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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. Resumen
Nada que contarEscribir sin nada que contar. Sin intención. Del mismo modo que se respira. Escribir sin impostar la voz, y sin ganas, y, por supuesto, de lo que se ignora. Escribir para descubrir lo cretino que se es. Estos serían, realmente, los únicos modos de ser de la escritura que me gusta leer. Los demás modos; los de los salvadores de la patria, los de los impartidores de doctrina, los de los transmisores de falsos sentimientos, los de los onanistas del sentido, los de los libros de texto, los de los entretenedores, los de los teóricos, los de los historiadores, los de los que creen decir la verdad, cada día los soporto peor. Por esto cuando releo algo de lo escrito en este blog me averguenzo. 13/10/2005 13:37. #. Hay 15 comentarios. PoderCreo que una de las causas de que esta época sea tan tontorrona y tan vulgar es porque el poder, el verdadero poder, no lo ejerce ni la multinacional, ni el gobierno, ni el tirano, ni el déspota, ni el santo, ni el poeta, ni el filósofo, ni el esteta, ni nadie que lo haya ejercido con anterioridad. Lo ejerce el nuevo y abstracto poderoso, tonto y ciego, que ahora llamamos: CLIENTE.17/10/2005 17:41. #. Hay 4 comentarios. ClientesAyer no fui lo suficientemente claro. Lo que quería expresar es el nuevo modo de toma de decisiones en las estructuras del fin del capitalismo. Hasta hace no mucho la estructura, empresarial o política, copiaba a la militar. Esta funcionaba, más o menos, así: después de una decisión política -declarar una guerra por ejemplo- se ponía en marcha la maquinaria, los estrategas diseñaban el plan de ataque, o defensa; los tácticos lo ponían en marcha y estudiaban la logística y por último los ejecutores, la tropa lo llevaba a cabo. En este caso lo que yo llamo “cliente”, o interlocutor, o sujeto final del proceso, es el enemigo. Ahora, que, en el primer mundo, vivimos en la sociedad del analgésico y del derecho al confort y a la felicidad, el nuevo marketing predica lo contrario- aquello de “Señor consumidor” de aquel directivo vasco de Opel que se fue a Wolsvagen, ¿se acuerdan?-. Se trata de invertir la estructura, ha de ser el consumidor el que le haga saber al vendedor sus gustos, para que este lo traslade al representante y este, a su vez a fábrica para que los más íntimos caprichos y anhelos del cliente se conviertan en realidad y en negocio. Esto que parece hasta cierto punto lógico cuando hablamos de bienes de consumo, ha ido contaminando el resto de las estructuras. Así es en la escuela y en la Universidad donde los alumnos evalúan la capacidad de enseñar y los conocimientos del profesor. Aprender ha pasado de ser una obligación a ser un derecho. Así es en la frontera de Melilla donde los asaltantes denuncian, a través de un despliegue de medios audiovisuales enviado y pagado por el país al que pretenden entrar ilegalmente, la agresividad de los guardias desarmados que la custodian. Así es en los informativos de televisión en los que más de la mitad del tiempo de emisión se usa para que se expliquen torpemente los futbolistas y sus entrenadores, independientemente de lo que esté pasando en el mundo. Este nuevo modo de toma de decisiones por parte del cliente- el enemigo en el ejemplo militar- quizás haya probado su eficacia en el mundo del comercio, de lo que yo no estoy tan seguro es que sea igualmente eficaz a la hora de decidir cuestiones de calado.18/10/2005 14:51. #. Hay 12 comentarios. Concurso de ideasA Don Salvador de Madariaga cuando pasaba los últimos años de su vida en París, alguien le dijo:
-¿Pero, Don Salvador, que hace usted aquí?, ¿Cómo no vuelve a Madrid, a su ciudad, dónde todo sería más confortable?
Y él respondió: -¿A Madrid?, ¿Para hablar con quién?. Aún así volvió tras la muerte de Franco para ocupar su sillón en la Academia de la Lengua y pronunciar su discurso de entrada: “De la belleza en la ciencia”. Hecho esto salió otra vez, la última, para morir en Locarno, Suiza, que es donde se muere más limpiamente. A mí, salvando todas las distancias con Don Salvador, me suelen decir lo contrario: -¿Pero que haces aquí?. Vete. Vuélvete a París, o a Berlín, o a donde sea. ¿No ves que aquí no hay futuro?. Lo curioso es que el que me lo suele decir no se ha ido nunca a ningún sitio. (exceptuando las vacaciones y moscosos). Y que le tuvo tanto miedo a la vida que se apresuró a aprobar unas oposicioncitas que le ataran a su ciudad y asegurasen su futuro. Y una vez resueltas las cuestiones del nutriente, se dedicó a leerse los libros que recomiendan en Babelia, y a ser un “consumidor cultural”, y a visitar “doctamente” las exposiciones que a bien tengan proponerle desde la administración para la que él trabaja. Por supuesto que me dice lo que me dice con la mejor de sus voluntades, para hacerme el favor de animarme a hacer lo que se debe de hacer. Lo que según su criterio, inducido por la literatura cultural, ha de hacer todo creador que se precie; que es: jugarse la vida y tirarse sin red una y otra vez, hasta que se estampe, delante de sus espectadores para así entrar en el parnaso de los grandes artistas. Cómo Basquiat, cómo Haring, cómo Nebreda. Vamos, que cómo él había creído en mí, yo no le puedo defraudar ahora y me tengo que ir a buscarme la vida, otra vez, a un sitio extranjero y lejano para poder visitarme cuando lleve a sus niños a Eurodisney y traerme cómo todos, un chorizo de su pueblo. Hace tiempo que busco una respuesta a la pregunta recurrente de porqué no me largo de una vez. Por eso he citado la respuesta de Don Salvador. Busco una respuesta que no sea hiriente (que de esas ya tengo muchas), ya que el que me la plantea lo hace por mi bien. Pero que sea lo suficientemente clara cómo para hacerle reflexionar al torpe bienintencionado y que deje de plantear estas cuestiones tan impertinentes. Por esto me permito pedirles alguna ídea para elaborar la respuesta más correcta posible a esta recurrente pregunta.24/10/2005 12:55. #. Hay 22 comentarios. AgradecimientoVa una perogrullada: del mismo modo que no hay sádico sin masoquista, ni artista sin ego desproporcionado; no hay texto sin lector. Desde este punto de vista este blog es tan mío como de los que lo visitan. Especialmente de los que se toman la molestia de escribir algún comentario. Este nuevo modo de decir, sin editor, sin presentaciones, sin contrato, sin ganancia, es especialmente adecuado a mi modo de ser, que si por algo se ha caracterizado ha sido por huir sistemáticamente del compromiso. He intentado dejar de decir aquí en tres o cuatro ocasiones, ya que este gesto (el de escribir, a no se sabe quién, ni porqué ), no resiste el más mínimo análisis. Pero una vez liberado de la obligación, del compromiso, otra vez libre, sin saber muy bien porqué, me veo tecleando al vacío. Sabiendo que cuando cuelgue lo escrito, alguien lo leerá y alguien lo comentará. Cómo en una especie de culto a la banalidad. En este año de blog, he hecho unos cuantos amigos cibernéticos. A algunos les he conocido, como a Teresa, que se explica que da gloria leerla y que fotografía como mira. A otros ya les conocía, como a Mariano Gistaín, o a Felix Jaulín, que les conozco de siempre. Pero a los más, ni les conozco, ni seguramente les conoceré nunca, y esto es precisamente lo más interesante. Se tarta de textos, sin soporte ni contexto (permítaseme despreciar el contexto cibernético por su levedad, aunque sé de su importancia) relacionándose entre sí, por sí mismos. Cierto es, que de mí, algo se puede saber por Internet y que al menos uno de los interlocutores puede albergar cierto prejuicio, pero creo que a estas alturas de interlocución (un año ya) puede despreciarse. Se trata de ideas que se comparten sin apenas intención, cómo jugando, sin gravedad. Y esto me gusta mucho. Hoy quería agradecer a todos los que se toman la molestia de entrar que lo hagan. Y primordialmente a los que comentan, y entre estos, especialmente, a mi desconocido (io) como paradigma del perfecto apostillador. Aprovecho para pedir disculpas por mi penosa ortografía, pero es que a estas edades ya no hay tiempo de aprender nada que no se sepa desde siempre, y por no estar a la altura de mis comentaristas. Gracias a todos.26/10/2005 12:54. #. Hay 3 comentarios. S.O.S.Son las cuatro y cuarto. Vuelvo a casa, cansado y vivo. He estado impostando mi personaje desde la modestia, que es la más falsa de las imposturas, ante un par de recién conocidos. Hace ya tanto tiempo que lo hago; que ya no sé si soy el que hace, el que dice, el que piensa, o el que imposta. Lo único que parece claro (cómo dijo aquél francés) es que yo soy otro. ¡Pero es que ya no me acuerdo de quien era!; y el que soy, no soy. ¿Si alguien se acuerda de quien soy yo? , ¿ Sería tan amable de recordármelo?.27/10/2005 04:33. #. Hay 8 comentarios. |
pepe-cerdaPINTOR; !PINTA Y CALLA!
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