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Resumen

IGNACIO MAYAYO

fOTO MAYAYO.jpgComo hace días que no se me ocurre nada, cuelgo este texto que escribí como prefacio para el catálogo de la última exposición de mi amigo Ignacio Mayayo.
Así doy señales de vida y prometo volver a esto del blog cuando ande un poco menos liado.
Pepe.

IGNACIO MAYAYO
“Diez años de dibujos, 1994-2004”

Ignacio es un ser excepcional.

Lo digo en el más exacto sentido del término. El modo con el que él se enfrenta a la vida, y por lo tanto, en su caso indisolublemente, a la pintura, es absolutamente genuino e inhabitual. Este talante no se parece al de nadie, por lo menos al de nadie de los que yo haya conocido hasta la fecha y créanme no han sido pocos. En mi agenda hay más de mil direcciones de amigos, conocidos y saludados. Los que me conocen saben que soy una especie de adicto social, me gustan los otros, qué le vamos a hacer. Será porque todo lo que sé lo he aprendido de los demás o será por carácter, que más da.

Pero a lo que vamos. Gran parte de mis conocidos son eso que ahora se llama tan alegremente artista. A pesar de que a mí no me haga mucha gracia el uso de esta palabra, es una categoría profesional de uso admitido- hay hasta epígrafe y licencia fiscal- y engloba, como es sabido, a: actores, cantantes, instaladores, escritores, poetas, músicos, pintores, etc. Un rasgo común a todos es una cierta impostación en el ser, perdonable y asumible puesto que el oficio lo permite, y la sociedad lo admite. Tras ellos hay generalmente un personaje sustentado, a duras penas, por un triste mortal; una patológica sobredimensión del ego, y la obra que producen se alimenta precisamente del tormento, más o menos moderado, que produce todo esto. Todos buscan de algún modo su sitio en el mundo. Todos quieren ser admirados y queridos.

Todos, salvo Mayayo.

Hace ya más de veinte años que le conozco y que le observo con asombro; Mayayo no imposta, no se esconde detrás de su obra, no tiene personaje. Para hacer no necesita el aplauso, haría exactamente lo mismo en una isla desierta. Mayayo no aparenta, no parece, Mayayo es.

Cualquiera que conozca al maestro-profesor sabe que siempre va con un cuaderno de dibujo y que dibuja, paciente y desapasionadamente, cualquier persona o cosa que a su alrededor tenga. Más que dibujar levanta acta, sin aliviarse, sin eludir dificultades. He visto no menos de mil dibujos suyos hechos en los últimos diez años. Mil dibujos exactos y honestos, sin trampa ni cartón, hechos para él y sólo para él, sin ninguna pretensión de ser enseñados nunca. Precisamente por esto son buenos, por lo mismo que lo son los escritos de Montaigne o de Plá. Son buenos porque no nacieron con la pretensión de serlo, porque nacieron con el único empeño de autoexplicarse el mundo. Sin atender a los cantos de sirena de “la época, la moda, la moral o la pasión”. Sin escuchar otra voz que la suya propia.

Hay que tener en cuenta lo titánica que es esta empresa, aunque solo sea por el grado de constancia que exige. Pienso en el Goya de “aún aprendo” a pocos años de su muerte en Burdeos. La lucha peor, la más encarnizada es con uno mismo y contra la pereza humana, que elude y castra el sano deseo de aprender eternamente. La sociedad no suele permitir esto, necesita ciudadanos con un reparto de tareas inequívoco para su correcto funcionamiento. El médico, el fontanero, el registrador no deben tener, ni se pueden permitir, ninguna duda sobre su función y su capacidad. Contrariamente, aprender es poner en duda lo que se sabe sistemáticamente, los seres humanos sometidos a sociedad necesitan sentirse seguros, o lo que es lo mismo, alimentarse de certezas.

Una parte de Mayayo se alimenta también de certezas. Explica paciente y claramente problemas de geometría descriptiva en la Escuela de Artes a sus alumnos y a cualquiera que le pregunte en un bar (centenares de manteles y servilletas de papel magistralmente garabateadas lo demuestran). Convierte lo complejo en evidente, cosa que no está al alcance de cualquiera. Está firmemente convencido de que todo es explicable, es un cartesiano superlativo, o lo que es lo mismo: un cartesiano de las Cinco Villas.

El encono perseverante y crítico es su herramienta fundamental de trabajo. Con esta herramienta se hizo aparejador en Burgos y luego profesor de la Escuela de Artes. Es pues un profesor capaz y eficaz. Sabe y sabe decir.

Donde no puede alimentarse de certezas, sencillamente porque allí de nada sirven, es en su trabajo artístico. Sin embargo el método que emplea para hacer, es el mismo que con la geometría descriptiva. Con el mismo encono perseverante y crítico se enfrenta a lo desconocido, a lo que ni él, ni nadie, sabe cómo se hace; a lo que sólo surge cuando ello quiere, al misterio insondable de la obra de arte. Del mismo modo que los monjes tibetanos entonan mantras, o los cistercienses gregorianos, igual que las abuelas hacen ganchillo, Mayayo dibuja. Con humildad, sistemática y pacientemente, espera trabajando que la obra magistral se produzca por sí misma, sin forzar, del único modo posible.
Otra de sus particularidades se deduce de lo anterior. Mayayo desconoce el mal de nuestro tiempo y enemigo de las artes: la prisa. No tiene prisa, por lo tanto tampoco ambición. Esto lo hace insobornable, ergo ingobernable y lo que es más grave en su oficio: poco o nada rentable, cuando menos a corto plazo. Esto explica su escasa presencia en las muestras que de pintura se han hecho en los últimos lustros. Mayayo es inclasificable, escapa a la fragmentación necesaria para establecer categorías, que es el modo con el que se intenta explicar todo últimamente, por lo menos todo lo susceptible de ser cultura. En cualquier caso no hay de qué preocuparse. A él le importa sincera e íntimamente un rábano esta cuestión y hace bien.

Como he dicho más arriba, el grueso de esta exposición está compuesto por dibujos de sus cuadernos de apuntes. Los tiene por docenas, todos pulcramente acabados hasta la última página, lo que prueba la constancia en la intención y lo sistemático de la búsqueda. En ellos se puede rastrear su vida afectiva, sus viajes, la llegada de la inmigración a nuestra ciudad, sus andanzas en el mundo del teatro. Hay expuestos un par de centenares, pero podrían ser miles. Lo que más me ha sorprendido al elegirlos es su homogénea calidad. Todos son igualmente correctos, igualmente sinceros, igualmente claros. Es como si nunca hubiera tenido un mal día, un día de esos en los que no te sale nada a derechas. Dibuja del mismo modo que los gusanos segregan seda, calmada e ininterrumpidamente. Le he visto dibujar cientos de veces y es una especie de plóter humano. Todo lo que ve tiene traducción automática en el papel; lenta y primorosamente el dibujo se va construyendo aparentemente solo, es como si saliera del papel, como si lo estuviera calcando.

Durante la polémica ocasionada por la negativa de Antonio López a exponer en el Museo Reina Sofía (como protesta por la poca presencia de pintura figurativa en la colección permanente) se pudo leer en los diarios gran cantidad de artículos a favor y en contra de dicha postura. Fue necesaria la intervención directa de los Reyes para la solución del conflicto y finalmente se realizó la exposición. El mismísimo Tapies tomó parte en la polémica como aladid de los detractores, y en un artículo soltó esta afirmación que era el corpus del mismo: “Copiar la realidad es una actitud escolar” . Al hilo de este alegato me viene a la cabeza el dibujo que ilustra el libro para aprender a hacer arte contemporáneo de la editorial Leda en los años cincuenta (Fig 1), en el que se explica claramente lo que debe ser arte y lo que no. En él se ve claramente cómo como para serlo la imagen debe de dar una vuelta en la cabeza antes de ir a la mano. Hay pues ya, una opinión generalizada (tan generalizada como para divulgarla en un libro de autoaprendizaje) de que el arte es interpretación y no recreación como lo había sido hasta poco tiempo antes.

Ignacio, como yo mismo, somos de los que creemos que la idea de progreso no es inherente al arte, al contrario de lo que se empeña machaconamente en evidenciar la historiografía de arte más al uso. Digamos que un Ferrari es quizás, en términos generales, más eficaz que un carro. Pero de lo que no estamos tan seguros es de que la magnífica “Composición VII” de Kandinsky sea más eficaz que el no menos magnífico “Entierro del Conde de Orgaz” o que las “pinturas de Altamira”. Lo que creemos es que son igualmente eficaces para provocar la emoción necesaria para que la obra de arte se manifieste.

Cierto es que después de Kandinsky, Duchamp, Picabia, o Mondrian ya no se puede mirar la pintura sin contar con ellos, con su mirada. Pero lo que nos negamos a acatar es la obligatoriedad de seguir su camino. Pensamos, al igual que Tapiés, que copiar la realidad es efectivamente una actitud (con “c” ) escolar, pero creemos aún más que es una aptitud (con “p”) para pasar la vida entretenidos a la espera de comprender algo de lo que vemos. Hablando de dibujo, pensamos ambos que para encontrar el Rafael, o el Rembrandt de nuestra época, hay que ir a los tebeos: Giraud (el dibujante del Teniente Blueberry) Milton Caniff, Hugo Prat, y tantos y tantos otros, nos han enseñado tanto o más a dibujar que Ingrés, Rembrandt, Picasso, Otto Dix o Max Beckmann. Recuerdo que preguntado Picasso en los años sesenta por quién consideraba que era el mejor dibujante español, respondió sin dudar que Antonio Mingote.

Para Ignacio y hablando ahora de sus contemporáneos, sus referentes más claros son Lucian Freud y David Hockney. De Freud admira su capacidad para encarnar el alma, el callado pánico que nos produce existir. De Hockney justo lo contrario, el desenfado para evidenciar la intranscendencia de vivir, lo banal de todo esto.
De los aragoneses, admira el modo de dibujar de su buen amigo Gregorio Millas y el de Don Francisco Marín Bagüés. Gregorio Millas es un dibujante excepcional que desgraciadamente no ha expuesto en Zaragoza desde hace tiempo. Recuerdo una magnifica exposición de dibujos en el Museo Provincial en marzo del 84 y otra en mayo de ese mismo año, esta vez colectiva, en las salas de la sede de Ibercaja. ¡De todo comienza a hacer ya bastante tiempo...!, como dijo el poeta. Lo que quiero decir desde estas páginas (con, la por supuesto, complicidad de Mayayo) es que quizás estaría bien organizar una exposición suya para que los que no gozan de su amistad puedan conocer su trabajo como dibujante. A su otro referente aragonés, Don Francisco Marín Bagüés, le ocurre un poco lo mismo. Desde la exposición celebrada en la Lonja (creo recordar que al final de los setenta) no se ha enseñado su trabajo de un modo conjunto y urge, a nuestro juicio, una buena monografía sobre él.

Para concluir me gustaría hacerles una última observación: Miren estos dibujos como lo que son. Son un modo de ver y un modo de traducir esa mirada por medio de métodos ancestrales al papel. No hay más ni menos que esto (lo que no es poco ya esta es la particularidad esencial de lo humano). Podríamos decir que los humanos son monos que hablan y que son capaces de sintetizar lo visto, lo soñado o pensado, por medio de signos comprensibles para otros semejantes, conocedores del código empleado. Esto es en esencia dibujar. Esto es lo que ha hecho Ignacio en los últimos lustros y éste es el resultado.

Pepe Cerdá.
01/03/2005 23:40. #. Hay 20 comentarios.

Tiriti, tran,tran,tran..;Tiriti, tran, tran, tran..

Lo bueno y lo malo de las cosas todas es que ya no son “lo que eran”; al tiempo que son “lo de siempre”. Por decirlo de otro modo: para que las cosas sean lo que “siempre han sido”, deben cambiar permanentemente para seguir produciendo el suficiente nivel de sorpresa imprescindible para ser vistas. Para eso se viaja, para volver eternamente al mismo sitio, en el que se estuvo. Del mismo modo que los niños quieren ser “sorprendidos” siempre por el mismo cuento, por el que ya se saben.
Por esto el hombre timorato se empeña en frenar la vida, para que no le pase nada, porque cree, estúpidamente, que así aplazará la muerte. Al contrario; el hombre impetuoso la acelera con la esperanza de correr más que ella, de no estar cuando ella se presente, y ciertamente cuando la muerte se presenta uno ya no está, pero para eso ¡no hace falta correr!.
Se trata de ir relajadamente al tran, tran, como dicen los cantaores flamencos. Tiriti, tran, tran, tran....;Tiriti, tran, tran, tran...;TIRITI, TRAN, TRAN, TRAN...;TIRITI, TRAN, TIRI TRAN..Y así hasta el amanecer con la garganta rota.
Como dice la famosa coplilla: “Cada vez que pienso que me tengo que morir, me tumbo en suelo y me jarto de dormir”
02/03/2005 14:44. #. Hay 7 comentarios.

Cuatro días estupendos

Pradera.jpgEl jueves cené con Maria Dolores Pradera.
Es difícil encontrar alguien con su majestad, sí, ella es antes que nada un ser majestuoso y maravillosamente bello. Félix, Cristina y Luis, sobretodo Luis, ya eran amigos suyos desde hace tiempo y sabedores de que a Ana le fascina, organizaron una cena para que la pudiésemos conocer más de cerca. Yo no soy nada mitómano, pero lo de esta mujer supera lo esperable y salí fascinado. Fascinado sobre todo por exquisita sencillez, por su modo de contar, por su empeño fluido para que todo fuese agradable y por su elegancia, su apabullante y discreta elegancia.
Al día siguiente, viernes, acudimos todos al concierto que dio en la sala Mozart del Auditorio, y aquello ya fue apoteósico, como estaban medidos todos los gestos en su desmesura, una autentica lección de arte y , sobretodo, de vida. Después nos recibió en su camerino, rota y feliz. Su hijo Fernando le acompañaba, discreto y presente.
El sábado el gran Pepe Bofarull inauguraba una exposición en el Museo del Grabado de Fuendetodos y allí que nos fuimos. Bofarull nos ha enseñado a todos los pintores de Aragón y a muchos de España, a hacer serigrafías. Nos ha enseñado como se hacen, pero afortunadamente no nos ha dejado hacerlas, las ha hecho él, que las hace infinitamente mejor que nadie y por eso ahora se pueden exponer. Exposición magnífica, como no podía ser de otra manera con asistencia de toda la profesión en pleno. Y es que a pesar de lo “raritos” que somos los pintores él consigue llevarse bien con todo el mundo. Bueno, sería más exacto decir que llevarse mal con el “Bofa” es sencilla y llanamente imposible.
Por la noche fiesta en casa de Jerónimo, bueno mejor dicho en casa de su madre Paquita Ors. Allí junto a Jerónimo, Esther y Paquita oficiaba también de anfitrión Francisco Ors hermano de Paquita y autor de aquella pieza formidable: “Contradanza” que marco un nuevo modo de hacer y decir a principios de los ochenta.
Yo a Jerónimo le quiero y, además, sé que soy correspondido. Es uno de mis seres imprescindibles en esta mi, su, Zaragoza. Pero rodeado de los suyos y recibiendo, forman un todo indisoluble e irrepetible. Allí estaban la mayoría de las personas que conforman mi imprescindible universo afectivo y fue, como no podía ser de otra manera, apoteósico.
A todos estos eventos he sido acompañado por mi amigo José Antonio de Gabriel que ha pasado unos días conmigo. A José Antonio lo conocí en París a principios de los noventa y aún a pesar de su ajetreada vida, es observador internacional, nos las apañamos para vernos con la agradable cadencia necesaria. ¡Que plena está la casa con un amigo!.
Verdaderamente tengo mucha suerte y muchos, y magníficos, amigos y quiero desde aquí darles las gracias a todos por tratarme con el afecto que lo hacen. Mi único miedo es no estar a su altura que, créanme, es enorme.
06/03/2005 10:38. #. Hay 9 comentarios.

Contra mi costumbre

Ayer, contra mi costumbre, respondí a un comentario. Suelo comentar artículos de otros blogs, pero no contesto los del mío, por no establecer debates eternos. Pero lo de ayer fue distinto.
Lo hice porque un anónimo ser escribiente se tomo la libertad de insultar a mis amigos. Yo asumo que se me diga lo que sea, forma parte del juego de escribir un blog. Además soy de espaldas anchas y absolutamente impermeable a los insultos y a las críticas, a las que estoy más que acostumbrado. Más que molestarme me alimentan.
Otra cosa distinta es que insulten a otros a través de mi blog. Resulta que ayer cometí la indiscreción de nombrar a algunos de mis amigos con los que había compartido los últimos días, circunstancia que aprovechó este apostillador secreto para verter un par de observaciones sobre ellos. Observaciones que me dolieron, por injustas y porque sólo pueden ser fruto del desconocimiento, o del malentendido, o de la mala fe.
Para mí la amistad es una religión, con sus misterios, sus dogmas, sus liturgias y todo lo que haga falta. Amo a mis amigos, soy en mis amigos, que afortunadamente son bastantes más de lo que habitualmente se tiene por ahí. Uno de los dogmas de la amistad es no permitir el linchamiento gratuito y malediciente de un amigo ausente y menos en la casa de uno, y esta es mi casa virtual, o mi “sitio” de internet, como prefieran.
Mis amigos son cambiantes y crecientes, y el único modo que tengo de saber cómo se ve el mundo con otros ojos.
Mis amigos son escritores, o cineastas, o escultores, o serígrafos, o criadores de cerdos, o feriantes, o curas, o arquitectos, o jetas, o semióticos, o agricultores, o herreros o lo que les dé la gana, faltaría más, y todos ellos me ayudan a transitar por esta senda del vivir.
Ayer le pedí las señas al fantasma cibernético que porta como careta el seudónimo “io”, aún las espero, para saber con quien hablo, para que me explique de donde saca esas conclusiones tan graciosas y para que me diga desde su, supongo, cosmopolitismo donde tiene la vara de medir “progres-casposos-saragosanos” y si la encuentra que se la aplique él primero, preferiblemente por el interior, sugiero que por el esfínter, para ver cuanto mide.
07/03/2005 22:13. #. Hay 22 comentarios.

Maturén

Hoy ha muerto Ángel Esteban Maturén.
Maturén era un pintor. Sólo un pintor.
En eso vivió.
En eso murió.
Me voy al entierro.
Es en Tarazona.
08/03/2005 10:36. #. No hay comentarios. Comentar.

Funeral

Maturen dos.jpgAyer en la Iglesia de San Atilano de Tarazona estábamos un grupo heterogéneo y heterodoxo tomando unos vinos en vasos de plástico blanco. Hacía mucho frío. La iglesia estaba desnuda, sin altar, sin cuadros, sin bancos. Sólo el púlpito abrazando a una columna la vestía, el púlpito y un olvidado cartel de la última exposición que se celebró, una de Manolo Martelés.
La iglesia de San Atilano es la sede de la fundación Ángel Maturén de Tarazona y el coro y unas dependencias anejas; su estudio. Una iglesia vacía y desacralizada era el marco de un funeral civil que se estaba celebrando tras el otro, el reglamentario, con su caja, sus flores, sus lloros y su iglesia con sagrario. Allí como pasmarotes estábamos los asistentes, mayoritariamente colegas, sin saber muy bien que hacer, sin saber muy bien que decir. Alguien sugirió que había que hacer una foto y el grupo con los vasos blancos en la mano resaltando sobre los oscuros abrigos se alineo bajo el ábside vacío para posar ante el fotógrafo. El fotógrafo se encaramó al púlpito y comenzó a disparar su cámara y a dar órdenes a un tiempo.

-más a la derecha..no tanto.
-Ignacio, ponte en primera fila que no se te ve.
-Pepe, ponte detrás, que me tapas a Lucía.
- Ahora...

Estuvo a punto de decir que sonriéramos, pero se mordió los labios en el último instante. Tras unos minutos terminó el posado y ya nos pudimos ir a tomar algo. En el bar abrí el periódico del día. Allí estaba Ángel, a página completa, en su estudio y con su perro. Debajo de la foto su obituario y rodeándola, un artículo que glosaba su trayectoria vital y artística. Punto final.
09/03/2005 14:39. #. Hay 6 comentarios.

Memoria explicativa

Últimamente ando un poco preocupado por el interés que demuestran entidades e instituciones por la futurología artística. Me explico: recibo un montón de bases de convocatoria de becas, e incluso he sido jurado en alguna ocasión de alguna de ellas, y no deja de sorprenderme una cláusula que incluyen cada vez con más frecuencia.
Esta dice, mas o menos, lo siguiente: “El artista deberá redactar una memoria explicativa donde exponga con exactitud el trabajo que pretende realizar durante el disfrute de la beca”.
La cosa tiene bemoles, ahora resulta que hay que saber “con exactitud” lo que se va a hacer en los siguientes dos años y además explicarlo. Ni que decir tiene, que no hacerlo, o hacerlo con vaguedades o en un tono de cachondeo significa el ser descalificado por no presentar todos los documentos requeridos. Me imagino a Picasso contando que pintará a seres famélicos en tonos rosas, luego en azules y después investigará sobre las relaciones entre la geometría y la realidad y que todo esto dará como resultado un cuadro titulado “Las señoritas de Avignon”. O a Marcel Duchamp relatando que tras pintar el “Desnudo bajando las escaleras” se propondrá abandonar la pintura retiniana y olfativa para investigar las cualidades plásticas de los objetos por sí mismos.
Por lo menos esta curiosa obsesión por que nos expliquemos ha dado como resultado un nuevo género literario. No se pueden ni imaginar las paráfrasis, los silogismos, las perogrulladas, los oximorones que pueblan la mayoría de los escritos que se redactan con el curioso fin de no levantar sospechas de que te vayas a largar con la pasta, de que eres un buen chico, serio y aplicado. Intentar imaginar lo que vas a hacer, y además con exactitud, es siempre lo más costoso de la documentación requerida sobre todo porque siempre es una estreñida redacción compuesta por una sarta de mentiras creíbles.
Lo que mas mosquea es la falta de confianza. El dinero que se ofrece, siempre exiguo e insuficiente para vivir con dignidad, ya se lo ha ahorrado en impuestos la entidad que lo procura. Y si es la administración siempre es un nimio porcentaje de su presupuesto y justifica el sueldo de unos cuantos funcionarios durante una buena temporada. Es decir: es dinero ya gastado, aun así y todo se curan en salud pidiendo un par de obras del artista agraciado, no vaya a ser que se revalorice. Vamos, que no quieren correr riesgos, precisamente con los que su trabajo consiste en asumir, precisamente, riesgos constantemente.
El trabajo artístico consiste en no mentir ni mentirse, por esto es doblemente grave que se obligue a cientos de artistas o aspirantes a artistas a el penoso trance que nos ocupa.
Lo único que justifica al artista es su obra, si este cree que es necesario explicarla por escrito, pues cosa suya. Pero exigirlo desde el poder que da tener la sartén por el mango me parece, cuanto menos, una falta de respeto.
¡Un poquito de alegría! y si alguien, que ha presentado un trabajo que ha convencido al jurado, decide tocarse la barriga un par de años pues tampoco pasa nada. No intenten fiscalizar lo intangible, cosa, créanme, del todo imposible.
11/03/2005 19:33. #. Hay 9 comentarios.

Bodas de plata

Hace ya veinticinco años que me gano la vida con una brocha y un bote de pintura. Este año cumplo pues mis bodas de plata en el oficio.
Al principio, con mi padre, rotulando furgonetas, luego decorando aparatos de fería, (si, yo pintaba la cueva del horror y todo eso). En Zaragoza, entonces, había, y hay, varias fábricas de aparatos de feria y había, y hay, trabajo más o menos constante para los decoradores.
Mientras, Franco se moría, se producía la transición, y con ella un nuevo modo de ver las artes desde el estado. Fue la primera vez que en España se empezó a emplear profusamente un término: (que es en sí mismo un oxímoron) el de “Arte Joven”. Así se pasó de la sequía a la gran remojada; del “concurso juvenil”” a la “Muestra de Arte Joven”. Y yo con mi mono, mi brocha, mi Titanlux y mis monstruos subido en el andamio. Por entonces me empecé a presentar a concursos y alguno lo gané, y gracias a eso me llevaron a Cabueñes donde se hacían encuentros de artistas, y recibíamos charlas sobre arte impartidas por los especialistas del momento. Después a Madrid, (donde yo ya pasaba temporadas pintando aparatos de feria en una fábrica de allí); Casa de Velázquez, el paraíso, una mezcla entre una reserva india y una nave espacial, que gravitaba parsimoniosamente alrededor del frenesí Madrileño de aquella época. Dos años en la institución Francesa y a París a buscarme la vida. A París al principio de los noventa, con Sadam Hussein recién entrado en Kuwait, con el mercado del arte hundido y desarmado, ocho años en París, y cuatro más de medio pensionista, con un pie allí y otro aquí, ¡Así tenía las ingles...!. Y ahora en Villamayor, no sé por cuanto tiempo.
Mientras: cuarenta y cinco exposiciones individuales, más de cien colectivas, no sé cuantos libros ilustrados ni cuantos carteles, ni cuantos aparatos de feria, vamos lo que es una vida de autónomo, normal y corriente.
14/03/2005 01:52. #. Hay 6 comentarios.

Dos autores

Pisón.jpgQue envidia me dan Ignacio Martinez de Pisón y Carlos García Alix. Son los autores de dos fantásticos libros “Enterrar a los muertos” y “Madrid-Moscú”, respectivamente.
Para agravar las cosas Carlos es un magnífico pintor.
Ambos han buceado con tesón y acierto en la historia del partido comunista durante la guerra civil y en su, evidente, pero aún con muchas sombras, relación con la Unión Soviética.
A Carlos lo conocí en Madrid hace cuatro o cinco años. Ambos andábamos haciendo cuadros con una temática formal parecida. Yo acababa de inaugurar mi exposición titulada los “últimos modernos” en la que pretendía evidenciar la relación entre modernidad y compromiso político en los primeros años del siglo veinte. En esta retrataba a Ascaso, Durruti, José Antonio Primo de Ribera, Zapata, Madero, el Cardenal Soldevilla, etc. Conseguí que unos exaltados rompieran las cristaleras de la sala de exposiciones. Carlos andaba entonces construyendo magníficos cuadros sobre el Madrid de la guerra civil y sobre los secretos héroes y villanos que la poblaban. Que se expusieron poco después en la Galería Siboney de Santander. Hablé con él en un A.R.C.O., puede que el de 2001, y su erudición al respecto era apabullante, el trabajo de búsqueda de documentación impresionante. Afortunadamente, además de docenas de estupendos cuadros esto ha dado como resultado el libro que les cuento.
A Ignacio le conozco de toda la vida, bueno desde nuestra casi olvidada primera juventud, y acaba de construir una fantástica historia sobre la suerte de Julio Robles, que era amigo y traductor Dos Pasos. Libro que, dicho sea de paso, se presenta el viernes en la Librería Antígona de Zaragoza, y que al poco de editarse va ya por la segunda edición. Como no podía ser de otra manera Ignacio y Carlos se encontraron, merced a la complicidad de Andrés Trapiello, y la erudición sobre estos temas de Carlos ha sido pieza clave para la construcción del relato de Ignacio y así lo narra en el mismo.
Me dan envidia por su capacidad para profundizar en los temas, por su tesón para construir con ellos, que yo jamás he tenido ni tendré. Mi capacidad de concentración es bastante limitada y mariposeo de asunto en asunto desordenadamente. Vaya pues mi enhorabuena a ambos por su magníficos trabajos.
15/03/2005 13:27. #. Hay 2 comentarios.

Dar que hablar

Manolos.jpgEl Hamlet posmoderno debiera decir: “Dar, o no dar que hablar..., he ahí el dilema...”. En eso consiste el ser o la existencia desde el punto de vista del marketing, o mercadotecnia, o mejor, de la gramática parda, que es como se ha llamado de toda la vida.
Sólo se “existe” realmente (luego, paradójicamente, virtualmente, que es como se es ahora en este loco mundo) cuando los demás hablan de uno o de la marca que enmascare su producto.
Vendo luego existo. Lo que pasa es que en esto de las Artes la cosa no está tan clara. Uno de los insultos más terribles es que te digan que haces pintura o literatura, comercial. Lo paradójico es que lo único que sustenta el arte en este neoliberalismo es, precisamente, el mercado. Y que es, esencialmente, la pintura “no comercial” la que más altos precios alcanza. Algún día reflexionaré sobre esto, pero ahora a lo que vamos.
En mi mundo es muy común escuchar:

-¿Qué es de fulano?, hace tiempo que no se oye nada de el...

Esta frase, si no tiene respuesta inmediata y repetida en los cenáculos adecuados puede acabar con la carrera del más pintado.

Goebbels y Dalí, cada uno en su estilo, fueron dos depurados maestros del arte de dar que hablar, pero desde entonces ha llovido mucho. Ahora el modo más eficaz para que hablen de uno es el silencio. El silencio ensordecedor, claro está, el otro silencio, el del olvido, es la peor de las maldiciones. En esto Picasso fue también un pionero, nada más sobredimensionado que el mutismo de Picasso, pero claro, con tanto hagiógrafo para que se va a molestar el en piar, además cuando se manifestó fue para cagarla (su dibujo de felicitación a Stalin, su tonta obra de teatro”el deseo agarrado por la cola”, incrédulos consulten: “Habla Picasso”, Parmelin, Ed. Gustavo Gili, 1968).
Cuanto más callado está uno pues mejor. Callado pero dando que hablar, insisto. Callado de este modo está Manolo Blahnik, mientras sus zapatos son objeto de culto fetichista en todo el mundo; callado está Salinger mientras se reedita una y otra vez su “Guardian entre el centeno” ( libro al que yo no le termino de encontrar la gracia, en su estilo me gusta más Martín Vigil). Callado estuvo Duchamp...y callados están los sabios en general.
Pintor pinta y calla.
22/03/2005 17:21. #. Hay 13 comentarios.

Picasso

Picasso, dos.jpgA mí Picasso me tiene hecho un lío, y mira que me interesa, desde donde escribo puedo ver los libros que tengo sobre él en mi biblioteca: los dos tomos de Richardson, el de Norman Mailer, la correspondencia con Apollinaire, el de las fotos de Douglas Duncan; los de sus chicas: el de Genevieve Laporte, el de Fernande Olivier, el Francoise Gilot; las películas: la de Clouzot, el documental de la Reunión des Musées Nationaux; más otros quince libros de muy variada condición sobre su obra y vida.
Los he leído todos con vivísimo interés, he escudriñado su obra, he estado centenares de veces en su museo en París, he visto lo que hay en las decenas de museos que he visitado por el mundo y aún no tengo una idea clara sobre él.
Creo que uno de los problemas para la comprensión de este hombre es que siempre se habla de él mezclando todos los aspectos de su dilatada vida y así no hay manera.
Por aclararnos, perdón aclararme, habría que hacer cinco compartimentos: primero Picasso pintor; segundo Picasso como protagonista de su época; Picaso como icono moderno; Picasso como genio y Picasso como hombre.
Que Picasso es un pintor, un buen pintor, creo que no hay nadie que lo pueda discutir. Pero también son muy buenos pintores, tan buenos como él, un gran cantidad de sus coetáneos y algunos de ellos gozan de fama y reconocimiento, pero en absoluto llegan a la casi deidad del que nos ocupa . Por lo que podemos deducir que el hecho de que Picasso fuese un buen pintor fue una condición necesaria, pero no suficiente, para que alcanzase la desorbitada fama de la que gozó y goza. Habrá que buscar pues en otro sitio.
Se habla de su magnetismo. Yo no sé si han escuchado la voz de Picasso, hay muy pocas grabaciones, yo tengo un fragmento de una entrevista para la televisión que le hicieron por los cincuenta, en la que luce un horroroso anillo en el pulgar, en la que responde con vaguedades a las preguntas tópicas del entrevistador en un francés macarrónico. Desde luego que a mí no me parece precisamente un gurú en estas imágenes. Además me parece sospechoso que de una figura de su importancia y longevidad, muere en Abril de 1973, no se conserve prácticamente ninguna entrevista filmada o grabada, no se conservan porque no se hicieron y no se hicieron porque Picasso se negó sistemáticamente a ello. Y creo que se negó porque sabía que en nada le favorecía la distancia corta, tan corta como los medios modernos posibilitaban. ¿Dónde está pues ese magnetismo, esa capacidad para influir en los demás?.
Picasso se rodeo muy pronto de personas que dijesen por él. Estas son Max Jacob. Apollinaire, Cocteau, los hermanos Stein, y muchos otros. La relación con ellos era simbiótica, ellos necesitaban el “niño salvaje” rousseauniano, que Picasso interpretaba a las mil maravillas, entonces su francés era prácticamente incomprensible, y Picasso necesitaba de ellos para amplificar su figura en aquel París enorme e inabarcable, hacía perfectamente de mono pintor y divertía a los Stein cuando lo enfrentaban con el otro artista de la casa; el fino y culto: Matisse. Esto hizo que muy pronto fuese tema de conversación en los cenáculos cultos parisinos, y así, dando que hablar, se fue construyendo su figura, y Kahnweiler, paralelamente, fue vendiendo sus cuadros. Hasta aquí, no deja de ser una carrera de éxito, más o menos normal, también Velázquez entró con enchufe en la corte de Felipe IV, normal para un pintor. ¿Pero para icono del siglo veinte, es esto suficiente?.
Después, vino el cubismo, la primera guerra mundial, Braque y Apollinaire son movilizados y él se va con Manolo Hugué a una casa de campo del sur de Francia. Después da un braguetazo y deja la bohemia del Bateau Lavoir para convertirse en un autentico burgués, que es el modo correcto de vivir, dicho sea de paso. Periodo clásico. Segunda guerra mundial. No se mueve de París, donde es visitado con frecuencia en su estudio de la rue des Grands Agustins por toda la oligarquía nazi. Ernst Junger es el que se ocupa de que no le falte de nada. Después se hace comunista. Y luego se retira a vegetar al sur de Francia hasta que fallece. Yo no termino de ver en esta biografía al hombre que resuma en sí mismo al siglo veinte, ya me perdonarán. En cuanto a lo de genio, no termino de encontrar su descubrimiento fundamental para la especie humana, ni su modo de mirar me ha abierto otros mundos. Como hombre es uno más, con sus miserias y sus virtudes, pero no hay nada que pueda ser reseñado como acto heroico o singular. Es en definitiva la carrera de un pintor como hay miles.
Será que no lo he estudiado lo suficiente.
24/03/2005 14:55. #. Hay 3 comentarios.

Saeta

saeta.jpgParapámpa prapámpa, para parapara pámpa; parapámpa parapámpa para para para pampa; paraboum, paraboum, boum boum. De pronto baja el estruendo..Baramban baarabambam. Taaaaatiiitaiiiiiiii, Y ahora solo un murmullo. Parapan parapan, parapam. Los cofrades se mecen dulcemente, un pie otro pie, pero en el sitio. El cristo también es mecido por los costaleros. Algo va a pasar.
De pronto desde un balcón cercano a la imagen tallada del cristo un hombre calvo desgañita una saeta. Son las tres de la mañana. Calle del Sepulcro número veintiséis. Dos centenares de personas mudas observan con los oídos. El tiempo se ha detenido. El silencio sobre el que fluye la saeta es estremecedor. Los capirotes apuntan a la luna llena, meciéndola, parapanpam, parapampan, parapampam.....
Así es y así ha sido desde siempre, y así será.
26/03/2005 11:59. #. Hay 8 comentarios.




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