
|
Exactitud.A. es un tipo estupendo. Vive aquí, en Villamayor. A. estuvo trompa desde los catorce hasta los cuarenta y cuatro. En su casa tenían unos campos con viñas que les producían unos dos mil litros de vino al año y en Mayo ya tenían que comprar porque se lo habían bebido entre su padre y él. A. Trabajaba en una empresa multinacional. A los cuarenta y cuatro le diagnosticaron, como es natural, una grave enfermedad hepática en una revisión de la empresa. El médico poniendo cara de circunstancias le dijo:
- Le doy la baja permanente. Y su enfermedad es tan grave que no creo que le queden más que unos meses de vida.
El que se murió fue el médico un par de años más tarde, tal y como le gusta comentar a A., que dieciséis años más tarde de esta conversación suele desayunar conmigo por las mañanas en el bar. A. dejó de beber y sigue con nosotros para asombro de la ciencia médica. Desde entonces cobra la inutilidad y hace pequeñas labores en el campo. Tiene una original idea de la justeza. Dice:
- Yo he bebido lo justo. Una copa más y al cementerio. Una copa menos y aún estaría madrugando y trabajando en la empresa.
Y tiene más razón que un santo. 23/09/2009 10:03. Autor: pepe-cerda. #. Comentarios » Ir a formulario
Pues sí que tiene A. más razón que un santo. Debe ser difícil beber lo justo. Fecha: 24/09/2009 12:42. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
TemasArchivos
EnlacesTodosOtros
|