tres pasos, que por insólitos no me resisto a contar:

 

El primero consistía en advertir al novio de la muchacha de sus sentimientos y decirle que lo sentía, pero que terminaría por comprenderlo. El segundo;  en hablar con el padre de la joven y sincerarse con él, y contarle que aún a pesar de la diferencia de edad su amor era sincero y que cosas más raras se habían visto. Y el tercero, y definitivo, era acercarse a la elegida y proponerle tomar un café. Pero, claro, la chica después de la bronca que había tenido con el novio y el disgusto morrocotudo que se habían llevado sus padres por el recto proceder de Mayayo, le decía que se metiera el café por la vena, o por dónde le cupiese, y le mandaba a freír espárragos, y de este modo tan abrupto terminaba la historia de amor. Pero por lo menos Mayayo se quedaba con la conciencia tranquila, ya que había actuado correctamente, como debe ser.

 

 Y es que esa técnica burgalesa de supeditarlo todo a la norma no sé si es muy aconsejable. Por muy bien que le haya ido a Sergio (el de Estíbaliz, claro).
08/10/2007 13:41. Autor: pepe-cerda. #. Hay 1 comentario.

11/10/2007

Del último pícaro.

Tengo un amigo, que ahora roza los sesenta, del que puedo contar decenas de sucedidos que ustedes no se creerían por lo fantásticos e inauditos que son. No me los creería ni yo si me los contaran y no hubiese sido testigo directo de alguno de ellos. Mi amigo es un hombre de otra época, es uno de los últimos pícaros de los que abundaron en España en el siglo de oro y de los que han sobrevivido hasta hace unos lustros algunos buenos ejemplares. Son los que manejaban “el viejo y gracioso arte de soltar la prosa y guardar la mosca”tal y como nos contó Quevedo. Mi amigo, como es de ley, siempre va impecablemente vestido y nada de su aspecto puede hacer suponer que es prácticamente un indigente. Es zalamero con las damas, en su justa medida, y habilísimo conversador con los caballeros. Tiene una voz grave de la que se podría vivir. Cualquiera de las habilidades desarrolladas por mi amigo es en sí misma un oficio de alta cualificación, pero, no obstante, jamás ha tenido un trabajo, ni ha hecho nada para tenerlo y cuando se lo han ofrecido lo ha rechazado, no obstante siempre se las ha arreglado para vivir con cierto aparente desahogo. Es, en el sentido que lo dicen, aquí en Villamayor: un artista.

 

Una de sus mejores obras de arte, o performances como las llaman ahora, tuvo lugar en Madrid allá por los ochenta. Aquél día, andábamos él (que andaría entonces por la cuarentena), y yo (de veintitantos) sin un duro en la anochecida madrileña, cerca de Azka (el complejo de edificios de la Castellana que entonces se acababan de terminar). En los bajos de uno de los edificios mi amigo vio una marisquería que tenía toda la pinta, como todo lo demás, de estar recién inaugurada y en estas me preguntó:

 

-¿Tienes hambre?.

-Hombre pues sí.

-Vamos a entrar aquí.

-¿Aquí, en la marisquería?. Oye, que yo no llevo un duro.

-No te preocupes.

 

Y le seguí, como siempre le seguía, entre temeroso y expectante ante lo que seguro iba a ocurrir y no me quería perder: una de las suyas. Nos acomodamos en una mesa y una camarera solícita y vestida como de traje regional, sin región concreta, nos atiendió. Mi amigo comienza a pedir:

 

 -Nos vas a sacar unas almejas, mmmm...unas navajas...¿la gamba es de Huelva?, ¿sí?.      Pues entonces unas gambas, trescientos gramos de percebes, una docena de ostras y un par de troncos de merluza a la gallega y para beber: un Marques de Riscal blanco.

 

Nos empiezan a servir lo que hemos pedido. Primero las almejas y las ostras. Mi amigo se mete la primera almeja en la boca, la saborea y exclama dirigiéndose a la camarera.

 

-Señorita, por favor. Casi seguro que esta almeja ha sido pescada más allá de la raya del Cantábrico, puesto que su untuoso sabor la diferencia de la almeja más cercana a la costa y de aguas menos frías. ¿No es así?.

-Mire. No sé. Yo llevo sólo dos días trabajando aquí y no entiendo mucho...

-Permítame que me presente: Soy Luis Gutiérrez, mayorista de pescao de Merca Madrid y tengo por costumbre probar los nuevos establecimientos con mi representante...Por cierto ¿está el dueño?.

-Sí, Don Manuel, está en la caja registradora.

-Dígale que venga.

 

La señorita vestida de etiqueta de botella de anís se dirige hacia el dueño y le informa de quienes somos. Al rato viene el dueño a saludarnos. Mi amigo se levanta y repite la perolata:

 

 -Soy Luis Gutiérrez, mayorista de pescao de Merca Madrid mi empresa se llama Pescatrans. S.L. y tengo por costumbre probar los nuevos establecimientos restaurantes de nivel especializados en pescado que se montan en Madrid. Porque claro, una tasca de estas que montan ahora, de las que venden queso y jamón, la monta cualquiera. Pero una Marisquería...¡Eso son, palabras mayores!. Cada día hay que abrir con un millón de pesetas en género que si no se vende hay que tirarlo, y claro hay que saber comprar muy bien y hacerse con una buena clientela, cosa nada fácil.

 -Pues, muchas gracias...

 

Balbuceó , algo confundido, el dueño. Mi amigo dirigiéndose a mí dice:

 

-Dale una tarjeta de nuestra empresa a Don Manuel, que yo no llevo ninguna encima.

Ante mi cara de agobio, continua diciendo:

-¡No me jodas que no llevas ninguna!. Es que es la hostia. Vaya director comercial de habas. Mañana hablamos en la oficina.

 

Dirigiéndose al dueño:

 

-Disculpe, ya ve usted...En fin. ¿Puedo hablar por teléfono?

-Sí claro.

 

El dueño le pide a la del traje regional un teléfono de los inalámbricos que había entonces ( nadie tenía aún móvil). Al minuto aparece la camarera con un teléfono con forma de góndola. Mi amigo marca un número y comienza la siguiente conversación:

 

-Mari Pili, disculpe que le moleste a estas horas. ¿Cómo ha venido hoy el rodaballo?. Bien.

 

Tapando con una mano el auricular del teléfono le pregunta al dueño.

 

-¿Gasta usted rodaballo?

-Sí. Pero ya me lo sirve pescados Jomar. Gracias.

-Ya, pescados Jomar tiene muy buen pescado, pero el nuestro es otra cosa. Es solamente que me gustaría tener un detalle con usted, sin compromiso alguno por su parte, claro está. Además es una forma de apoyar su iniciativa de montar la marisquería. Déjeme usted que le regale un surtido de nuestros productos para que nos conozca.

Yo asistía entre atónito y muerto de miedo el espectáculo. Mi amigo vuelve a hablar por el teléfono con su supuesta secretaria que en realidad era la información horaria o algo similar.

 

 -Mari Pili, sí. Disculpe. Tome nota. Media docena de rodaballos..., sí..., eso...Gamba de Huelva, sí...Gambón, eso...Pero de los gordos, efectivamente...sí una caja. Eso, los mande a Capitán Haya 256, sí, en Azka, eso es...Marisquería la gamba viajera. Eso. Muchas gracias.

 

Cuelga el teléfono y continua charlando con el dueño.

 

-Ya está. Mañana lo tiene usted aquí al medio día.

 

El dueño un poco azorado se retira tras agradecerle el regalo. Continuamos la cena y a los postres mi amigo pide la cuenta. La del traje regional nos dice.

 

-Ha dicho don Manuel que están ustedes invitados.

 

Yo sentí un alivio indescriptible ya que la tensión de la situación apenas me había permitido engullir nada. Casi sin darme cuenta ya tenía el abrigo puesto y me dirigía a marchas forzadas hacía la puerta, quería salir de allí cuanto antes, al tiempo que le agradecía a Dios que todo hubiese salido bien. En estas estaba cuando oigo decir a mi amigo:

 

-De eso nada. No acepto su invitación. Insisto en pagar.

 

Yo ya tenía un pie en la calle y no podía creer lo que estaba oyendo. ¡Se estaba adornado, como los matadores de toros!

 

El dueño que se acerca y dice:

 

-Pero hombre por Dios que me va a deber. Permítame, por favor invitarles.

-Me siento incomodo. No he hecho el pedido para que nos invite...

-Es más. Si ustedes no tienen prisa me gustaría compartir una botella de Champagne.

-Esta bien Se la acepto.

 

Vuelta a la mesa. A quitarme el abrigo. A elegir un habano que nos sacó la del traje regional. Abrazos fraternales del dueño a nuestra partida con sendos habanos en la boca.

Y hasta hoy, que seguro que aún cuenta el pobre dueño del establecimiento cómo dos pícaros (mejor dicho uno, que yo no hice más que de pasmarote o don Tancredo) le hurtaron una cena de forma magistral.

 

       
11/10/2007 23:45. Autor: pepe-cerda. #. Hay 2 comentarios.

15/10/2007

De los otros.

Se ha de procurar no evaluar a las personas adultas por lo que dicen ser, ni por su relevancia social o económica, ni por su aspecto, sino por lo que desearon y no consiguieron. Esa es su esencia, la caldera que nunca se apaga.

Lo que modifica  realmente el modo de ser, lo que condiciona casi todas las acciones humanas es la frustración y el escarmiento. Es más, modifica hasta nuestro código genético. Los seres vivos han evolucionado y desarrollado unas extremidades u otras en función de la necesidad y del fracaso o éxito en su uso. Así durante milenios los toros han desarrollado cuernos para defenderse y nosotros hemos aprendido a caminar erguidos para tener más perspectiva y estar más atentos ante los peligros. Los especimenes que han ido sucumbiendo sin descendencia, y que por lo tanto no han servido a la mutación, son los no escarmentados, los que no pudieron transmitir la información de lo peligroso, de lo letal.

Por eso es importante beber alcohol, y salir por la noche, y fumar y consumir en compañía todos los lenitivos necesarios para la comunión con el otro. Para que el otro confiese en la confidencia que da la noche y los bares que nunca cierran, que es lo que quiso y no pudo.

Es entonces cuando la comunicación es posible, cuando se puede hablar de verdad.

Lo que ocurre es que casi nadie quiere hablar de verdad, sólo quieren presumir ante cualquiera de lo que no son.
15/10/2007 12:28. Autor: pepe-cerda. #. Hay 2 comentarios.

22/10/2007

Conexión espacio-temporal.

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Los teléfonos móviles pueden ser artilugios capaces de modificar la percepción del tiempo y el espacio que tengan dos interlocutores. Cosa que no es de extrañar ya que, al fin y al cabo, el tiempo y el espacio tan sólo son dos ilusiones humanas según dicen los últimos físicos teóricos. Yo, sin ir más lejos, hace un tiempo experimenté una extraña comunicación a través del móvil, con una alteración espacio temporal muy importante, que, como viene al caso para ilustrar eso de la relatividad, voy a pasar a narrarles.

Era el dos mil dos, por enero. Yo andaba exponiendo en Madrid en el Círculo de Bellas Artes y una enorme banderola con mi nombre anunciaba la exposición en la fachada del Círculo que da a la calle de Alcalá. Paseando por el barrio de Chueca me sonó el móvil:

       -   Tiriríng, tiririring; tito tito tiiiiii. Tiriring, tiriring; tito tito tiiiii…. 

      -    Dígame.

      -    Eres Pepe Cerdá.

-         Sí, sí, dígame.

-         ¿Pero... Pepe Cerdá de Zaragoza?

-         Sí, el mismo.

-         Ay, Dios mío... No te puedes ni imaginar quien soy..

 

Mi interlocutora tenía una voz femenina ronca, profunda, y sonora, como de fumadora de treinta y muchos...

 

-         Pues ahora mismo no caigo...

 

Balbucee yo poniendo en marcha el buscador de timbres de voz  del disco duro de mi cerebro. Ella poniendo esa voz que ponen ellas para pasar por debajo de las puertas y helarte el alma de paso me dijo.

 

-         Soy...

 

Dejó que transcurriesen unos interminables segundos que aumentaron extraordinariamente mi nerviosismo.

 

-         Soy..., ¡Teresa!.

 

Estaba claro que esperaba una reacción equivalente al énfasis con el que había pronunciado su nombre. Pero para eso tenía que saber con quien estaba hablando. Y yo en Babia. El buscador de mi cerebro iba a la máxima potencia, esta vez buscando un nombre y un timbre de voz que casara con el que estaba oyendo. Intenté ganar tiempo y conseguir alguna información más para conseguir identificarla.

 

-         Teresa que alegría... ¿Qué es de tu vida?.

 

Dije sin la convicción necesaria. Note que ella esperaba un desmayo por mi parte, o, como, mínimo una estupefacción que debería ser evidente por el tono de mi voz.

                   

-         Ya no sabes ni quien soy. Eres un cerdo, me has olvidado. Todos estos años en Estados Unidos mi vida tenia sentido por que sabía que algún día te volvería a ver. Pensaba en ti cada día, cada noche...Y ahora, noto que a ti te da igual...Que no soy nada para ti.

 

Dijo sollozante. El disco duro de mi cabeza iba a estallar, ahora buscaba desesperadamente las Teresas de Estados Unidos...

 

-         Pero Teresita, cariño mío, como te voy a olvidar...

 

Me oí decir, aterrado, sabiendo que me estaba metiendo en un jardín...Ella recuperando un poco la calma y por cambiar de tema me dijo.

 

-         ¿Aún haces chistes?

 

Y entonces se me abrió el cielo y comprendí súbitamente qué estaba pasando. Yo no había hecho un chiste en mi vida. El de los chistes, el que estuvo más de veinte años dibujando un chiste diario para los periódicos de la época,  era mi...¡padre!;  que se llama.., mejor dicho, que yo me llamo como él, bueno ya me entienden que me estoy haciendo un lio: Pepe Cerdá. ¡Resultó que estaba hablando con una presunta amante de mi padre...! ¿Cómo salía yo ahora del empandullo en el que andaba metido?. Pensé, que en las situaciones desesperadas, como esta, las acciones más arriesgadas, simples y directas, son las más aconsejables. Decidí ir directamente al grano, acabar con el equívoco cuanto antes y aclarar la situación.

 

-         Discúlpeme Usted, Señora. Pero creo que se equivoca. Usted cree que está hablando con José Cerdá Udina y no es así;  yo soy su hijo, José Cerdá Escar.

 

Larguísimo silencio. Temí que fuese a colgar. Pero al rato comenzó a explicarse balbuceante.

 

-         Hay hijo mío que vergüenza. ¿Aún vive tu Padre?

-         Sí señora.

-         ¿Podrás darle mi teléfono?. Me gustaría mucho saber de él.

-         Sí, claro. Ya me hago cargo...

 

Después me contó como tras el amor imposible vivido con mi progenitor y despechada se casó con un americano de la Base de Zaragoza, más por poner tierra de por medio que por otra cosa. Como, tras unos larguísimos e interminables lustros en un pueblo de Tejas había enviudado ( no me dijo que “por fin” pero se deducía por el tono) y que sin perder un minuto lo había vendido todo y se había vuelto a España. Se acababa de instalar provisionalmente en Madrid, cuando paseando por la Gran Vía, al llegar a la calle de Alcalá vio la enorme banderola con mi nombre, bueno para ella con el nombre de mi padre. Me contó, también, como entró, para cerciorarse, en la sala de exposiciones y preguntó si el pintor era de Zaragoza. “Si, señora, sí. Es maño” . “No hay duda, pensó, es él”. Volvió a preguntar al conserje “No tendrá su teléfono”. Y se lo dio.

 

Llamé a mi padre para prevenirle de la que se le venía encima...

   

-         ¡Coño!, Teresita...

-         Sí, esa.

-         ¿Y dices que le has dado mi teléfono..?

-         Pues sí.

 

Respondí temeroso de haberla fastidiao, pero su respuesta me sacó de dudas. Con voz de camarada me dijo:

 

       - Has hecho bien hijo mío.

22/10/2007 10:27. Autor: pepe-cerda. #. Hay 3 comentarios.

28/10/2007

De la antimodernidad y de pintar la historia.

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Hace ya mucho tiempo que he venido defendiendo la tesis de que la idea de progreso no es aplicable a las artes ni a las cosas de “la piel pa dentro”, ni a nada humano en general. Ciorán ya lo decía: ”La idea de progreso deshonra la inteligencia”. Los que me conocen lo saben, los que no me conocen y me leen en este blog, también. Lo mismo ocurre con la defensa por mi parte, de la tan denostada por la modernidad pintura de historia o cuadros historicistas, que han sido prestados por media España, sin que les importase mucho a los responsables de la primera pinacoteca del país ni a las voces críticas de la modernidad, para decorar Gobiernos Civiles y Ayuntamientos de provincias, y que ahora están de vuelta en Madrid para inaugurar la ampliación del Museo del Prado y seguro que se van a inventar alguna treta para que no vuelvan.

Pues bien, ahora resulta que ambas posturas se han puesto súbitamente de moda. La primera idea es la tesis principal del libro de Antoine Compagnon titulado los antimodernos y editado en España por el Acantilado, editorial que no ha publicado ni un solo libro malo desde que existe, la segunda como consecuencia de la remodelación del Prado, obra de ese cura seglar que hace ostentación de su autoritarismo estético disfrazándolo de humildad y que goza del mayor consenso político en los últimos tiempos: Rafael Moneo. El nuevo Casón del buen retiro se abre esta semana y ya he leído una veintena de artículos pidiendo la revisión del modo de mirar la Pintura de Historia. Vamos, como se dice vulgarmente, perdonándoles la vida.

En los Antimodernos Compagnon nos habla de la “Revolución Contraria”, que aquí se llama involución, pero como suena muy feo evita la palabra; o de “Oligarquía de la inteligencia” por no hablar de elitismos. De la “sociedad contra el individuo” característica esencial de la modernidad, a mi juicio; y de la venta por los colosales medios de comunicación actuales de la “víctima como verdugo” y al revés. En líneas generales excelente libro.

 

Lo que más me fastidia es tener que aguantar la enorme pedantería con que me van a explicar lo que yo ya sé los listos de la pluma de mi oficio y asistir al cambio de chaqueta generalizado que se avecina. ¡Ay!, señor, señor...

28/10/2007 19:53. Autor: pepe-cerda. #. Hay 3 comentarios.

29/10/2007

Comentario de io y declaraciones de Arroyo.

Como hay gente que entra en este blog y no lee los comentarios reproduzco seguidamente el de ayer de mi desconocido y amigo “io”. Que a su vez se hace eco de unas jugosas declaraciones de Eduardo Arroyo sobre el estado de la cuestión. Especial atención merecen las afirmaciones de la directora del F.R.A.C. de Lorraine: Béatrice Rose, cuando dice que los curators ponen las ideas y los artistas las obras. ¡Olé!.

Le cedo la palabra a “io” y a Eduardo Arroyo

  

SEPULTADOS POR LOS SNOBS DE LA MODERNIDAD QUEDARON LOS MAESTROS DEL XIX, QUE AHORA PARECEN QUERER RESUCITAR (EN EXPOSICIÓN SÓLO TEMPORAL, RECUERDA) AQUELLOS MISMOS, EN OPERACIÓN DE TRANSFUGUISMO PLÁSTICO, PARA RELLENAR EL NUEVO CUBO-PRADO DE MONEO. NO HAY PROGRESO Y NO HAY IDEOLOGÍAS POLÍTICAS EN PINTURA, SINO SÓLO PINTURA, BUENA Y MALA, Y CÓMO PINTABAN AQUÉLLOS...¿HAY ALGO SIQUIERA PARECIDO EN EL DESOLADOR PANORAMA ACTUAL? POR CIERTO QUE EL MEJOR DE TODOS ERA PRADILLA, QUE DE MANERA INEXPLICABLE CONTINÚA SIENDO PINTOR DESCONOCIDO FUERA DE SUS GRANDES COMPOSICIONES HISTORICISTAS.
DUDO QUE UNA REFLEXIÓN A LA CONTRA DE LA MODERNIDAD PASE A IMPERAR EN EL MUNDO DEL ARTE, COMO PARECES QUERER BARRUNTAR, SINO QUE PROSEGUIREMOS DESPEÑANDONOS POR EL ACANTILADO DE LA VACUA RETÓRICA DESOBJETUALIZADORA DEL CURATORISMO REINANTE, QUE HA CONSEGUIDO MATAR AL ARTISTA Y SUPLANTARLO CON SU DISCURSO ESTÉRIL.
EN CUANTO A ESTE ATERRADOR PANORAMA DEL VACÍO, QUERIDO PEPE, NO ME RESISTO A PEGAR ALGUNAS DE LAS ATROPELLADAS PERO LÚCIDAS REFLEXIONES DE E. ARROYO EN EL ÚLTIMO BABELIA, CON OCASIÓN DEL NUEVO ARCO:

  
"Según don Alberto Ruiz de Samaniego, el comisario del Pabellón de España de la actual Bienal de Venecia, "es evidente en la actualidad que el mercado corrompe pero también hay que pensar en que produce sus propios efectos, como la desmaterialización de los objetos en media, a-media, multimedia, red". Me pregunto qué comunidad autónoma le habrá nombrado. No, mi querido amigo, el mercado del arte no corrompe. Lo que de verdad corrompe es esta retahíla de tonterías, de corrupción, de cinismo, de ignorancia, de injusticia, de subvenciones en la que estamos metidos."

"Es desagradable truncar una cita y tengo que completar el párrafo donde don Alberto Ruiz de Samaniego evoca el mercado que corrompe y "los objetos en media, a-media, multimedia, red"; prosigue desde su seguridad filosófica afirmando que "la modificación del espacio objetual e intercambiable, sumado a la dificultad de controlar la velocidad y los derechos de reproducción, la democratización del acceso a la producción con el abaratamiento de la edición digital formularán muy pronto el cambio de relación entre creador, productor, actor, público y mercado. El arte del siglo XXI va a ser un arte sin objeto, desmaterializado. Debemos generar espacios simbólicos y productivos que favorezcan este tipo de flujos".

En 1959, cuando yo debuté en París como pintor detrás de un cuadro mío vivían tres personas: mi galerista, vendedor de la pintura, el negociante en materiales artísticos y yo. He olvidado el nombre de este simpático comerciante de la Rue du Dragon pero recuerdo que fiaba y cobraba poco a poco, pero de repente cuando yo percibía algo también se aprovechaba él. Hoy si se hicieran cálculos de la gente que vive detrás y gracias a la venta de un cuadro, se podría evaluar que serían más de cien, con la Agencia Tributaria a la cabeza. Me gustaría saber la identidad y la categoría de estos beneficiarios: conservadores, curators, organizadores de exposiciones, asesores, comisionistas, conseguidores, organizaciones varias, agentes de prensa, ayuntamientos, corporaciones, cajas, fotógrafos, restauradores, decididores... ¿para qué seguir?

Se está preparando la futura universidad internacional de curators. Parece ser que el curso académico no deberá exceder de siete u ocho meses (lenguas extranjeras serán bienvenidas). Los franceses, que en el tema de la cultura siempre están inventando algo, ya han creado en Grenoble L'École du Magasin. En esta escuela de carácter universitario se impartirán las siguientes asignaturas: critical curatorial cybermedia, curating and commissioning contemporary art, sin olvidar el curatorial training program. La directora Alice Vergara Bastiend afirma que "el curatorial es un campo de estudio que se distingue del de la obra de arte como objeto autónomo. Se entiende como una práctica interdisciplinaria y crítica". La directora del FRAC Lorraine, Béatrice Rose, no se queda a la zaga cuando nos recuerda que su papel es en principio poner ideas sobre la mesa y defenderlas con las producciones de los artistas."

"En el último Arco, distraído me confundí de puerta y ya casi entrando en el pabellón 7 me topé con un vídeo donde aparecía la extremidad de un hombre blandiendo una manguera de gran potencia, por lo que se adivinaba de la intensidad del chorro, que a tres metros de distancia regaba a una pobre desgraciada en pelotas."

"El miedo agarrota. Una galerista conocida me confesaba, y yo creía que se trataba de una broma pero iba en serio, que temía su exclusión porque había expuesto un botero. Hubiera sido lo mismo si hubiera colgado un arroyo. Además de ser insoportable es humillante."

"¿Una posible solución? Dividir los dos pabellones, con dos jurados diferentes. Los carrozas con los carrozas y los emergentes con los de la manguera. Una galería brasileña que está en el jurado y que lo que de verdad le gusta es la manguera, dudo si podrá juzgar a una galería que expone a Wifredo Lam, a Bram Vam Velde o a Sam Francis por la sencilla razón de que a lo mejor no sabe quiénes son exactamente."

(io)
    Posdata:El simpático comerciante de la rue Dragón del que Arroyo no recuerda el nombre era un asturiano, fallecido hace unos años, que se llamaba Antonio Marín. Para los franceses Antoin Marin.
29/10/2007 19:57. Autor: pepe-cerda. #. Hay 1 comentario.




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