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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008. Resumen
De los modos de ver y de los modos de reconocer.Hay tantos modos de mirar como individuos. En un mismo escenario, un bar de noche por ejemplo, lo que ve, o mejor aún lo que “le llama la atención” a un yonki son los parroquianos que “se meten” y los que le pueden “pasar” la “farlopa”. Lo que ve, en ese mismo bar una jovencita es la marca de los zapatos y pantalones de sus competidoras, y los machos reproductores apetecibles y el modo en el que estos le miran el culo a otras. Lo que ve el camarero es quien va a pretender irse sin pagar; y así podríamos ir enumerando los distintos modos de ver, y los distintos intereses de un grupo en un mismo ámbito Eso es lo que llaman los antropólogos el concepto de pregnancia, en una mala traducción del francés, sería más correcto en castellano decir preñancia, de preñar, pero les debe de parecer agropecuario. En cualquier caso el asunto que pretenden desentrañar es cuáles son las situaciones o escenas que provocan y conforman los conceptos en nuestra cabeza. Qué imágenes son capaces de preñar nuestro cerebro y porqué. Han estudiado para esto a los chimpancés y han descubierto que emiten un sonido diferente si ven a un depredador o a una hembra apetecible, esto ya lo sabía cualquiera que haya tenido un animal en casa pero hasta que ellos no lo publican no puntúa. Lo que se establece a partir de aquí es que una imagen genera una idea y esta un sonido diferenciable emitido por el chimpancé y comprendido por otro congénere, o lo que es lo mismo: el nacimiento del lenguaje en nuestros primos cercanos. Les cuento todo este asunto, porque aplicando esto a mi mundo: el de las artes visuales, se podrá convenir que habrá tantos cuadros u objetos artísticos como espectadores capaces de reconocerlos como tales; que: el aspecto de cada una de las obras de arte propuestas por los artistas de todos los tiempos capaz de preñar al espectador será cambiante. Sin embargo la unificación de criterios al respecto es apabullante. La normalización de lo que ha de ser bello y sublime cambia cada década; pero una vez cambiado por medio de la moda y los medios de los que se nutren los “especialistas”, el quórum es total. Estos supuestos espectadores críticos se comportan como los bancos de sardinas en el mar cuando cambian súbitamente y al unísono de dirección. Como los primates cuando el macho vigilante chilla y todos suben prestos al árbol más cercano, por si las moscas. Suben sin haber visto al depredador, no les hace falta, tienen confianza en su jefe. Esto es lo que pasa con los supuestos amantes del arte contemporáneo a los que se les dice lo que les tiene que gustar desde los sitios que se emiten las tendencias. Entendiendo que los ojos sólo son capaces de ver lo que reconocen, y ellos no reconocen más que la cara de envidia de su vecino cuándo le muestran su carísima y última adquisición, y aparte de esto no reconocen nada, de nada, salvo el consenso crítico o “lo que se lleva”. Lo mismo que en la Alemania del treinta y ocho, cuándo lo “cool”, lo “guay” y lo moderno era ser Nazi e ir uniformao y en pandilla por la calle. Del pensamiento Cartesiano.En el vestuario de un gimnasio con Ignacio Mayayo mientras nos cambiábamos, hace ya unos lustros. - Pepe, ¿tú sabes lo qué es una enana blanca?. - No sé. ¿Una chica bajita?. - No hombre no, es una estrella que se está apagando por el efecto de su masa y que está en vías de convertirse en un agujero negro. - Vaya. Veo que se quita los zapatos y pelea con algo adherido a la planta del calcetín. - Estas putas plantillas, mira que van bien...Pero no sé quién las habrá diseñao ¡Porqué luego para despegártelas de los calcetines te las ves y te las deseas! Descubro qué lo que tiene adherido al calcetín es una plantilla “Devorolor”. Y no doy crédito. El maestro al constatar que una de las caras de la plantilla era adhesiva, después de una somera reflexión, dedujo que era para fijarla a la planta del pie. Aplicando, cómo era natural, su sagaz pensamiento científico. Le sugerí: - Quizás el adhesivo sea para que se peguen en el interior del zapato. - Pero si dónde tienen que actuar es sobre el pie, no sobre el zapato. Pensé que menos mal que mi amigo era varón. En caso contrario ¿Cómo se hubiese puesto los salva slip?Del uso de los blogs.Desde que escribo en este blog apenas he colgado nada de mi obra pictórica. Cuando lo he hecho es porque venía al caso, o ilustraba alguno de los artículos. Menos aún he reproducido video alguno, o crítica, o reseña, que sobre mí o mi obra haya aparecido en prensa o en otros medios de comunicación. Cuando he anunciado alguna de mis exposiciones lo he hecho por el galerista, que se ha empeñado, y son sólo una pequeña parte de las que he realizado en estos últimos tres años y medio que llevo escribiéndoles. Veo qué, al contrario, otros blogs de artistas, o escritores, o faranduleros, han sido creados y subsisten para promocionar al dueño de los mismos; y es lógico que así sea, lo ilógico es lo que hago yo. Después de un somero análisis de porqué no me hago autobombo como artista, lo primero que se me ocurre es que no lo hago por pudor, o mejor dicho por: decoro. Hablar de uno mismo como si fuera otro me parece ridículo. Ya sé que el plural mayestático farda e impresiona a la mayoría, pero es yo, a los que quiero dirigirme es a la minoría que aún conserva algo de dignidad y decoro; y por lo tanto de inteligencia; o lo que es lo mismo: que se toman la molestia de pensar por sí mismos. No confundir estos con los listos y aprovechaos, los que van por la vida diciendo: “Quítate tú que me voy a poner yo”; estos desconocen la vergüenza y el decoro, es más; hacen ostentación de haber superado tales cargas innecesarias de tiempos pretéritos. Otra de las razones es porqué he tomado muchas precauciones en mi vida para no confundirla con mi obra, error muy común en mi oficio el de confundir obra y vida. Yo soy uno cuando escribo; otro cuando pinto; otro cuando hablo, otro cuando pienso, otro cuando camino, otro cuando dibujo y así con cada una de las actividades que puedo desarrollar. Que todos sean uno, aún que parece que es lo más aconsejable psiquiátricamente, no me apetece, ni hago el más mínimo esfuerzo para conseguirlo, más bien al contrario: procuro garantizar la estanquidad de cado uno de los que me conforman. De este modo me aburro menos que los que sólo son uno y no tienen con quién dialogar. La última de las razones, y la más importante, es porqué creo que nada de lo que hago es lo suficientemente importante como para tomárselo en serio, tan en serio como para auto promocionarlo. Esto me lo han dicho miles de veces; “Es que tú no te lo crees”; “Fulanito ese sí, es que no hay más que hablar con él y hay que ver que respeto se tiene” Y es verdad yo me tengo muy, pero que muy poquito respeto, a Dios gracias. Rezé y sigo rezando para no convertirme en un tontodelculo de los que pueblan mi profesión. Espero haberlo conseguido, aunque eso no lo tengo que decir yo.De la necesidad de unificar pesos y medidas.En París, con cierta frecuencia, iba a buscar a algún hotel a un compatriota que por las razones que fuere tenía mi teléfono y me llamaba, y solía cenar con él. Como fueron muchísimos ya había establecido, por entretenerme, como un juego, distintas categorías según fuesen vestidos. A los de Zaragoza se les notaba mucho por los zapatos: mocasines burdeos y relucientes, daba igual que fuesen de sport o de traje. Los catalanes de Toni Miró. Los de Madrid, pelo engominao y más desenfadaos; y así sucesivamente...Pero todas estas subcategorías conformaban dos grandes grupos: los que como estaban en París se adornaban con un foulard o un chapeau, es decir se disfrazaban con alguna prenda recién adquirida en la ciudad de la Luz; y los que se reafirmaban en su nacionalidad y se vestían como en España. Un día había quedado con uno del primer grupo, era de Zaragoza, le delataban los Sebagos color burdeos, pero se había comprado unos pantalones de tubo mil rallas y una chaqueta a juego, y un enorme foulard que llevaba enrollado al cuello, bueno más bien: el foulard lo llevaba a él. Y por supuesto un sombrero negro. El hotel estaba cerca de Ópera, en donde están casi todos los hoteles de los viajes organizaos. Fuimos a tomar algo a un bar. -¿Qué quieres tomar?, le dije. Él se había acomodado en la barra con el desmayo y el desdén de un cliente habitual.Como para que no se le notase que era de Zaragoza. -Un güisqui; me respondió. - S'il vous plaît, un güisqui et une bière presión. Le dije al camarero. A mi me pusierón mi caña y a él su güisqui, pero uno de esos güisquis ridículos que ponen por el extranjero. Cogió su vaso parsimoniosamente, hizo girar el contenido y después lo olió con prosapia poniendo cara de gran entendido. Le dio un ligero sorbo y enjuago antes de tragarlo su boca con el. Después sacó aire por la nariz y aspiró ruidosamente con la lendua como un canutillo por la boca. El camarero lo miraba atónito y sin disimulo. Yo empezaba a estar incomodo y un poco avergonzado. Cuando termino sus enjuagues. Me dijo: -Está bueno. Dile que lo puede servir. ¡Casi me caigo de la banqueta!. El tipo pensó que en París eran tan finos que daban a probar el güisqui antes de servirlo para ver si estaba picao o sabía a corcho. Lo había deducido por la pequeñísima cantidad de güisqui que le habían servido. Esa no podía ser la dosis. -Creo que ya te lo has tomao. -No jodas, eso no puede ser, pregunta que seguro que sólo me lo han dao a probar. -Que no, que yo sé como son aquí los güisquis, que ya está. Si quieres te pido otro. -No. Pídeme mejor una caña.De la soberanía popular.Una de las razones por las que desconfío de la intrínseca bondad del género humano es por el modo en el que ejercen el poder en cuanto pueden los que habitualmente no suelen tenerlo. Estoy pensando en el despotismo, chulería e impostura con los que se dirige el jefe de cualquier mesa electoral a la policía que vigila el colegio electoral y como le sale de dentro, ¡y en que tono!, la frase: “Hoy soy aquí la máxima autoridad”. La dice sílaba a sílaba, despacio pladeandola y oyéndosela decir. Me lo imagino perfectamente dirigiendo las torturas de una checa en el 36. Pienso en la pomposidad con la que se comportan los miembros eventuales de los jurados de las decenas de concursos de barrio que sobre cualquier cosa se hacen últimamente y en como prevarican para que gane su nieto o sobrina. En la hortera arrogancia del que lleva la voz cantante de cualquier plataforma, comisión, junta o reunión de copropietarios. Que miedo me dan mis semejantes cuando por la razón que sea les toca mandar un rato. Pero no dura mucho, no hay oxímoron más evidente en nuestros días que ese de la: “Soberanía popular”; ni voz más modulada e interpretable que la: “Voz del pueblo”. Así los verdaderos poderosos, los que controlan el sistema financiero, se cuidan mucho de hacer pública ostentación de lo que mandan. Como pagan los medios de comunicación no puden ser desenmascarados y pueden ir gobernando nuestros dineros mientras, nosotros, el pueblo, estamos entretenidos jugando a ejercer nuestra soberanía y eligiendo a nuestros “representantes”, en listas cerradas eso sí. Del mismo modo que en una relación de amo y esclavo: tan esclavo es el amo como el esclavo, no haría distingos entre nuestros representantes y nosotros. Ellos son tan vasallos, o más, del sistems financiero como nosotros. El verdadero poder está por encima. En el siglo veinte las ideas que quisieron redimir a los pueblos oprimidos: las comunistas en todas sus modalidades, y las que aplicaron los amantes de la redención organizada y jerárquica: las fascistas y nacionalsocialistas, han causado la desgracia y la muerte en la flor de la vida a centenares de millones de personas. Y lo que es igual de grave: arrancaron la alegría y el gozo de la excepción a pueblos enteros durante décadas.Del prodigio del confort.![]() Leo en la contraportada del diario el Mundo de hoy: “Es difícil explicar lo que siento al poder beber agua cada vez que tengo sed” Lo dice China Keitesi ex niña soldado reclutada a los nueve años por una guerrilla Ugandesa. Hoy mujer adulta y refugiada en Dinamarca. Es tremendo. En nuestro mundo beber agua con comodidad es como respirar. De más o menos calidad sale por cualquiera de los grifos que hay por todas partes, se entiende como una cosa “natural”, cuando si lo pensamos no hay nada más civilizado y por lo tanto más “artificial” que la complejísima red de distribución de agua y vertido de cualquiera de nuestras ciudades o pueblos. Vivimos de espaldas a los milagros técnicos, morales y científicos de los que disfrutamos cada día y nos atormentan problemas imaginarios. Nos preocupa si nos hemos “realizado” en la vida o no, si somos o no suficientemente felices, si las tetas el culo o la barriga que nos han tocado en el reparto son las que nos gustan, y en un sinfín de bobadas similares. La siguiente vez que nos duchemos deberíamos pensar por un instante en el prodigio que supone que lo podamos hacer en casa y a la temperatura que deseemos.De la falacia del porvenir.“Si quieres ver desternillarse a Dios cuéntale tus proyectos”. Cuanto más evolucionada es una sociedad más preocupada está por su porvenir. Los planes de pensiones, las infancias y juventudes perdidas en formarse para el futuro, el miedo al porvenir, ¡el puto cuento de la cigarra y la hormiga!, y todas las milongas para hacer responsable de la desgracia al propio desgraciado que la padece. Si hubiese sido previsor, si se hubiese preparado unas oposiciones, si hubiese guardado para la vejez...murmullan reconfortadas por su despensa y sacrifico las buenas gentes ante la miseria y desgracia del que se tiró sin red, del que no le tuvo miedo a la vida. Sin darse cuenta que la desgracia castiga a todos por igual, que temer al futuro y prevenirla no te libra de ella.De la organización gremial y del impulso creativo.Hay gremios y profesiones en los que los ingresos están regulados explícitamente por los colegios. Los notarios y los registradores de la propiedad podrían ser ejemplo de lo claro y organizado que tienen la cuestión del estipendio. Por eso hay mucha gente que quiere serlo y por eso se ha de aprobar unas durísimas oposiciones para conseguirlo. Claro está que lo que hacen es importantísimo, aunque podría ser más barato. Lo que hacen es velar para que la ley se cumpla a rajatabla en las innumerables transacciones de todo tipo que sustentan nuestra economía capitalista. . De otro modo, también están organizados los fontaneros a los que las piezas que utilizan y de las que te muestran la factura cuando te cobran raramente les cuestan el cuarenta por ciento de lo que pone en el papel, además de las horas claro está. Da igual que uno quiera adquirir los tubos por su cuenta si no te puedes identificar como miembro del gremio "a ponerlas" como está mandao. No obstante el funcionamiento de la red de agua y vertido es vital para nuestra civilización y se lo debemos a estos apóstoles de la llave grifa.. . Los que no están organizaos, y son un desastre en todos los aspectos, y en especial el económico son los poetas, y los artistas plásticos. El desamparo gremial es total. Cada colega es el enemigo, alguien a quien vilipendiar y destruir. La carrera artística o literaria es parecida a la de los espermatozoides que fecundarán al óvulo, todo vale, sólo uno lo conseguirá. Los artistas y poetas lo son porque no lo pueden remediar, como una enfermedad y son absolutamente prescindibles para el funcionamiento de la sociedad. Otra cosa es que sus obras puedan ser negocio más tarde para otros, pero imprescindibles no lo son. A cambio no hay que hacer oposiciones, alguna ventaja tendría que haber..Sin embargo los poetas y artistas tienen unos primos lejanos que argumentando la poética y la búsqueda de la belleza formal en sus obras, cuestiones evidentemente subjetivas, consiguen imponerlas y cobrar por ellas pingües emolumentos reglados por su colegio. Este portento asombra a sus primos los poetas y artistas. Como precisan de la inspiración como germen de su trabajo los plazos y los presupuestos se dilatan y la sociedad y sus representantes suelen aceptarlo sin mucho problema. Lo importante es no desairar al genio no sea que, por el vil metal, la obra final se malogre. Se suelen disfrazar de poetas, van de negro y rapaos, y son tan arrogantes como ostentosos de su culta sensibilidad. Las cuestiones onerosas y técnicas las suelen delegar en ingenieros, calculistas, gestores y aparejadores, lo suyo es la poética del espacio. . Me refiero, por si no lo han adivinado ya, a los arquitectos estrella y a sus copias provinciales. Son los que construyen sonetos y octavas reales transitables y conmemorativos. Parecen ser necesarios en las democracias desarrolladas para que los gobernantes puedan inaugurar sus obras el mes de antes de las elecciones. Si son lo suficientemente importantes cualquiera que ose dudar de la conveniencia o calidad de su proyecto es automáticamente tachado de paleto insensible. Sólo un inculto puede no quedarse anonadado ante la magnificidad de su obra. A nuestros políticos eventuales y aterrados por la posibilidad de no ganar las siguientes elecciones les suele gustar hacerse fotos con las maquetas de las grandes obras. Pero ellos ponen cara de fastidio, porqué lo que les interesa de verdad es la poética, y la inteligencia de la materia; o lo que es lo mismo: el arte, y no hacerse fotos con los encorbataos y guarda espaldeaos de los políticos que sonríen mientras miran a la cámara en lugar de a ellos, que son los importantes. Lo aceptan como un mal necesario, al fin y al cabo el mismísimo Miguel Ángel Buonarroti también tuvo que aguantar a Lorenzo el Magnífico y al Papa Julio II, que como todo el mundo sabe eran unos incultos y pesados, pero necesarios para el florecimiento de la obra del fénix renacentista, que por cierto no estaba colegiado. . Esto también les pasa a los artistas que construyen cachivaches conmemorativos, pero en menor medida. Lo que les diferencia de sus primos es: el colegio, esa práctica institución que regula sus ingresos, a los arquitectos estrella y a cualquier otro que se apunte, perdón, que se colegie. Propondría que por ley se le hubiese de encargar y pagar un soneto de amor a un poeta, colegiado, eso sí, cada vez que se produjese un matrimonio; y otro de desamor en cada divorcio. Este colegio que debería llamarse Gonzalo de Berceo regularía los precios de cada métrica y visaría los originales manuscritos. También habría poetas estrella que compondrían nuestro himno nacional, por ejemplo, o las odas a la gestión de nuestros presidentes. Vamos digo yo. Es sólo una proposición.
Un poema de Vicente Pascual Rodrigo.Vicente Pascual Rodrigo ha escrito este estupendo poema:
Y cuando venga la muerte De la conversación y su inutilidadEn una tontorrona fiesta de ricos cincuentones zaragozanos una rubia mechada, esposa de uno de ellos, de las que se empeñan en mantener una caducada lozanía a base de botox y Wondebra, me pregunta: - ¿Has ido a Arco?. - Pues no, no se me había perdido nada. - Pues yo sí. - Y la feria estaba estupenda. Mi marido había quedado allí con J.M. Entreacequias y yo que adooooro el arte aproveché para acompañarle. - Pues que bien. - Las invitaciones nos las había mandado Miguel, porque fuimos a la inauguración profesional, como es natural. Es que nosotros somos coleccionistas, sabes. - Ah. ¿Y qué tipo de arte coleccionáis?. - El que nos dice Miguel que es el que nos asesora. Por ejemplo no sé si sabrás que las obras de arte que no se adquieren en galerías que estén en Arco y que cuesten menos de treinta mil euros, no se revalorizan. - Ah, claro. ¿Y en qué Galería las compraís? - Pues en la de Miguel. Es muy amable y sabe mucho, y no veas a qué gente conoce. ¿Sabes que me presentó a Elena Cue?. Y es monísima. Al natural gana mucho. No como esas actrices que salen en las series de televisión que al natural parecen unos chuchos. Porque nosotros vamos mucho a Madrid. Lucio es íntimo nuestro y siempre tenemos mesa. - Ahh. Ya no sabía como escapar de la situación. Pero las otras lobas de cuarenta y muchos, y siliconadas, que veía por el rabillo del ojo no parecía que tuviesen mejor conversación. Así que sólo me quedaba excusarme por una indisposición y salir por piernas. En las reuniones de la buena sociedad zaragozana al artista se le lleva para entretenimiento de las señoras. Los caballeros ya se entretienen charlando entre ellos de solares y repercusiones; o en poner a parir al último que les jodió una subasta municipal por un terreno, o en comentar el último todoterreno que se han comprado. Visto desde lejos la conversación que mantienen ellos no tiene tampoco gran interés. ¡Cómo se aburren los de “buena posición” en las fiestas!. Por lo menos los de provincias. Con decirles que la conversación “estrella” de la fiesta es la de la dama del botox y un servidor. Sí, la que he transcrito una parte arriba, a que no se lo creen. Pues así es. Al día siguiente en el gimnasio la señora de la caducada lozanía les cuenta a su amigas: -Ayer estuve hablando de Arte con Pepe Cerdá. Que chico tan culto. Cuanto sabe.Y me dijo que nuestra colección era excelente. Y es que los demás rara vez escuchan. Y menos lo que no se dice, aunque sea evidente. Sólo son sensibles al halago o al insulto. Pero no merecía la pena en este caso emplear ni uno, ni otro. Ay señor, señor... Dos grandes tipos.![]() Les voy a presentar a dos grandes tipos. Les presento a Gregorio Millas, el de la izquierda, y a Ignacio Mayayo, el de las uvas. De Mayayo ya les he hablado largamente en otras entradas de este blog, pero de Grogorío Millas no les he contado gran cosa. Gregorio me ha enviado en estas dos últimas semanas dos cartas bellísimas y un “libro de artista” magistral. La caligrafía de Gregorio es de las más bellas que conozco, perdón: es la más bella que conozco. Sus dibujos, sobre todo sus retratos, son buenísimos, tan buenos como los de los mejores dibujos de todos los tiempos. Por eso me alegro como si encontrase una joya cuando abro el buzón y hay una carta suya. En la última, la de hoy, me ha adjuntado estas fotos. Por la pinta que tienen deben de ser de final de los años ochenta. Me cuenta que son para que las lleve en la cartera y me acuerde de ellos. Antes de guardarlas me ha dado por presentárselos. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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