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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2009. Resumen
De la felicidad.“He cometido el peor de los pecados que un ser humano puede cometer. No he sido feliz.” Jorge Luis Borges.
Este pecado es muy frecuente en nuestros días. Nos pasamos la vida aterrorizados por el porvenir. Esta es la enseñanza fundamental en la escuela. Nos enseñan a tener miedo. Tanto miedo como para que matemos nuestra infancia y juventud “preparándonos” para “el día de mañana”. Después, ya “preparados”, debemos temer a la inseguridad y a los imprevistos. Para lo cual hay que asegurarse un techo y un sueldo. Sólo después de tener el techo y el sueldo seguro podremos formar una familia. Una familia de seres aterrados. Y vuelta a sufrir por el futuro de los niños o por el bienestar de nuestros mayores.
A medida que la complejidad de la sociedad avanza, disminuye nuestra felicidad. Porque felicidad es ante todo despreocupación y nada de nuestro entorno nos deja despreocuparnos.
Váyase a la mierda la crisis y nuestro futuro. Dancemos alrededor del fuego ebrios hasta la extenuación. Nunca seremos tan jóvenes como hoy. Seamos felices por un rato o para siempre según queramos. Violencia de género.Leo en el dominical del Mundo que a Lorena Bobbit la absolvió un tribunal popular un año más tarde de que le cortara el pene a su marido mientras dormía. En la noticia se hace hincapié en el carácter violento de Mister Bobbit. También se dice que consumía alcohol y que después de la reimplantación de su miembro rodó alguna película porno. Se viene a deducir que la victima no era el Sr Bobbit sino su sufrida esposa que le corto en legitima defensa la polla a su marido mientras dormía. Que el marido estuviese durmiendo mientras fue agredido no fue tomado en consideración por el jurado. Que tirase la polla por la ventanilla del coche mientras deambulaba por una carretera, tampoco. Lorena se convirtió para muchas mujeres, especialmente las que habían padecido similares situaciones, en una heroína del feminismo. En la actualidad, Lorena preside la organización, Lorenas Red Wagon, dedicada a conseguir recursos para mujeres maltratadas que buscan ayuda psicológica y social. Lorena se divorció de John Bobbitt en 1995, después de seis años de matrimonio.
¿Se imaginan ustedes cómo se hubiesen desarrollado los hechos y qué consecuencias hubiesen tenido invirtiendo el sexo de los actores?. Supongamos que Mister Bobbit harto del maltrato de su esposa la lesiona gravemente mientras duerme. ¿Hubiese sido absuelto de esta agresión por el mismo tribunal?. ¿No es el género, referido a lo humano, masculino, femenino y neutro?. ¿Por qué sólo se aplica en un sentido cuando se habla de violencia de género?. De la tradición y de la innovaciónEn un pueblo cercano al que vivo hay un bonito santuario desde el que se divisa un espectacular paisaje monegrino. Al lado hay una antigua hospedería que, remodelada, se ha convertido en un restaurante muy cuco. La presencia del restaurante al lado de la ermita ha convertido al lugar en un sitio idóneo para celebrar bodas. Hay una creciente cantidad de parejas de novios que desean convertir el hecho tan vulgar y corriente de casarse en un acontecimiento original. Para ello buscan lugares “especiales”, fotógrafos “originales”, vestidos “exclusivos”, celebraciones”únicas”, etc. Sin darse cuenta que en este asunto, y en casi todos los importantes, lo que no es tradición suele ser una horterada o una astracanada. Las astracanadas son las más frecuentes por aquí. Un asistente a una de las bodas celebradas en el santuario me contó una boda-astracanada que no puedo resistirme a contarles. Resultó que la pareja quería casarse con las puertas de la iglesia abiertas de para en par, para así divisar el espectacular paisaje que desde el altozano se abriría impresionante a los ojos de los invitados. La hora elegida iba a ser la del atardecer para que el horizonte teñido de rojo resaltase la forma ojival de la antigua puerta. Para que los asistentes volviesen al unísono la cabeza para ver el exterior a su espalda los novios habían ideado un plan. En el momento en el que el uno al otro se dijeran el “sí” unas blancas palomas serían soltadas desde un óculo situado a unos diez metros encima del altar. La idea era sorprender a los asistentes con la salida en vuelo de las palomas por la ventana circular. Estas sobrevolarían por encima de sus cabezas hacía la puerta por la que alcanzarían su libertad. Los invitados volverían al unísono sus cabezas para ver cómo se alejaban recortándose sobre la luz crepuscular. En ese preciso instante comenzaría a sonar un cuarteto de cuerda interpretando KV.160 en Mi bemol mayor de Mozart. Perfecto se dijeron los novios. Para el asunto de las palomas se dirigieron al encargado de cuidar el recinto y le dieron el dinero que creyeron suficiente para comprar una docena de palomas blancas además de una generosa propina por el encargo. Le instruyeron del preciso instante en que debía de soltarlas. El novio llevaba la voz cantante:
- Cuando me oigas decir a mí “sí quiero” te preparas. Y cuando oigas decir al cura “os declaro marido y mujer” las sueltas. ¿Está claro?. - Que sí, que sí. Descuide que no he de defraudarle. Ustedes a lo suyo que ya tienen bastantes líos con los preparativos.
Unos días de antes de la boda el encargado fue a Zaragoza para adquirir la docena de palomas blancas. En la tienda de animales le dijeron que no tenían, que había que encargarlas y le adelantaron el precio que le pareció escandaloso. Además para que el encargo fuese efectivo tenía que dejarlas pagadas. Y para colmo, tampoco le aseguraban que estuviesen el día de la boda.
El encargado salió de la tienda cavilando y se dijo.
-Esto lo arreglo yo en un periquete.
Pensó que precisamente en su pueblo había una plaga de palomas torcaces turcas. Que capturar vivas una docena con una red no le iba a costar mucho tiempo. Que las iban a ver unos segundos y con la poca luz del atardecer. Ya estaba decidido. Además así se quedaba con todo el dinero.
Para disimular, pensó, “les daré una “rugiada” con los sprays de pintura blanca que me sobraron de cuando pinté los radiadores”. “Habré de taparles bien los ojos con los dedos no sea que se me queden ciegas y entonces la liamos”. “Será mejor que las pinte en el último momento”. Y así fue cavilando en el viaje en el autobús de vuelta a su pueblo.
Al llegar al pueblo se encontró con un amigo y se fueron al bar a tomar unos vinos. Mientras hablaba con el amigo no paraba de darle vueltas al asunto de las palomas. “Yo sólo no he de poder hacerlo. Uno ha de “rugialas” con cuidao de no darles en los ojos y el otro ha de soltalas enseguida por la ventana”. Se decidió a hacer partícipe de su plan a su amigo que acepto encantado influido por la alegría del vino en el estomago.
Llegó el día de la boda y el encargao con la jaula de las palomas y su amigo con los sprays de pintura blanca se encaramaron por la estrecha escalera que accedía a la torre y a mitad de camino a la ventana circular. Desde el óculo se divisaba la iglesia atestada de invitados con sus mejores galas. Casi enfrente, un poco más abajo los músicos del cuarteto de cuerda con sus instrumentos. La boda ya había comenzado cuando llegaron al pequeño rellano donde se encontraba el óculo. El encargao cogería a la paloma que fuesen a soltar y el amigo la rociaría rápidamente con el spray y de seguido la lanzaría por el óculo. Afortunadamente el novio le acababa de decir que con tres o cuatro bastarían lo que hacía mucho más fácil el trabajo.
Por fin oyeron la frase pronunciada por el cura:
-...y yo os declaro marido y mujer.
Era el momento. Rápidamente la primera paloma fue rociada con el spray y lanzada al vacío. La segunda le siguió instantes después. La tercera poco más tarde. La cuarta... De pronto algo les detuvo. Con el frenesí no había escuchado el griterío de los invitados y los chillidos de la novia.
Resultó que con el spray se les quedaban pegadas las alas a las palomas que al no poder volar caían como unas piedras, una tras otra, sobre el altar despanzurrándose delante de los novios. Lo que provocaba los histéricos chillidos de la novia y el alborto de los invitados.
Y es que dónde este la tradición de la marcha nupcial que se quiten los inventos chabacanos. Cuestionario.Mi amiga Lola Aventín me envió un cuestionario para que despues de contestado por un servidor se publicase en una revista llamada Guayente que ella dirige. Este es el cuestionario y mis respuestas:
1. ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta? Que un día siga al anterior sin incidencias. 2. ¿Cuál es, para usted, el colmo de la desdicha? Que las incidencias me hagan olvidar al día en el que ocurren. Un día es una unidad de medida de la vida. Un día es una cosa importantísima. 3. ¿Quién le habría gustado ser? Cualquier otro. Por variar. 4. Lo mejor y lo peor de su carácter No me tomo a mí mismo tan en serio como para autoinspeccionarme en busca de mis cualidades y defectos. Eso es cosa de adolescentes catequistas. 5. ¿Cuál es su personaje histórico favorito? La historia es tan ficción o más como cualquier cuento. Lo que ocurre es que a la historia le damos visos de verosimilitud por consenso. Pero a mi me entretuvieron, que ya no, más los cuentos que la historia. Por esto creo que mi personaje histórico favorito es el Príncipe Valiente. 6. Sus escritores preferidos Casi todos los que antes que escritores fueron periodistas a principios del siglo veinte: Camba, Plá, Chaves Nogales, Gómez Carrillo...Detesto a los que hacen literatura por sí misma. Detesto también a los que pretenden entretener. Aprecio a los que me hablan de la vida y sus cosas sin presentación, ni nudo, ni desenlace. Soporto a los que intentan hablar de lo que les ha pasado lo hagan mal o bien. Quiero más información que entretenimiento. 7. Las cualidades que admira en un hombre Que lo sea. 8. Lo que más le atrae de las mujeres Que no impongan sus privilegios por el hecho de haber nacido hembras. 9. Sus músicos imprescindibles No sé lo que es la música. No consigo apreciarla más allá que como ruido de fondo agradable. 10. ¿Qué le impulsa a levantarse por las mañanas? La falta de sueño. 11. ¿Cuál es el defecto propio que más deplora? Te remito a la respuesta número cuatro del cuestionario. 12. ¿Y de los ajenos? A los demás les perdono casi todo salvo que no me dejen en paz. En este caso imperdonable mi respuesta es cada vez más airada. 13. ¿Cuál es su estado mental más común? O despierto o dormido. 14. ¿Su mayor extravagancia? Eso de las extravagancias es asunto que han de decidir los demás al observar a uno. Un naúfrago no puede cometer extravagancias. Es mi caso. Detesto a los que exhiben sus supuestas extravagancias como método de hacerse notar. Exceptuando a Salvador Dalí. 15. ¿De qué sería o ha sido capaz por amor? Con al amor ocurre lo mismo que con la muerte. Cuando cualquiera de los dos se presenta uno ya no está. Cuando uno esta enamorado ya no es uno sino el amor el que decide. 16. Su ocupación ideal Dejar pasar el tiempo sin ocuparme verdaderamente de otra cosa que verle transcurrir. 17. ¿Qué palabras o frases usa más? ¡Y yo que sé! Ni me escucho ni me leo. 18. ¿Cuál es su mayor miedo? Para tener miedo hay que tener esperanza. Hay que desear algo y temer la posibilidad de perderlo. Yo tengo miedo pero no sé a qué. Supongo que será un reflejo de lo que temí de joven. 19. ¿Y su mayor remordimiento? Como no hago exámenes de conciencia no tengo remordimientos. 20. ¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente? Observando a los que rigen nuestros destinos desde la administración: la imbecilidad. 21. Sus pintores favoritos Prometí hace mucho no responder a esta pregunta. 22. ¿Cuál es su mayor logro? Levantarme esta mañana y todas las mañanas anteriores. 23. ¿Cuándo y donde ha sido más feliz? No he tenido nunca el dinero suficiente como para saber que no da la felicidad. Lo que sé es que la falta de dinero y el temor a ser pobre impide la despreocupación que debe de ser, según me han contado, la antesala de la felicidad. Por eso los pobres buscan la felicidad en las drogas que les hacen olvidar su desesperación. 24. ¿Qué talento desearía tener? Como no poseo ninguno con cualquiera me conformaría. 25 ¿Cómo le gustaría morir?
Sano y vivo.
De la literatura de evasión.Una mujer madura pertrechada con ropa y complementos de jugadora de golf se dirige a un hombre de su misma edad:
- ¿No juega usted al golf?. - No señora. Yo todavía follo.
Algo de esto pasa con la afición a la lectura. Se lee para no vivir. Para vivir los asuntos de otros como espectador. Para no correr riesgos. Para llenar las innumerables y tediosas tardes a las que nos condena el confort y el alargamiento de nuestra esperanza de vida. Para no mirarnos cara a cara a nosotros mismos.
Leer para evadirse, sobre todo cuando se es joven, no deja de ser una cobardía. Nada está más sobrevalorado en nuestra cultura que la afición a la lectura. Ni el Lute, ni el Vaquilla leían. Nadie que viva trepidantemente, lee novelas. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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